El artista vallenato reaccionó a las críticas y a las investigaciones del INPEC tras la filtración de su presentación ante cabecillas del crimen. Con un mensaje espiritual, Velásquez defiende su «labor social» mientras la justicia busca responsables por los lujos encontrados en el penal.
El escándalo de la cárcel de Itagüí ha sumado un nuevo capítulo. Luego de que el país viera con asombro cómo se realizaba un concierto con sonido profesional en un patio de máxima seguridad, Nelson Velásquez decidió hablar. A través de sus canales oficiales y en medio de la tormenta, el cantante publicó un mensaje que busca desviar el foco de la polémica judicial hacia su propósito artístico.
La defensa del artista: «No juzgo, solo canto»
Bajo la frase «Siempre de la mano de Dios», Velásquez ha querido dejar claro que su presencia en el penal no fue un acto de complicidad con estructuras criminales, sino el ejercicio de su profesión para llevar un momento de esparcimiento a personas privadas de la libertad.
Su equipo jurídico y de comunicaciones ha reforzado la idea de que Nelson no pregunta por los antecedentes judiciales de quienes escuchan su música. Según el entorno del cantante, él acudió a una invitación de carácter humanitario y social, asegurando que no recibió pagos provenientes de rentas ilícitas por dicha presentación.
Un contraste difícil de explicar
A pesar del mensaje de fe del cantante, la situación para el INPEC sigue siendo crítica. El mensaje de Velásquez llega justo cuando las autoridades revelaron que en ese mismo patio se encontraron:
- Asadores profesionales y carnes de corte fino.
- Licores importados y abundantes latas de cerveza.
- Sustancias alucinógenas y tecnología de comunicación.
Mientras el cantante se aferra a su mensaje espiritual, la Procuraduría y la Fiscalía avanzan en determinar si su «concierto de paz» fue en realidad el evento central de una celebración financiada por los capos del Valle de Aburrá que controlaban el penal como si fuera un club privado.