IA consume agua y energía: cómo reducir su impacto

Cada consulta hecha a una herramienta de inteligencia artificial activa procesos en centros de datos que requieren electricidad y, en determinados sistemas de refrigeración, agua. Especialistas recomiendan mejorar la forma de usar estas plataformas para evitar procesamiento innecesario y reducir su huella ambiental.

La inteligencia artificial y su impacto ambiental empiezan a ganar espacio en la conversación sobre el uso cotidiano de esta tecnología. Millones de personas recurren diariamente a chatbots para redactar textos, resumir documentos, resolver preguntas o generar imágenes, pero cada una de esas acciones requiere infraestructura informática.

Una guía difundida por Diario Responsable, a partir de recomendaciones recopiladas por BBVA, plantea una idea sencilla: no todas las tareas necesitan inteligencia artificial.

La lingüista computacional Carmen Torrijos, experta en inteligencia artificial aplicada al lenguaje de la Universidad Carlos III de Madrid, recomienda reservar estas herramientas para trabajos en los que realmente aporten una ventaja frente a alternativas más simples.

Hacer mejores preguntas también reduce procesamiento

Una de las recomendaciones consiste en formular consultas más completas desde el comienzo. Explicar claramente el objetivo, contexto, formato y requisitos puede reducir la necesidad de enviar numerosas correcciones posteriormente.

También se propone agrupar preguntas relacionadas dentro de una misma conversación. Esta práctica permite evitar consultas repetidas sobre un mismo tema y aprovechar mejor la información que ya está disponible en el historial.

Incluso interacciones breves requieren procesamiento. Mensajes adicionales o solicitudes que únicamente buscan confirmar una tarea también generan nuevas operaciones en los servidores.

Otra alternativa consiste en revisar conversaciones anteriores antes de volver a solicitar un contenido ya elaborado.

ChatGPT como ejemplo de inteligencia artificial que utiliza centros de datos para procesar consultas.
Cada interacción con plataformas de inteligencia artificial requiere capacidad informática y consumo energético en centros de datos.

Generar imágenes y videos requiere más capacidad

El tipo de contenido solicitado también influye. Las tareas de generación de imágenes, audio o video necesitan una capacidad computacional considerablemente mayor que muchas consultas exclusivamente textuales.

Por eso, cuando una explicación escrita resulta suficiente, la recomendación es evitar producir contenido multimedia sin una necesidad concreta.

El impacto tampoco depende únicamente de la cantidad de consultas. Factores como el hardware utilizado, la eficiencia del centro de datos, la optimización del modelo y la manera en que se procesa cada petición influyen en el consumo de recursos.

No todo requiere inteligencia artificial

Muchas operaciones cotidianas pueden resolverse mediante herramientas tradicionales.

Ordenar datos, realizar operaciones matemáticas básicas, buscar una palabra dentro de un documento o corregir un texto corto pueden hacerse mediante hojas de cálculo, calculadoras, procesadores de texto o buscadores internos.

Lo mismo sucede con información como horarios, fechas o datos disponibles directamente en páginas oficiales. En esos casos, acudir a la fuente original puede resultar más directo.

Elegir el modelo adecuado también importa

Las plataformas de inteligencia artificial pueden ofrecer modelos con diferentes niveles de capacidad. Para preguntas sencillas, la recomendación recogida por la guía es utilizar sistemas menos exigentes cuando estén disponibles.

Aplicación de Claude en un celular como ejemplo del uso cotidiano de inteligencia artificial.
Herramientas de inteligencia artificial como Claude requieren procesamiento en centros de datos que consumen energía y otros recursos.

Los modelos más potentes pueden reservarse para trabajos complejos, como analizar grandes archivos, desarrollar tareas de razonamiento avanzado o procesar cantidades importantes de información.

También existen modelos de código abierto que pueden ejecutarse localmente. Esta alternativa puede ofrecer ventajas en determinadas circunstancias, aunque exige conocimientos técnicos y también consume recursos del dispositivo utilizado.

La propuesta no consiste en abandonar la inteligencia artificial. El objetivo es usarla de manera más consciente, evitar solicitudes redundantes, escoger correctamente el formato y aprovechar alternativas más sencillas cuando puedan resolver la misma necesidad.

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