Aunque las lluvias regresaron a varios sectores del Cesar, el departamento todavía enfrenta las consecuencias de una prolongada temporada seca. La reducción del caudal en varias fuentes hídricas y la dificultad de los ganaderos para recuperar pastos y animales muestran que los aguaceros recientes aún no compensan el déficit acumulado.
Mediciones conocidas durante las últimas semanas muestran disminuciones importantes en corrientes del departamento. En algunas fuentes, la reducción entre agosto y septiembre se acercó al 60 %, mientras productores de zonas como Mariangola, Bosconia y Becerril siguen reportando dificultades para alimentar y recuperar el ganado afectado por la sequía.
El escenario plantea dos problemas conectados: menos disponibilidad de agua en algunas corrientes y una recuperación lenta de potreros que durante meses perdieron humedad y capacidad de alimentar a los animales.
Fuentes del Cesar registran fuertes reducciones de caudal
El seguimiento a diferentes corrientes del departamento muestra que las lluvias recientes no han logrado recuperar completamente la disponibilidad de agua.
Entre los casos más notorios aparecen fuentes ubicadas en Tucuy, Socomba y Floresta, donde las disminuciones estuvieron entre las más pronunciadas.
En el río Tucuy, por ejemplo, las mediciones pasaron de alrededor de 80,7 litros por segundo en agosto a 26,9 litros por segundo en septiembre. Esto representa una reducción cercana al 67 %.
En Socomba, la caída también resultó significativa. El caudal pasó de aproximadamente 66,7 litros por segundo a 23,9 litros por segundo.
Floresta registró igualmente una reducción considerable durante el mismo periodo.
Los datos muestran que la presencia de lluvias durante octubre no significa una recuperación inmediata de las fuentes.
La situación también depende de cuánto llueva en las partes altas de las cuencas y de la capacidad de los suelos para recuperar humedad después de varios meses secos.
El Niño sigue condicionando el panorama
El departamento atraviesa la segunda temporada de lluvias del año. Sin embargo, las condiciones asociadas a El Niño pueden generar periodos con precipitaciones inferiores a los promedios históricos.
Esto no significa que dejará de llover.
El Cesar todavía puede registrar aguaceros fuertes, tormentas eléctricas e incluso episodios intensos en algunas zonas. Sin embargo, el acumulado mensual podría mantenerse por debajo de lo habitual.
Por esta razón, las autoridades han pedido a municipios y sectores productivos preparar fuentes alternativas de abastecimiento ante un posible escenario más seco hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.
La recomendación cobra mayor importancia en territorios donde comunidades rurales y actividades agropecuarias dependen directamente de quebradas, ríos, pozos y reservorios.
Ganaderos todavía enfrentan las secuelas de la sequía
La reducción del agua también se refleja en el campo.
Productores de Mariangola, Bosconia y Becerril aseguran que los aguaceros recientes han comenzado a reverdecer algunos potreros. Sin embargo, la recuperación todavía resulta insuficiente para alimentar adecuadamente al ganado.
Durante la temporada seca, muchos animales perdieron peso por la falta de pasto y agua.
Ahora, aunque comienzan a aparecer nuevos brotes de vegetación, los productores advierten que se necesita tiempo para que los potreros produzcan suficiente alimento.
La recuperación tampoco ocurre de manera uniforme. Algunas fincas cuentan con reservorios, pozos o sistemas alternativos, mientras otras dependen casi completamente de las lluvias.

Algunos productores venden ganado para reducir pérdidas
La falta de alimento ha llevado a algunos ganaderos a reducir sus inventarios.
Para ciertos productores, mantener animales débiles implica asumir costos adicionales en suplementos, alimentos y transporte. Ante esa situación, algunos optan por vender reses antes de que continúen perdiendo peso.
El problema es que un animal con bajo peso también puede perder valor comercial.
Eso significa que el ganadero enfrenta una doble presión: necesita vender para reducir gastos, pero recibe menos dinero por animales que todavía no han recuperado sus condiciones normales.
Otros productores intentan mantener sus reses mediante alternativas como hojas de yuca, subproductos agrícolas, sales mineralizadas y suplementación.
Sin embargo, estas opciones aumentan los costos de producción.
Recuperar los potreros tomará tiempo
Las lluvias ayudan, pero no solucionan inmediatamente el daño acumulado durante meses de sequía.
Los potreros necesitan humedad constante para producir suficiente pasto. Además, los animales requieren varias semanas de buena alimentación para recuperar el peso perdido.
Por eso, los ganaderos insisten en que varios aguaceros aislados no bastan para considerar superada la crisis.
El reto consiste en sostener la alimentación mientras regresan condiciones más favorables para los pastos y las fuentes de agua.
El riesgo sigue presente para finales de 2026
La situación hídrica y ganadera deja una conclusión clara: que esté lloviendo no significa que haya terminado la sequía.
La recuperación depende de precipitaciones constantes, capacidad de almacenamiento de agua y alternativas de abastecimiento para comunidades y productores.
Además, las reducciones registradas en algunas fuentes muestran la necesidad de fortalecer reservorios, pozos y sistemas de almacenamiento.
Para el sector ganadero, el desafío será mantener vivos y recuperar los animales mientras los potreros vuelven a producir alimento suficiente.
El Cesar entra así en la última parte de 2026 con lluvias, pero todavía con señales claras de una crisis hídrica que continúa golpeando al campo.
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