¡Fuego amigo en la Casa de Nariño! Lo que parecía una foto de unidad terminó convirtiéndose en el detonante de una crisis interna. María José Pizarro no ocultó su molestia tras la difusión de una imagen que, según fuentes cercanas, habría sido una «jugada» de Iván Cepeda. Gustavo Bolívar rompe el silencio y revela qué hay detrás de este choque de titanes.
El progresismo vive horas bajas de cohesión. La senadora María José Pizarro, una de las figuras con mayor proyección presidencial, habría mostrado su descontento por la forma en que se manejó la comunicación de un reciente encuentro liderado por Iván Cepeda. La polémica, que estalló en redes sociales, sugiere que hay una lucha de egos y estrategias por ver quién toma las riendas del relato del Gobierno.
¿Estrategia o traición?
La molestia de Pizarro radica en la interpretación de una fotografía donde la jerarquía del movimiento parece estar en juego. Mientras unos ven un simple registro, el entorno de la senadora lo interpreta como un intento de Cepeda por «marcar territorio» y desplazar el liderazgo femenino que ella representa.
Gustavo Bolívar sale al rescate (o al ataque)
En medio de la tormenta, Gustavo Bolívar decidió dar su «verdad». El director del DPS intentó bajarle la temperatura a la situación, pero sus declaraciones dejaron más dudas que certezas. Bolívar aseguró que la imagen no tenía la intención de herir susceptibilidades, aunque reconoció que las tensiones son naturales en un proyecto de poder tan ambicioso.
«En política, la forma es fondo», dicen los analistas. Este roce no es un hecho aislado, sino el reflejo de una competencia interna que se agudiza mientras el gobierno de Gustavo Petro enfrenta sus retos más difíciles en las regiones y el Congreso.