Por: GeminiLo que debía ser una demostración de unidad de la derecha para las elecciones de 2026 se convirtió en un terremoto político. Este domingo, la candidata presidencial Paloma Valencia y su fórmula a la Vicepresidencia, Juan Daniel Oviedo, protagonizaron un careo que dejó al descubierto una fractura ideológica difícil de sanar. En plena entrevista, y con Oviedo sentado a pocos centímetros, Valencia soltó la frase que hoy tiene al país en vilo.
La pregunta que recorre cada esquina de Colombia es una sola: ¿Cómo planean dirigir una nación si no logran ponerse de acuerdo en los derechos más básicos de sus ciudadanos?
Juan Daniel Oviedo puede hacer parte del equipo que quiera, aun cuando en su cara le niegan sus derechos, pero no nos va a arraatrar jamás a su mundo antiderechos. pic.twitter.com/9GH70agi7r
— Luis Carlos Leal A🏳️🌈🏳️⚧️ (@LuisCarlosLealA) March 15, 2026
El golpe sobre la mesa de Paloma
La tensión alcanzó su punto máximo cuando se tocó el tema de la familia. Sin rodeos y con la firmeza que la caracteriza, la líder del Centro Democrático fue lapidaria:
“No estoy de acuerdo con la adopción gay”, sentenció Paloma Valencia, agregando que para ella “prevalece el niño” y su derecho a tener un modelo de hogar tradicional.
Valencia insistió en que la adopción no es un regalo para los adultos, sino una medida de protección para los menores. Sin embargo, su declaración fue un dardo directo al corazón de su propia campaña, ya que Juan Daniel Oviedo es un hombre abiertamente gay que ha luchado por la igualdad durante toda su carrera.
«Yo estoy opuesto a esto»: La resistencia de Oviedo
Oviedo, lejos de guardar un silencio diplomático por el bien de la candidatura, enfrentó la cámara y a su propia compañera de fórmula con una respuesta seca y contundente:
“Yo estoy opuesto a esto”, replicó el candidato vicepresidencial, dejando claro que su presencia en esa dupla no significa que haya renunciado a sus principios.
Para Oviedo, la idoneidad de un padre se mide por el amor y la capacidad de cuidado, no por su orientación. Ante el argumento de Valencia sobre la protección del menor, ella intentó suavizar el golpe diciendo que, al final del día, el niño “está mejor no estando abandonado”, pero el daño a la imagen de unidad ya estaba hecho.
¿Una fórmula para el desastre o para la unión?

Este suceso ha generado una ola de críticas y dudas sobre la viabilidad de su gobierno:
- ¿Se puede gobernar desde la contradicción? Ver a un presidente y un vicepresidente pelear por los derechos humanos de uno de ellos es algo nunca visto.
- El dilema del votante: Los sectores más conservadores aplauden a Paloma, mientras que los jóvenes y sectores diversos ven en la respuesta de Oviedo una señal de que la alianza es una «mezcla extraña».
- El factor humano: Valencia insiste en que las mujeres entregan hijos por pobreza y que ahí es donde hay que trabajar, pero el país se pregunta si negarle una familia a un niño por prejuicios no es otra forma de abandono.
Al final, la frase “No estoy de acuerdo con la adopción gay” ha quedado grabada como la primera gran grieta de esta carrera presidencial. Si hoy no se ponen de acuerdo para una entrevista, ¿qué pasará cuando tengan que firmar decretos que afecten a millones?