lunes, marzo 2, 2026

Apicultura en el Cesar: un oficio silencioso que sostiene la vida rural

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En medio del calor del Caribe colombiano, entre cultivos de maíz, cítricos y montes secos, hay un oficio que trabaja en silencio pero sostiene buena parte del equilibrio del campo: la apicultura. En el departamento del Cesar, esta actividad crece poco a poco, entre oportunidades, dificultades y una realidad que aún necesita más apoyo institucional

Una actividad pequeña, pero vital

En el Cesar la apicultura todavía es un sector de tamaño modesto. Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en el departamento se han censado 63 apicultores, 83 apiarios y cerca de 1.372 colmenas, concentradas en la producción de miel y polen. 

Estas cifras muestran una actividad en crecimiento, pero aún pequeña frente a otras regiones del país donde la apicultura tiene mayor desarrollo. A nivel nacional, Colombia cuenta con más de 7.168 apiarios y cerca de 157.000 colmenas, que producen alrededor de 6.235 toneladas de miel al año.

En el Cesar, sin embargo, la apicultura sigue siendo principalmente una actividad de pequeños productores rurales, muchos de ellos campesinos o comunidades indígenas.

Además de la miel, a través de la apicultura se generan otros productos que se comercializan y de los cuales también se pueden obtener ingresos para el sustento de las familias dedicadas a este oficio. FOTO INTERNET  

La apicultura no solo produce miel. También genera otros productos como polen, cera y jalea real, además de cumplir un papel fundamental en la polinización de cultivos, un proceso del que depende gran parte de la producción agrícola del país.

A nivel mundial, se estima que alrededor del 75 % de los cultivos dependen de los polinizadores, lo que demuestra que la labor de las abejas es clave para la seguridad alimentaria.

Para el Cesar, esto significa que fortalecer la apicultura puede ayudar a mejorar la productividad de cultivos como cítricos, guayaba, aguacate o maíz, presentes en la región.

Esta es una actividad que genera ingresos en zonas rurales con poca oferta laboral, no requiere grandes extensiones de tierra y es compatible con prácticas sostenibles y conservación ambiental.

El departamento tiene varias condiciones naturales favorables para la práctica de la apicultura tales como diversidad de flora teniendo en cuenta los ecosistemas con los que cuenta el Cesar, como la Sierra Nevada de Santa Marta, la Serranía del Perijá, los ríos y la diversidad de flora en diferentes épocas del año. 

En los últimos años se han desarrollado escuelas apícolas en al menos ocho municipios del Cesar, con apoyo de cooperación internacional, capacitando a más de 200 productores. En la actualidad, existen iniciativas como mesas interinstitucionales, comités apícolas y programas sanitarios que buscan organizar y proteger la actividad.

Una de las falencias que tiene la apicultura en el Cesar  es el poco acceso a la tecnología que no les ha permitido  a los apicultores trabajar con equipos modernos. FOTO INTERNET  

Sin embargo, a pesar de su gran potencial, la apicultura en el Cesar enfrenta varias dificultades, entre ellas, la mortalidad de las abejas,, se han registrado casos de mortandad de abejas asociada a posibles agroquímicos y prácticas agrícolas intensivas; la inseguridad rural donde se han reportado robos de miel y destrucción de colmenas, lo que afecta la economía de los apicultores; la falta de formalización toda vez aue muchos apicultores  aún no están registrados ni cuentan con acceso a mercados formales o certificaciones de calidad; el escaso acceso a tecnología, son muchos los productores que trabajan con técnicas tradicionales y muy poco usan equipos modernos o procesos de valor agregado; aunque quizás, lo más grave es la estigmatización de las abejas, ya que en algunos sectores se perciben como peligrosas, especialmente por la presencia de abejas africanizadas, lo que genera conflictos con comunidades y autoridades.

La apicultura en el Cesar tiene una paradoja: es pequeña en cifras, pero enorme en impacto. Sostiene la biodiversidad, ayuda a los cultivos y puede ser una alternativa económica real para muchas familias rurales. Sin embargo, el sector todavía enfrenta abandono, falta de organización y problemas estructurales del campo colombiano.

Fortalecer la apicultura en el Cesar no es solo ayudar a los apicultores. Es invertir en la vida rural, en el medio ambiente y en la seguridad alimentaria de la región. 

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