Si usted ya había guardado la sombrilla y pensaba que el clima nos iba a dar una tregua, le tengo muy malas noticias. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Dirección General Marítima (Dimar) acaban de lanzar una advertencia que no podemos tomar a la ligera: un nuevo frente frío está avanzando con furia sobre el mar Caribe colombiano.
No se trata de una simple brisa pasajera. Según los pronósticos oficiales, hasta el próximo 26 de febrero, las condiciones meteorológicas se van a complicar drásticamente. Este fenómeno no solo sacudirá a la zona insular, sino que se adentrará con fuerza en departamentos como Atlántico, Magdalena, Bolívar y, por supuesto, impactará directamente con lluvias y nubosidad a nuestro departamento del Cesar.
Vientos huracanados y un mar enfurecido
Para quienes tenían planes de playa en la costa o dependen de la pesca, el panorama es altamente riesgoso. La Dimar advirtió que la región se enfrentará a poderosos vientos del norte que alcanzarán velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. Como si fuera poco, sectores del litoral y el archipiélago de San Andrés sufrirán el azote de un mar de leva con olas gigantes que superarán los 3 metros de altura.
Las autoridades son claras y contundentes: hacerse a la mar en pequeñas embarcaciones bajo estas condiciones o ignorar las banderas de restricción en las playas es jugar a la ruleta rusa con la vida.
Alerta máxima por crecientes súbitas e inundaciones

Pero el peligro no se queda en el agua salada. Tierra adentro, este frente frío promete traer consigo un incremento significativo de precipitaciones que nos obliga a estar prevenidos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ya le pidió a las alcaldías que se pellizquen y activen sus planes de contingencia, porque el riesgo de deslizamientos de tierra y crecientes súbitas en los ríos está por las nubes.
Especialmente en áreas ribereñas y zonas de alta pendiente, la orden es mantener los ojos bien abiertos. La recomendación para la ciudadanía es directa y urgente: hay que asegurar los techos de las casas de inmediato, limpiar los canales de desagüe y, si usted vive cerca a un afluente o en una zona de riesgo, tener listo su kit de emergencia.
Amanecerá y veremos si esta vez nuestras administraciones locales sí están preparadas para proteger a las comunidades, o si, como siempre, la naturaleza nos pasa la factura por la falta de prevención.
