lunes, marzo 2, 2026

La reparación llegó a las aulas de Manaure: Unidad para las víctimas entregó mobiliario escolar en zona rural de Manaure

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El camino hacia el corregimiento José Concepción Campos Urdiales, en la zona rural de Manaure, siempre ha sido una prueba de resistencia. Pero este 10 de febrero, el polvo del camino no fue levantado por la incertidumbre, sino por el peso de la esperanza. Los camiones que treparon la serranía no llevaban promesas vacías; cargaban el mobiliario que, a partir de hoy, le cambia el rostro a la Institución Educativa San Antonio.

Para los 300 niños, niñas y adolescentes que asisten a las sedes de las veredas El Venao, El Cinco y Canadá, un pupitre nuevo es, en realidad, un gesto de respeto. Es la prueba tangible de que el Estado, a través de la Unidad para las Víctimas, ha comenzado a saldar la deuda histórica con estas comunidades que, por años, solo conocieron el rigor del olvido.

Estudiantes de la Institución Educativa San Antonio, en veredas de Manaure, recibieron nueva dotación escolar como parte del Plan Integral de Reparación Colectiva. FOTO: Suministrada.
Estudiantes de la Institución Educativa San Antonio, en veredas de Manaure, recibieron nueva dotación escolar como parte del Plan Integral de Reparación Colectiva. FOTO: Suministrada.

Las sede educativas contarán no solo de pupitres nuevos, también con escritorios, tableros, archivadores y el equipamiento  de una biblioteca básica para 40 usuarios. 

El pupitre como acto de paz

La inversión supera los 338 millones de pesos, una cifra que en el papel suena a presupuesto, pero en el territorio se traduce en dignidad. Se entregaron dotaciones para cinco aulas de primaria y una de secundaria; escritorios donde los maestros podrán planear el mañana, y tableros donde las lecciones ya no se borrarán con el peso de la precariedad.

Representantes de la Unidad para las Víctimas hicieron entrega oficial del mobiliario escolar en el corregimiento José Concepción Campos Urdiales, Manaure. FOTO: Suministrada.
Representantes de la Unidad para las Víctimas hicieron entrega oficial del mobiliario escolar en el corregimiento José Concepción Campos Urdiales, Manaure. FOTO: Suministrada.

«Esta dotación les permitirá a nuestros jóvenes tener espacios más dignos», afirmó Alexander Alvarado Paternina, director territorial de la Unidad. Su estrategia, bautizada acertadamente ‘Del Escritorio al Territorio’, busca precisamente eso: que la reparación deje de ser un trámite administrativo para convertirse en el bienestar diario de quien camina la trocha para ir a estudiar.

La biblioteca: Un oasis en la montaña

Quizás el tesoro más preciado de esta entrega sea la biblioteca básica para 40 usuarios. En comunidades donde el acceso a la información ha sido una barrera infranqueable, tener libros y un espacio adecuado para la lectura es abrir una ventana hacia un mundo que antes parecía ajeno.

Diomar Ortega Quintero, representante del corregimiento, no ocultaba su asombro ante la efectividad de la medida. «Hoy la Unidad nos sorprende cumpliendo», dijo con la sencillez de quien sabe que, en estas tierras, la palabra empeñada vale más que cualquier contrato. Los estudiantes, entre risas y el brillo de la curiosidad, estrenaron los asientos como quien toma posesión de un territorio conquistado.

Un compromiso que no se detiene

Esta acción materializa el Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC), un mapa de ruta que busca reconstruir el tejido social que la violencia intentó desgarrar. Al final de la jornada, cuando los camiones regresaron a la ciudad, el corregimiento quedó distinto.

En las veredas de Manaure, el futuro ya no tendrá que estudiar de pie o en muebles remendados. Ahora, los sueños de los hijos del Cesar tienen un lugar sólido donde apoyarse para escribir una nueva historia; una donde la educación, finalmente, le gana la partida al pasado.

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