¡Se rompió la cuerda y estalló la indignación! En un acto de rabia legítima y orgullo herido, la Asamblea de Antioquia le lanzó un mensaje que retumba en cada rincón de la montaña: Iván Cepeda ya no es bienvenido en esta tierra. Con una votación que se sintió como un bofetón de dignidad, los diputados declararon al senador como «persona no grata», enviándolo directo al rincón del desprecio regional.
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— Asamblea Departamental de Antioquia (@asambleadeant) March 17, 2026
¿La razón? El departamento se cansó de ser el «basurero de insultos» de Cepeda. Los líderes de la región, con el corazón hirviendo, aseguran que el senador se ha dedicado a escupir sobre el buen nombre de millones de paisas, tildando a Antioquia de ser la «cuna del delito» solo para alimentar su sed de votos. «¡Ya basta de que nos miren por encima del hombro mientras nos tiran barro!», fue el grito que unificó el recinto.
¡VENENO EN LA LENGUA Y DESPRECIO AL PUEBLO!
CEPEDA el heredero de PETRO ya no es bienvenido en Antioquia. pic.twitter.com/LC81TCrUAx
— Luis Gabriel Gómez (@luisgabrielgom) March 17, 2026
Esta no es una simple firma en un papel; es una sentencia de odio social contra quien ha intentado hundir el prestigio de una raza trabajadora. Los 14 votos a favor no fueron política, fueron un escudo contra la estigmatización. * ¡Persona no grata! Un título que el senador cargará como una mancha de desprecio absoluto.
- Los diputados dejaron claro que no permitirán que un candidato use el honor de los antioqueños como su trapo de limpieza.
¡AQUÍ NO ENTRA QUIEN NOS INSULTA!
El mensaje para Cepeda es corto, pero letal: «¡En Antioquia tu presencia apesta!» Aunque legalmente pueda caminar por las calles de Medellín, el rechazo de la gente es un muro invisible que no podrá cruzar. Para los representantes del pueblo, el senador ha demostrado un desprecio sistemático por la cultura y la historia paisa, y esta declaración es la forma de decirle que, para los antioqueños, sus palabras son veneno y su nombre ya no tiene cabida aquí.
Antioquia ha hablado y lo hizo con un rugido de guerra: ¡A nuestra casa se le respeta y a los que vienen a insultarnos, se les cierra la puerta en la cara!