Ante un sismo fuerte, una de las primeras dudas es dónde protegerse. No siempre salir corriendo de una vivienda o edificio es la decisión más segura. Si el movimiento ya comenzó, las recomendaciones de gestión del riesgo priorizan protegerse de elementos que puedan caer y evacuar después, cuando sea posible hacerlo con seguridad.
¿Cuál es el lugar más seguro dentro de la casa?
Busque un punto alejado de ventanas, espejos, vitrinas, bibliotecas, lámparas, televisores, muebles altos y objetos pesados que puedan desprenderse.
Si tiene cerca una mesa resistente, ubíquese debajo y proteja especialmente la cabeza y el cuello. Si no dispone de una, agáchese en un lugar con menor exposición a objetos que puedan caer y cúbrase la cabeza con los brazos.
No corra hacia la calle mientras la edificación está en movimiento si para hacerlo debe atravesar zonas donde pueden caer vidrios, fachadas, tejas u otros elementos.
¿Y si estoy en un edificio?
No utilice el ascensor. Si el sismo lo sorprende en un piso alto, no intente bajar apresuradamente por las escaleras mientras ocurre el movimiento.
Protéjase inicialmente en una zona segura del piso donde se encuentra. Cuando termine el movimiento, siga el plan de evacuación del edificio y las instrucciones de los brigadistas o autoridades.
Si observa daños importantes, desprendimientos, grietas nuevas o condiciones que hagan inseguro permanecer allí, salga utilizando las escaleras y diríjase al punto de encuentro establecido por la edificación.
¿Dónde ubicarse si el sismo lo sorprende en la calle?
Busque un espacio abierto y aléjese de fachadas, balcones, postes, árboles, cables eléctricos, avisos, ventanales y estructuras que puedan caer.
No permanezca junto a edificios para observar lo que ocurre. Algunos elementos de las fachadas pueden desprenderse durante el movimiento o después de este.
Si conduce un vehículo, reduzca la velocidad y deténgase en un lugar seguro, alejado de puentes, túneles, postes, árboles y redes eléctricas.
¿Qué debe tener preparado en casa?
No hace falta convertir la vivienda en una bodega. Lo importante es contar con elementos que permitan afrontar las primeras horas de una emergencia:
- Agua potable y alimentos no perecederos.
- Linterna y baterías de repuesto.
- Radio portátil, preferiblemente a baterías.
- Botiquín de primeros auxilios.
- Medicamentos indispensables de los integrantes del hogar.
- Cargador portátil o batería externa para celulares.
- Silbato para pedir ayuda si resulta necesario.
- Elementos básicos de higiene.
- Dinero en efectivo en una cantidad razonable.
- Alimentos, agua y elementos necesarios para las mascotas, cuando las haya.
El kit debe permanecer en un lugar conocido y de fácil acceso para toda la familia, no guardado detrás de muebles o en un sitio difícil de alcanzar durante una emergencia.

Después del sismo: ¿salir o quedarse?
Cuando termine el movimiento, revise rápidamente el entorno. Si identifica daños importantes, olor a gas, humo, cables expuestos o desprendimientos, evacúe y aléjese de la edificación.
No vuelva a entrar únicamente para recuperar objetos personales. También debe mantenerse preparado para posibles réplicas.
La familia debería tener definido desde antes un punto de encuentro fuera de la vivienda, especialmente ante la posibilidad de que los teléfonos dejen de funcionar o las redes móviles se congestionen.
Tres decisiones que pueden marcar la diferencia
Durante un sismo recuerde tres acciones sencillas: protéjase mientras ocurre el movimiento, evacúe cuando pueda hacerlo con seguridad y diríjase al punto de encuentro previamente definido.
Más que memorizar numerosas instrucciones, cada hogar debe reconocer sus propios riesgos: qué objetos pueden caer, cuál es la salida, dónde está el punto seguro y dónde se reunirá la familia si necesita abandonar la vivienda.
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