En un giro judicial que estremece el panorama político colombiano, una explosiva revelación periodística acaba de destapar a los verdaderos autores intelectuales detrás del asesinato que sacudió al país el año pasado. Según información exclusiva revelada por la revista Semana y replicada por Blu Radio, la orden de asesinar al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay provino directamente de la cúpula de la Segunda Marquetalia.
El eslabón clave para armar este oscuro rompecabezas probatorio fue la cruda confesión de Simeón Pérez Marroquín, alias ‘El Viejo’, quien fungió como coordinador logístico del atentado. Durante sus interrogatorios con la Fiscalía, el hoy condenado encendió el ventilador y entregó detalles escalofriantes de la operación: la estructura disidente ofreció 1.000 millones de pesos por la ejecución del crimen, además de un fondo de 600 millones destinado a sobornar a la justicia o, en sus propias palabras, «mocharles la cabeza».
De acuerdo con el expediente revelado, la instrucción letal fue impartida por José Manuel Sierra Sabogal, alias ‘Zarco Aldinever’ (mano derecha de ‘Iván Márquez’ y abatido en agosto de 2025), y transmitida a través del desmovilizado Kendry Téllez, alias ‘Yako’. Según relató el sicario, la directriz de los altos mandos de la guerrilla era inquebrantable: «Esa orden se tenía que ejecutar sí o sí».
Esta confesión desentraña la telaraña criminal detrás del ataque perpetrado el 7 de junio de 2025 en el barrio Modelia de Bogotá, cuando un joven armado le disparó al congresista en pleno evento público. Tras luchar por su vida en cuidados intensivos durante más de dos meses, Uribe Turbay falleció el 11 de agosto de 2025, un trágico desenlace que revivió el doloroso recuerdo del asesinato de su madre, la periodista Diana Turbay, en 1991.
Ante el contundente material probatorio y tras avalar un preacuerdo, un juez especializado de Bogotá condenó a alias ‘El Viejo’ a 22 años y tres meses de prisión (268 meses) por su rol en el homicidio agravado y concierto para delinquir. No obstante, la representación de víctimas exige que la justicia no se detenga en los enlaces logísticos y persiga implacablemente a toda la línea de mando.
La confirmación de que esta facción disidente orquestó el magnicidio reconfigura por completo el debate sobre la seguridad nacional y los retos del Estado frente a los grupos armados. Con estos nombres y cifras sobre la mesa, la pregunta que resuena en las calles y en los pasillos del Congreso es inevitable: ¿Hasta dónde penetraron los tentáculos de la Segunda Marquetalia para lograr asestarle este golpe letal a la democracia colombiana?