El precio de la gasolina en Colombia ha pasado por una transformación radical que hoy tiene a los conductores del país haciendo cuentas para poder tanquear. Un análisis detallado de los últimos cuatro años revela un incremento sin precedentes, impulsado por la decisión del Gobierno Nacional de cerrar el millonario hueco fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Esta medida llevó el galón de niveles de relativa estabilidad a máximos históricos que hoy rozan los $16.000 en las principales ciudades.
Cronología de un alza imparable
Lo que comenzó como ajustes graduales se convirtió en una política de choque que cambió el panorama macroeconómico del país. Las cifras muestran que el salto más agresivo se ha dado en los últimos 24 meses, impactando toda la cadena de suministros.
- El punto de partida: Hace cuatro años, el precio se mantenía bajo gracias a los subsidios estatales que amortiguaban la volatilidad del petróleo internacional.
- La era de los ajustes mensuales: Bajo la administración de Gustavo Petro, se implementó una estrategia de alzas consecutivas para igualar el precio interno con el internacional, buscando sanear las finanzas de Ecopetrol y la Nación.
- Impacto en la canasta básica: El aumento de la gasolina en Colombia ha sido uno de los motores silenciosos de la inflación, ya que el transporte de alimentos y mercancías ha tenido que trasladar estos costos directamente al consumidor final.
¿Qué esperar del mercado de combustibles?
Mientras el Salón de Prensa nacional debate la viabilidad de nuevos ajustes en el ACPM (diésel), los usuarios de vehículos particulares ya sienten el rigor de una economía de Colombia que busca equilibrio fiscal a costa del consumo interno. La pregunta que queda en el aire es si, una vez alcanzado el precio internacional, el valor del combustible comenzará a fluctuar hacia abajo o si el techo de los $16.000 se convertirá en la nueva y costosa normalidad para el país.

