MinAgricultura cuestiona el arroz en La Guajira y alerta a productores del Cesar

El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, aclaró que su llamado a no seguir sembrando arroz no está dirigido a todo el país, sino especialmente a zonas de La Guajira donde, según explicó, los altos costos, la baja productividad y las condiciones climáticas han llevado a pérdidas reiteradas. El mensaje también abre una discusión para los productores del Cesar sobre qué tan rentable y sostenible resulta continuar sembrando determinados cultivos en condiciones adversas. 

La polémica surgió después de una intervención del ministro durante un encuentro con productores de La Guajira y el Cesar en Urumita. Allí planteó que algunos territorios deberían reconsiderar cultivos altamente demandantes de agua y buscar alternativas ajustadas a las características de cada región. 

Dangond aclara que no pidió acabar con el arroz en Colombia

Tras la difusión de fragmentos de su intervención, Dangond aseguró que sus palabras fueron interpretadas como un llamado general para dejar de sembrar arroz en Colombia.

El ministro precisó que su referencia estaba dirigida principalmente a La Guajira y, particularmente, a productores de Fonseca, donde aseguró que se han presentado varias cosechas con resultados económicos negativos.

Según su explicación, los productores enfrentan costos superiores a los $10 millones por hectárea y necesitan alcanzar rendimientos cercanos a ocho o nueve toneladas para que el cultivo pueda compensar esos gastos. 

Para el jefe de la cartera agropecuaria, el problema no es el arroz como cultivo, sino producirlo en zonas donde el clima, el agua disponible y los costos reducen considerablemente su rentabilidad.

¿Qué significa el mensaje para los arroceros del Cesar?

Aunque la aclaración del ministro se concentró en La Guajira, la discusión toca directamente al Cesar porque productores de ambos departamentos participaron en el encuentro y comparten condiciones relacionadas con temperaturas elevadas, disponibilidad de agua y altos costos de producción.

En el Cesar, el mensaje plantea una pregunta de fondo: ¿en qué zonas sigue siendo rentable producir arroz y en cuáles sería necesario diversificar?

La posición de Dangond apunta a que las decisiones de siembra deberían considerar productividad por hectárea, costos, disponibilidad de riego, comportamiento del clima y posibilidades reales de comercialización.

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Esto no implica una orden para abandonar el arroz en el Cesar, sino una advertencia sobre la necesidad de medir con mayor precisión la viabilidad económica de cada cosecha.

El marañón aparece como alternativa

Durante la conversación en Urumita, el ministro propuso explorar cultivos con menor demanda de agua y mayor adaptación a determinadas zonas del Caribe, entre ellos el marañón. 

La propuesta hace parte de un planteamiento más amplio del Ministerio de Agricultura para impulsar otras cadenas productivas en el sur de La Guajira.

De hecho, el Gobierno presentó recientemente una estrategia agropecuaria para nueve municipios de esa zona, con una inversión estimada de $37.000 millones, enfocada en café, cacao, seguridad alimentaria y economía campesina. 

La discusión, sin embargo, no se limita a sustituir un cultivo por otro. Cualquier cambio requiere estudios de suelo, asistencia técnica, comercialización asegurada, financiación y tiempos de transición para los agricultores.

Los arroceros cuestionan la respuesta del Gobierno

Las declaraciones del ministro se producen en medio de una relación tensa con algunos sectores arroceros.

El presidente del Comité de Arroceros del Cesar y La Guajira, Álex Meza, aseguró este lunes que los productores siguen esperando medidas concretas para enfrentar la crisis económica del sector y solicitaron una reunión con el Gobierno nacional.

La discusión también coincide con la decisión del Ministerio de revisar el manejo de recursos vinculados al sector arrocero. Dangond anunció recientemente una revisión rigurosa de recursos parafiscales administrados alrededor de la actividad, argumentando que deben traducirse en resultados concretos para los productores. 

No todo depende del rendimiento

La controversia también ha abierto un debate sobre si la productividad por hectárea es suficiente para determinar la viabilidad del arroz.

Análisis publicados después de las declaraciones del ministro señalan que el sector atraviesa problemas relacionados con precios, endeudamiento, costos y condiciones climáticas, por lo que el rendimiento es apenas uno de los factores que deben evaluarse.

Para los productores del Cesar, el debate cobra especial importancia porque cualquier recomendación de diversificación deberá estar acompañada de mercados estables, crédito, asistencia técnica e infraestructura.

La discusión apenas comienza: el Gobierno plantea producir donde el cultivo resulte rentable y sostenible; los arroceros reclaman soluciones antes de abandonar una actividad de la que dependen cientos de familias.

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