¡Crueldad sin límites a las afueras de Bogotá! Lo que se vendía en grupos cerrados como un evento exclusivo de talla internacional, era en realidad una sangrienta y despiadada arena de maltrato. La Fiscalía y la Policía cayeron de sorpresa en La Calera, capturando a 13 personas —incluyendo a un veterinario y a varios extranjeros— en pleno cuadrilátero donde los animales se destrozaban por apuestas.
La barbarie tiene rostro y precio. En un operativo sin precedentes, el Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (GELMA) de la Fiscalía, en conjunto con la Dirección de Carabineros, desmanteló una aberrante red dedicada a las peleas clandestinas de caninos. El macabro evento tenía lugar en la vereda Aurora Alta, en el municipio de La Calera (Cundinamarca).
Un cuadrilátero de sangre y apuestas
Las autoridades llegaron justo en el momento en que se llevaban a cabo los violentos enfrentamientos dentro de un cuadrilátero de madera. Allí, perros traídos desde diferentes partes de Colombia y del exterior eran obligados a pelear hasta la muerte para satisfacer la ludopatía y el morbo de los asistentes.
El saldo del operativo es desgarrador: dos perros fueron hallados muertos en el lugar. Además, las autoridades lograron rescatar a 12 caninos en precarias condiciones de salud, de los cuales cuatro eran utilizados vilmente como «carnadas» para iniciar las peleas y alterar a los demás animales.
Los rostros del maltrato: Un veterinario entre los capturados

En total, 13 personas fueron capturadas en flagrancia. La red internacional estaba compuesta por nueve extranjeros (ecuatorianos, venezolanos y dominicanos) y cuatro colombianos.
Lo más indignante del caso es el nivel de organización criminal: el evento era coordinado por Juan Esteban León Ramírez, quien usaba redes sociales y grupos cerrados para atraer apostadores. Peor aún, contaban con la complicidad de Carlos Cifuentes Hernández, un médico veterinario que, traicionando su juramento de salvar vidas, se prestaba para este repudiable espectáculo.
A todos los detenidos se les imputaron los delitos de muerte animal y lesiones que menoscaban gravemente la salud o integridad física del animal (ambas conductas agravadas). Ante las abrumadoras pruebas, los 13 procesados aceptaron los cargos. La Fiscalía ya solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario para el organizador y el veterinario, quienes lideraban este negocio manchado de sangre.