Iván Cepeda aparece al frente en intención de voto, pero los escenarios de segunda vuelta muestran que la elección de 2026 podría definirse más por los rechazos y las alianzas que por el primer lugar en las encuestas. La campaña ya entró en fase de reacomodo tras las consultas del 8 de marzo, y candidaturas como la de Paloma Valencia buscan ampliar su base con movimientos como la escogencia de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.
La más reciente medición de AtlasIntel, divulgada esta semana, deja una lectura política de fondo: aunque Iván Cepeda encabeza la intención de voto en primera vuelta, su ventaja no necesariamente se traduciría en una victoria final. El dato que más pesa no es solo quién va primero hoy, sino quién logra sumar apoyos cuando la contienda se reduzca a dos nombres.
Ese es el punto que empieza a marcar la campaña presidencial: la primera vuelta muestra liderazgo, pero la segunda pone a prueba la capacidad real de construir mayorías.
Según la medición citada, Cepeda aparece como el candidato con mayor intención de voto en primera vuelta, seguido por Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Sin embargo, en los escenarios de segunda vuelta medidos por ese mismo estudio, tanto Valencia como De la Espriella lograrían superarlo.
La lectura política es clara: el candidato del Pacto Histórico mantiene un núcleo fuerte, pero todavía enfrenta dificultades para ensancharlo en un eventual cara a cara definitivo. Esa es una advertencia relevante en una elección que, por ahora, luce cada vez más polarizada.
No es casual que análisis recientes destaquen que Cepeda sigue punteando en el arranque de la carrera, mientras otras candidaturas intentan reorganizar el voto de centro y de derecha de cara al 31 de mayo.
Más que una foto de momento, la encuesta deja instalada una idea: el debate ya no es solamente quién llega primero a la primera vuelta, sino quién tiene más margen para crecer después.
En ese tablero, candidaturas como la de Paloma Valencia buscan consolidarse como opción de convergencia dentro de la derecha y la centroderecha, especialmente después de haber ganado con amplitud la consulta de su bloque y de sumar a Oviedo, una figura con atractivo en votantes más moderados.
Por su parte, Abelardo de la Espriella sigue apareciendo como otro de los nombres con capacidad de disputarle a Cepeda una eventual segunda vuelta, en una campaña donde la derecha todavía no termina de ordenarse del todo, pero sí muestra varias cartas competitivas.
La encuesta no cierra nada, pero sí cambia el foco: más que celebrar un liderato parcial, las campañas tendrán que demostrar qué tan lejos pueden llegar cuando la contienda se vuelva binaria.
En otras palabras, la elección de 2026 empieza a parecerse menos a una carrera por quién puntea hoy y más a una disputa por quién logra convertirse en la opción más aceptable para una mayoría en junio.