Si usted le ha seguido la pista a lo que está pasando adentro de la Universidad Popular del Cesar (UPC), sabrá que los últimos días han sido cruciales. A escasas jornadas de unas elecciones que definirán el rumbo de la institución, acaba de conocerse una decisión disciplinaria que obliga a recalcular todas las cuentas.
La Procuraduría General de la Nación, en una medida de fondo, decidió inhabilitar y apartar de su cargo a Carlos Darío Morón Cuello. Para quienes no están familiarizados con el organigrama de la institución: Morón no era un participante menor; era nada más y nada menos que el representante de los exrectores ante el codiciado Consejo Superior Universitario (CSU).
La matemática del poder: ¿Por qué esto es tan clave?

Instalaciones de la universidad popular del César. fotografía tomada de la Web.
Para que el ciudadano de a pie entienda por qué esta inhabilitación cambia el panorama, hay que mirar los números. El Consejo Superior de la UPC está conformado por 10 miembros, de los cuales solo 9 tienen derecho a voz y voto (el rector actual asiste, pero solo tiene voz, no vota).
El candidato que aspire a sentarse en la silla de la rectoría necesita, como mínimo, 5 votos para lograr la mayoría.
Al salir Carlos Morón del tablero justo en esta recta final, el ajedrez electoral sufre un giro importante. Ese voto que él representaba queda fuera de la ecuación, desequilibrando por completo las cargas en un momento donde las alianzas se están moviendo a contrarreloj para tomar el control de la universidad.
Nuevos liderazgos en el Consejo
Y como la institucionalidad no se detiene, mientras se apartaba a un miembro, se formalizaba la llegada de otro. Esta misma semana se llevó a cabo el acto de posesión en la sede Hurtado de la UPC, donde Xavier Estrada Escudero asumió formalmente como el nuevo presidente del Consejo Superior.
Las piezas se están reacomodando rápidamente. La inhabilitación de Morón no es un simple castigo disciplinario más; es un movimiento que podría definir quién se queda con el control administrativo y académico de una de las entidades públicas más importantes y con mayor impacto en el departamento.
La pregunta que hoy se hacen estudiantes, docentes y analistas en los pasillos de las sedes Sabanas y Hurtado es: ¿Hacia dónde se inclinará la balanza tras la salida de Carlos Morón? El panorama por la rectoría de la UPC entra en su fase más decisiva, y los próximos días serán vitales para el futuro de nuestra alma mater.
