La confrontación entre el presidente Gustavo Petro y el candidato presidencial Abelardo de la Espriella acaba de escalar a un nivel de máxima tensión. Tras el escándalo desatado por la revelación que hizo el jefe de Estado sobre unas supuestas interceptaciones telefónicas, el abogado y hoy aspirante a la Casa de Nariño rompió el silencio en una explosiva entrevista, denunciando que existe un plan sistemático para sacarlo del camino electoral de cara a 2026.
El origen de la disputa radica en un trino del presidente Petro, donde insinuó tener información de inteligencia que vincularía a De la Espriella con los hermanos Bautista, socios de la multinacional Thomas Greg & Sons, en un presunto pacto para manipular las próximas elecciones. El candidato no solo negó conocer a dichos empresarios, sino que retó frontalmente al Gobierno a publicar las pruebas.
El supuesto montaje judicial y la destrucción moral
Durante su intervención en El Debate de la revista Semana, el candidato de derecha fue contundente al calificar las acusaciones del presidente como el primer paso de una estrategia para aniquilar su imagen pública.
«Me quieren destruir moralmente, me quieren hacer un montaje judicial con sus amigos de la Fiscalía», denunció De la Espriella, asegurando que la filtración de estos supuestos informes de inteligencia obedece al nerviosismo del establecimiento político ante su reciente repunte en las encuestas presidenciales. Lejos de retroceder ante las acusaciones del mandatario, el jurista lanzó una advertencia clara: «La cosa es que conmigo la pelea es a otro precio, yo no me amedrento ni me asusto”.
El fantasma de un atentado electoral
Sin embargo, la declaración más grave durante su entrevista fue la advertencia sobre su seguridad física. Según De la Espriella, el plan para sacarlo de los comicios no se limitaría al desprestigio o a los estrados judiciales. El candidato fue más allá y sostuvo que, tras el escándalo de las ‘chuzadas’, el siguiente paso de sus detractores sería perpetrar un atentado en su contra.
Esta grave afirmación enrarece aún más el ya polarizado clima político colombiano. Mientras el Gobierno Nacional guarda silencio frente a los retos del candidato para que muestre los audios originales, la denuncia de De la Espriella enciende las alarmas sobre las garantías de seguridad que tendrán los líderes de la oposición en la carrera hacia la contienda presidencial de 2026.