Los barrios de Valledupar sin agua se multiplican mientras la ciudad continúa creciendo hacia el norte y el noroccidente. Familias de urbanizaciones nuevas y sectores tradicionales aseguran que pasan varios días sin recibir el servicio, pese a vivir a pocos kilómetros de la planta de tratamiento de agua potable.
La problemática afecta a residentes de Terranova, Bilbao, Sevilla, Senderos de Sevilla, Ayamonte, Málaga, Francisco El Hombre, Tayrona, Bellavista y Altos de Tayrona. En algunos hogares, abrir la llave significa encontrar únicamente aire o un hilo de agua que no permite llenar un balde.
Los habitantes recurren a tanques, pimpinas y otros recipientes para almacenar el líquido durante las pocas horas en que llega. Además, denuncian que la baja presión dificulta actividades básicas como cocinar, bañarse, lavar la ropa y mantener las viviendas en condiciones adecuadas.
El crecimiento urbano superó la capacidad de las redes
Valledupar ha experimentado una rápida expansión mediante conjuntos residenciales y urbanizaciones cerradas. Sin embargo, el sistema de acueducto no habría crecido al mismo ritmo que la construcción de viviendas.
Los residentes sostienen que las redes existentes no responden a la demanda actual. En sectores como Francisco El Hombre, algunos usuarios señalan que la presión disminuyó después de trabajos relacionados con cambios de tuberías y empalmes al sistema.
La situación resulta más difícil de comprender para las familias que viven cerca de la planta de tratamiento. Aunque se encuentran dentro de uno de los principales corredores de distribución, reciben el servicio de manera intermitente mientras otros conjuntos cercanos mantienen el suministro.
La expansión urbana también plantea interrogantes sobre la manera en que las nuevas construcciones se conectan a la infraestructura existente. De acuerdo con la información divulgada, algunos proyectos ejecutan empalmes sin suficiente acompañamiento técnico, lo que puede alterar la presión y afectar a comunidades ya conectadas.
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Sectores acumulan hasta 72 horas sin servicio

En el noroccidente de Valledupar, residentes de Tayrona, Bellavista y Altos de Tayrona reportaron periodos de hasta 72 horas sin agua. Algunos usuarios afirmaron que la interrupción y la baja presión se han repetido durante varios meses.
Cuando el líquido llega, con frecuencia lo hace durante la madrugada. Esta situación obliga a las familias a permanecer pendientes del servicio para almacenar la mayor cantidad posible antes de una nueva suspensión.
Representantes comunitarios aseguran que enviaron derechos de petición y solicitudes a Emdupar. No obstante, señalan que todavía esperan respuestas y soluciones permanentes.
Los testimonios describen una problemática que no distingue entre barrios antiguos y proyectos recientes. En ambos casos, las familias denuncian que deben comprar agua, depender de vecinos o reorganizar por completo sus rutinas.
Emdupar habla de variaciones temporales
Emdupar informó que realizó inspecciones en algunos sectores y que no encontró fugas o daños en las redes matrices y secundarias. La empresa también aseguró que había normalizado el servicio en zonas como Terranova.
Sin embargo, reconoció que determinados barrios pueden experimentar cambios en la presión y el caudal. La cercanía con la planta, las maniobras operativas y las variaciones en la demanda aparecen entre las explicaciones entregadas.
Los habitantes cuestionan esa respuesta. Aseguran que, aunque los informes hablan de normalidad, en la práctica siguen enfrentando interrupciones prolongadas y baja presión.
La contradicción entre la información institucional y la experiencia de los usuarios aumenta la inconformidad. Las comunidades reclaman diagnósticos verificables y no únicamente intervenciones temporales.
Tres años de intervención sin una solución definitiva
Emdupar completa más de tres años bajo intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos. Durante ese periodo, la empresa ha enfrentado problemas financieros, operativos y administrativos que siguen repercutiendo en la prestación del servicio.
Concejales de Valledupar han cuestionado los resultados del proceso. Entre las dificultades denunciadas aparecen barrios sin agua potable, pozos rebosados, aguas estancadas y redes que no responden al crecimiento de la ciudad.
El alcalde Ernesto Orozco también reconoció la gravedad de la situación. El mandatario ha señalado que los problemas que motivaron la intervención continúan y ha advertido que el riesgo alrededor de la empresa no ha desaparecido.
La administración municipal busca recursos para ejecutar obras de infraestructura, mejorar la planta de tratamiento y ampliar la capacidad del sistema. Sin embargo, las comunidades insisten en que los megaproyectos no pueden desplazar las soluciones inmediatas.

Comunidades exigen un plan de emergencia
Los barrios de Valledupar sin agua piden el restablecimiento continuo del servicio y un informe técnico que explique las causas reales de las fallas.
También solicitan un plan de choque con fechas, responsables y mecanismos de seguimiento. Mientras se ejecutan las soluciones, reclaman el suministro mediante carrotanques u otros sistemas alternativos.
Otra petición consiste en revisar las facturas correspondientes a los periodos de interrupción o baja presión. Los usuarios consideran injusto pagar el servicio completo cuando no reciben agua de manera regular.
Las comunidades también solicitaron la intervención de la Alcaldía, la Superservicios, la Personería y la Defensoría del Pueblo. Esperan que estas entidades verifiquen las condiciones del servicio y protejan los derechos de las familias afectadas.
Mientras Valledupar discute inversiones y nuevos proyectos urbanísticos, cientos de hogares siguen organizando su vida alrededor de los pocos momentos en que sale agua de la llave. La expansión de la ciudad plantea así una pregunta urgente: ¿puede continuar la construcción de viviendas sin garantizar primero la infraestructura necesaria para abastecerlas?
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