Sesenta familias víctimas del conflicto en Minas de Iracal, jurisdicción de Pueblo Bello, reclaman claridad sobre la continuidad del programa Familias en su Tierra, después de varios meses esperando los incentivos que todavía no han recibido. Los beneficiarios aseguran haber cumplido las actividades exigidas, pero no conocen fechas concretas para las siguientes entregas.
La comunidad sostiene que la mayoría de los hogares recibió en mayo únicamente el apoyo correspondiente a la implementación de huertas para autoconsumo. Desde entonces esperaban avanzar hacia mejoramiento de vivienda, proyectos productivos y acciones comunitarias, pero aseguran que las respuestas recibidas se han limitado a pedirles paciencia.
Familias en su Tierra en Minas de Iracal quedó a mitad de camino
Rosa Ariza, una de las beneficiarias, explicó que las familias participaron en reuniones, actividades y acompañamientos previstos dentro del programa. Según su testimonio, después de recibir el incentivo para la huerta les indicaron que pocos días después vendría el apoyo destinado al mejoramiento de las viviendas, pero han transcurrido varios meses sin una fecha definida.
La preocupación no es nueva. El 2 de agosto, habitantes de Minas de Iracal ya habían denunciado retrasos y aseguraban entonces que cerca de 66 hogares estaban vinculados. En aquella oportunidad también afirmaron que, tras casi un año de visitas y trámites con los operadores, solo habían recibido el primer incentivo.
La cifra más reciente entregada por la propia comunidad habla de 60 familias actualmente a la espera. Además, cuatro participantes que habrían ingresado posteriormente ni siquiera habrían recibido todavía el primer apoyo correspondiente a la huerta.
Mejoramiento de vivienda es una de las mayores expectativas
Para los habitantes, uno de los componentes más esperados es Vivir mi Casa, dirigido al mejoramiento de las condiciones de habitabilidad. Una beneficiaria aseguró que esperan aproximadamente $2 millones para intervenciones básicas como pisos, baños, ventanas u otras adecuaciones necesarias en sus viviendas.
Prosperidad Social explica oficialmente que Familias en su Tierra tiene una ruta operativa de 13 meses y cuatro componentes: Fortalecimiento Social Comunitario, Cosechando mi Huerta, Produciendo para mi Hogar y Vivir mi Casa. La estrategia combina incentivos en especie y transferencias en efectivo, sujetas al cumplimiento y aprobación de los respectivos planes de inversión y de negocio.
Por esta razón, no todos los apoyos corresponden a pagos directos ni necesariamente se entregan de manera simultánea. Sin embargo, los beneficiarios de Minas de Iracal reclaman precisamente una explicación sobre en qué etapa se encuentra su proceso, cuáles requisitos faltan y cuándo continuarán los incentivos pendientes.
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Cesar tiene $29.490 millones previstos para el programa
Prosperidad Social anunció en junio de 2025 que la décima intervención de Familias en su Tierra atendería 2.640 hogares del Cesar, distribuidos en Agustín Codazzi, Astrea, Becerril, Chimichagua, Chiriguaná, González, Pelaya y Pueblo Bello. La inversión estimada para el departamento fue establecida en $29.490 millones.
La ejecución territorial quedó a cargo de la Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD, mientras Prosperidad Social conserva la responsabilidad de formular y supervisar la ruta operativa. A nivel nacional, la entidad informó en abril de este año que el programa acompañaba cerca de 29.560 hogares víctimas de desplazamiento en 74 municipios.
Hasta la mañana de este lunes 7 de septiembre, no aparece un pronunciamiento público de Prosperidad Social que responda específicamente a la nueva reclamación de Minas de Iracal o establezca una fecha para completar las entregas pendientes.
Una comunidad marcada por el desplazamiento
El reclamo adquiere especial significado por la historia de Minas de Iracal. La Unidad para las Víctimas documentó que este corregimiento fue golpeado fuertemente por el conflicto armado y registró asesinatos, violencia sexual y desplazamientos masivos. Después de hechos violentos ocurridos entre mayo y junio de 2000, la totalidad de la población terminó abandonando temporalmente el territorio.
Las familias comenzaron a retornar progresivamente semanas después y el proceso continuó durante los años siguientes. Hoy la economía rural gira alrededor de productos como café, cacao, aguacate y actividades pecuarias, por lo que iniciativas de vivienda, seguridad alimentaria y generación de ingresos tienen un significado particular dentro del proceso de estabilización de quienes regresaron al territorio.
Ahora la comunidad pide una respuesta concreta: si los incentivos continúan vigentes, cuándo serán entregados y qué falta para completar la ruta. Si hubo cambios administrativos o financieros, reclaman que Prosperidad Social los explique directamente a las familias vinculadas.

