La misión Artemis II de la NASA ha marcado un hito no solo por ser el primer viaje tripulado a las inmediaciones lunares en más de medio siglo, sino por llevar a bordo a un protagonista inesperado: «Rise», un pequeño peluche diseñado por Lucas Ye, un niño de tan solo ocho años residente en California.
Un símbolo de precisión en microgravedad
Aunque a simple vista parece un juguete común, «Rise» cumple una función técnica indispensable dentro de la nave Orión. Siguiendo una tradición que data desde el vuelo de Yuri Gagarin en 1961, el peluche actúa como el indicador de gravedad cero.
Al no estar sujeto a ninguna superficie, el juguete es el primer objeto en flotar cuando la nave alcanza el estado de ingravidez, enviando una señal visual inmediata tanto a la tripulación como al centro de control en Houston de que han abandonado la atracción terrestre.

Inspiración en el legado de Apolo 8
El diseño de Lucas, ganador de un concurso internacional que recibió más de 2.500 propuestas de 50 países, tiene un trasfondo histórico. «Rise» representa a la Luna vistiendo una gorra de béisbol con la imagen de la Tierra. Esta estética está inspirada en la icónica fotografía «Earthrise» (Salida de la Tierra), capturada durante la misión Apolo 8 en 1968.
«Me siento muy afortunado. Una pequeña idea puede convertirse en algo grande», declaró el joven diseñador tras presenciar el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy.
Seguridad y tecnología aeroespacial
Incluso un peluche debe cumplir con rigurosos estándares antes de subir a una nave de la NASA. «Rise» fue fabricado por un equipo especializado utilizando materiales de grado aeroespacial, garantizando que no fuera inflamable y que no liberara gases que pudieran comprometer la atmósfera presurizada donde respiran los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.
Además, el interior del indicador de gravedad cero resguarda una tarjeta microSD con miles de nombres de personas alrededor del mundo que se inscribieron para participar simbólicamente en este viaje histórico que durará aproximadamente 10 días.