El Ministerio de Vivienda activó nuevas medidas de preparación frente a El Niño en Cesar y La Guajira, dos de los departamentos del Caribe expuestos a problemas de abastecimiento de agua durante la intensificación de la temporada seca. El análisis nacional identificó 558 municipios y áreas no municipalizadas con riesgo alto o muy alto, entre ellos localidades de ambos departamentos que deberán fortalecer desde ahora sus sistemas de acueducto y planes de contingencia.
En el Cesar aparecen Aguachica, Astrea, Becerril, Chiriguaná, El Paso, Gamarra, La Jagua de Ibirico, Río de Oro, San Alberto y San Martín. En La Guajira están Barrancas, Dibulla, El Molino, Hatonuevo, Manaure, San Juan del Cesar y Uribia, según el desglose regional del listado divulgado a partir del análisis de MinVivienda. La inclusión no significa que actualmente todos estos municipios estén sin agua, sino que presentan condiciones que obligan a anticipar posibles dificultades.
A escala nacional, 111 territorios están clasificados en riesgo muy alto y 447 en riesgo alto. El Ministerio advierte que los principales problemas pueden estar asociados con la reducción de la disponibilidad de agua, daños a la infraestructura causados por incendios forestales y deterioro de la calidad del recurso por una menor oferta hídrica y una mayor concentración de contaminantes.
Pozos, carrotanques y fuentes alternas entre las medidas
La circular expedida por MinVivienda pide a alcaldías, gobernaciones, empresas de servicios públicos, gestores comunitarios y Planes Departamentales de Agua identificar fuentes alternas de abastecimiento. También recomienda recuperar pozos existentes cuando sea técnica y ambientalmente viable, calcular cuánto tiempo pueden operar los sistemas con sus reservas actuales y mantener vigilancia permanente sobre las fuentes utilizadas por los acueductos.
Otra instrucción es preparar con anticipación la logística para utilizar carrotanques en caso de emergencia. Esto implica establecer puntos de cargue, rutas de distribución y capacidades disponibles antes de que se produzca una reducción crítica del abastecimiento. El Ministerio también solicita fortalecer el control de pérdidas en las redes y promover campañas para reducir el consumo innecesario de agua.

La advertencia adquiere especial relevancia en el Cesar, donde los efectos de la sequía ya son visibles en otros sectores. Noticias del Cesar documentó que más de 3.000 reses han muerto y cerca de 20.000 animales han tenido que ser trasladados ante la escasez de agua y alimento. Productores también han reportado disminución de pasturas, afectaciones a fuentes hídricas y mayores costos para sostener los hatos.
En Valledupar, aunque la capital no aparece dentro de los diez municipios cesarenses señalados en este nuevo desglose, el riesgo climático también está bajo vigilancia. Noticias del Cesar informó previamente que la ciudad fue ubicada entre las capitales con mayor vulnerabilidad frente a El Niño, especialmente por la presión que una reducción prolongada de lluvias podría ejercer sobre el río Guatapurí, principal fuente del acueducto.
El Niño seguirá fortaleciéndose
El IDEAM confirmó en su actualización del 10 de septiembre de 2026 que las condiciones asociadas a El Niño ya están presentes y continúan fortaleciéndose. El escenario de intensidad más probable es muy fuerte, con una probabilidad del 90 % para el último trimestre del año, mientras el periodo de mayor intensidad podría extenderse entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
MinVivienda considera que las condiciones pueden mantenerse hasta el primer trimestre de 2027. Por eso, la preparación no debe limitarse al momento en que comiencen los racionamientos o disminuyan considerablemente los caudales: las administraciones deberán conocer desde ahora sus reservas, fuentes alternativas, capacidad de respuesta y mecanismos para abastecer a la población si falla la fuente principal.
La cartera también advierte que El Niño no significa ausencia absoluta de lluvias. Incluso durante un escenario de sequía pueden producirse precipitaciones intensas, crecientes súbitas, movimientos en masa e inundaciones. Por esta razón, Cesar y La Guajira deberán prepararse simultáneamente para el déficit hídrico y para eventos extremos asociados con lluvias puntuales.

