De La Samaritana a Ocaña: el pasado del nuevo interventor del Rosario

El economista Víctor Pedraza llega al hospital de Valledupar tras dirigir instituciones de salud y participar en procesos de intervención y liquidación de EPS. Su trayectoria incluye una controversia contractual en Bogotá y una gestión en Ocaña que merece revisión.

Víctor Augusto Pedraza López es el nuevo agente interventor del Hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, por decisión de la Superintendencia Nacional de Salud, anunciada el 8 de octubre de 2026. Su llegada representa otro cambio de dirección en una institución que permanece bajo intervención estatal desde enero de 2022, pero detrás del nombramiento existe una trayectoria que va más allá de los cargos administrativos. El nuevo agente interventor estuvo al frente del Hospital Universitario de La Samaritana, en Bogotá, cuando una contratación con una fundación privada era objeto de cuestionamientos públicos y revisión fiscal. Años después, asumió la intervención del Hospital Emiro Quintero Cañizares de Ocaña, donde encontró dificultades financieras, reclamaciones laborales y una elevada cartera de las EPS.

Su recorrido por distintas instituciones del sistema de salud permite examinar sus antecedentes administrativos y las decisiones adoptadas durante sus anteriores responsabilidades. También plantea interrogantes sobre los resultados de esas gestiones y los desafíos que enfrentará ahora en el principal hospital público del Cesar.

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La Samaritana: una UCI privada dentro de un hospital público

En julio de 2016, una investigación periodística de El Tiempo puso bajo escrutinio el funcionamiento de una unidad de cuidados intensivos de diez camas, operada por la Fundación Integral para la Salud y la Educación Comunitaria (Finsema) dentro del Hospital Universitario de La Samaritana. La investigación señaló que Finsema había facturado aproximadamente $45.700 millones por los servicios prestados en esa unidad. La fundación tenía un patrimonio registrado de $4 millones y, según la publicación, vínculos con el excongresista Luis Alberto Gil, condenado anteriormente por parapolítica.

La contratación había comenzado años antes de la gerencia de Pedraza. El acuerdo contemplaba una alianza estratégica para operar la UCI, pero la Contraloría de Cundinamarca examinaba las condiciones del negocio, particularmente la distribución de los ingresos y la ausencia de una cláusula que permitiera al hospital conservar los equipos al finalizar el contrato. Uno de los aspectos cuestionados era la distribución de los recursos por estancia hospitalaria. Según las cifras publicadas entonces, Finsema había facturado $13.516 millones por ese concepto, mientras La Samaritana recibió $2.270 millones.

El organismo de control examinaba si las condiciones económicas del acuerdo habían resultado desfavorables para la institución pública; sin embargo, la existencia de esos cuestionamientos no demuestra que Pedraza López hubiera participado en la celebración original del contrato ni que tuviera responsabilidad en eventuales irregularidades.

¿Qué respondió Víctor Pedraza?

El 4 de agosto de 2016, El Tiempo publicó la respuesta de Pedraza López, quien para entonces ejercía como gerente encargado de La Samaritana. El funcionario sostuvo que no había sido informado de hallazgos fiscales, disciplinarios, administrativos o penales relacionados con el contrato. También aseguró que las observaciones administrativas conocidas habían sido subsanadas y que la contratación se había adelantado mediante un proceso de selección.

Frente a las cifras publicadas, explicó que el hospital no solamente había recibido pagos por estancia, sino también recursos correspondientes a servicios de laboratorio, esterilización, gases medicinales, servicios públicos y otros conceptos. Según su versión, los ingresos asociados al contrato superaban los $13.000 millones. Pedraza defendió igualmente la naturaleza de la alianza y rechazó que las condiciones contractuales constituyeran, por sí mismas, una irregularidad.

La controversia deja una pregunta que conserva interés documental: ¿cuál fue el resultado definitivo de la actuación adelantada por la Contraloría de Cundinamarca? Las publicaciones consultadas permiten establecer que existieron cuestionamientos y actuaciones de revisión sobre el contrato, pero no acreditan una sanción o declaración de responsabilidad fiscal contra Pedraza López.

Un documento oficial confirma su gerencia

Entre los antecedentes documentales de aquella administración figura el Contrato de Suministro 413 de 2016, celebrado entre el Hospital Universitario de La Samaritana y Laboratorios Baxter S. A., por $638.745.442. El documento identifica a Víctor Augusto Pedraza López como gerente y representante legal del hospital, nombrado mediante el Decreto Departamental 0117 del 1 de abril de 2016.

Este contrato es independiente del acuerdo con Finsema. Su importancia consiste en confirmar documentalmente el cargo y el periodo durante el cual Pedraza ejerció funciones directivas en La Samaritana, sin atribuirle la celebración original del convenio cuestionado.

Ocaña: otra intervención en medio de dificultades financieras

El 4 de enero de 2022, Pedraza López asumió como agente especial interventor del Hospital Emiro Quintero Cañizares, en Ocaña, Norte de Santander. Su nombramiento se produjo después de que la Superintendencia Nacional de Salud removiera a su antecesor, Yamil Roberto Blel Cervantes, por incumplimientos del plan de acción y del cronograma establecidos para la intervención.

El hospital permanecía bajo intervención desde noviembre de 2020 y enfrentaba dificultades financieras y administrativas que afectaban su funcionamiento. La llegada del nuevo interventor coincidió con un ambiente de inconformidad entre trabajadores y profesionales de la salud, quienes reclamaban soluciones por retrasos en pagos, falta de insumos y otras dificultades acumuladas durante el proceso.

En abril de 2022 se conoció que las EPS adeudaban al hospital más de $100.000 millones, una cartera que comprometía la disponibilidad de recursos para atender sus obligaciones. También se registraron dificultades en el pago de honorarios al personal contratado. Pedraza respondió mediante un balance de sus primeros 90 días, en el que aseguró haber conseguido ahorros en suministros, contratación de personal y servicios de apoyo; además, anunció trabajos de depuración contable y recuperación financiera, con el propósito de mejorar las condiciones económicas de la institución.

¿Qué resultados dejó su administración?

Durante su gestión en Ocaña, Pedraza defendió la continuidad del hospital y descartó que la intervención estuviera orientada a liquidarlo. Su administración proyectaba alcanzar un superávit en 2022 y generar recursos para inversiones en infraestructura; sin embargo, la información periodística consultada no permite verificar si esas metas se cumplieron al finalizar su gestión, en noviembre de ese año.

Tampoco permite atribuirle exclusivamente los problemas financieros que el hospital arrastraba desde administraciones anteriores. El balance definitivo de la intervención en Ocaña constituye uno de los documentos necesarios para establecer qué resultados obtuvo su administración, cuáles compromisos quedaron pendientes y qué indicadores financieros o asistenciales mejoraron durante ese periodo.

De las EPS en liquidación al Hospital Universitario Nacional

La trayectoria de Víctor Augusto Pedraza López también incluye responsabilidades relacionadas con procesos de liquidación de entidades del sistema de salud. Entre sus antecedentes figuran actuaciones como liquidador ad hoc de Cafesalud EPS y Cruz Blanca EPS, además de responsabilidades en el proceso de liquidación de Coomeva EPS, que desempeñó hasta mediados de 2023. También registra experiencia administrativa en instituciones hospitalarias de Sogamoso, Aquitania y Bogotá, así como labores de asesoría en el sector salud. Desde julio de 2023 se desempeñó como director administrativo del Hospital Universitario Nacional de Colombia, institución ubicada en Bogotá.

Su formación profesional corresponde a la economía, con especialización en Gerencia Financiera y maestría en Administración de Empresas. Estos antecedentes muestran una carrera vinculada principalmente con la administración financiera, la dirección hospitalaria y los procesos de intervención y liquidación; no obstante, la relación de cargos desempeñados, por sí sola, no permite establecer los resultados concretos de cada gestión. Para ello es necesario examinar informes oficiales, indicadores y balances de las respectivas instituciones.

El desafío que ahora encuentra en Valledupar

La designación de Pedraza López ocurre en un momento decisivo para el Hospital Rosario Pumarejo de López, cuya intervención ha atravesado diferentes administraciones sin que la medida estatal haya concluido. El nuevo agente reemplaza a Lina María de Armas Daza y recibe una institución que enfrenta el reto de fortalecer su estabilidad financiera, garantizar la prestación de los servicios y avanzar en la solución de sus dificultades administrativas.

Según la información divulgada sobre su nombramiento, deberá realizar un diagnóstico integral, adelantar el empalme con la administración saliente y presentar, dentro del mes siguiente a su posesión, un plan de trabajo con acciones, metas e indicadores. Ese documento permitirá conocer cuáles serán sus compromisos concretos en materia financiera, administrativa y asistencial. También servirá como punto de partida para evaluar los avances de su administración y determinar si las medidas adoptadas producen resultados verificables para los usuarios y trabajadores del hospital.

Los antecedentes y las preguntas pendientes

La experiencia de Pedraza en La Samaritana y Ocaña abre un espacio legítimo de escrutinio público. No porque sus anteriores cargos constituyan una irregularidad, sino porque los antecedentes de gestión, los resultados documentados y las decisiones adoptadas en instituciones públicas permiten examinar las responsabilidades de quien ahora recibe la administración del principal hospital público del Cesar. En el caso de La Samaritana, sigue siendo importante conocer el resultado definitivo de las actuaciones de control relacionadas con el contrato de Finsema. En Ocaña, resulta necesario establecer cuáles fueron los resultados financieros y asistenciales obtenidos durante los meses en que ejerció como agente interventor.

También queda por documentar el balance de sus responsabilidades en los procesos de liquidación de EPS y los resultados de su paso por el Hospital Universitario Nacional. La llegada de Víctor Augusto Pedraza López al Rosario Pumarejo representa, por tanto, una oportunidad para que la ciudadanía conozca no solamente su hoja de vida, sino también los resultados verificables de su experiencia administrativa. La pregunta central es qué resultados de sus anteriores gestiones podrá trasladar al Rosario Pumarejo y cómo responderá a las necesidades actuales de los pacientes, trabajadores y usuarios del hospital. Su nuevo plan de trabajo, las decisiones que adopte y los indicadores que entregue a la Superintendencia Nacional de Salud permitirán comenzar a responderla.

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