En un movimiento político que sacude el tablero del país, el presidente Gustavo Petro y todo su gabinete acaban de dar un paso crucial: firmaron oficialmente la solicitud para convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
¿Qué significa esto en la práctica y por qué han tomado una decisión de este calibre? Aquí te explicamos los detalles, sin enredos legales, para entender qué es exactamente lo que está en juego.
El motivo: «El bloqueo institucional»
Para nadie es un secreto que los grandes proyectos y las reformas sociales bandera del Gobierno han enfrentado enormes trabas para ser aprobadas por la vía tradicional en el Congreso de la República. El propio mandatario ha definido esta situación como un «bloqueo institucional».
Al ver que sus propuestas no avanzan en el recinto legislativo, la estrategia de la Presidencia dio un giro de 180 grados. La idea ahora es sortear ese freno político y entregarle la decisión directamente a los ciudadanos en las calles, argumentando que debe ser el pueblo quien tenga la última palabra sobre los cambios profundos que, según el Gobierno, necesita el país.
La meta: Una recolección titánica
Convocar una Asamblea Constituyente (que básicamente es elegir a un grupo de representantes ciudadanos para modificar la Constitución) no se hace de un día para otro ni por simple orden presidencial. Requiere de un respaldo popular gigantesco y comprobable.
Con la firma de este documento, el Gobierno da el pitazo inicial para arrancar una masiva campaña en todo el país. El objetivo es recolectar 2.050.000 firmas de colombianos.
Esa cifra no es un invento al azar; equivale exactamente al 5 % del censo electoral nacional. Es la cuota mínima de apoyo que exige la ley para que una iniciativa popular de esta magnitud empiece a convertirse en realidad.
Lo que se viene

A partir de hoy, la arena política se traslada oficialmente de las oficinas del poder a los barrios, las plazas y las calles. El Gobierno de Petro desplegará toda su maquinaria de simpatizantes para intentar convencer a más de dos millones de ciudadanos de estampar su firma en las planillas.
El debate queda completamente abierto. Mientras el oficialismo asegura que este es el camino más puro y democrático para destrabar el país, los sectores de oposición vigilarán con lupa cada paso de esta recolección.
El cronómetro está corriendo y la tensión política aumenta. Estaremos vigilando muy de cerca si el Gobierno logra alcanzar esta ambiciosa cifra o si, por el contrario, la propuesta se queda a mitad de camino.
