A punta de trinos y teorías de conspiración, el presidente Gustavo Petro ha intentado volver trizas la confianza de los colombianos en los comicios del próximo 8 de marzo. Pero el jefe del Ministerio Público decidió no aguantar más este peligroso juego. En un choque institucional que tiene temblando los cimientos políticos del país, el procurador general, Gregorio Eljach, se paró firme y le cantó la tabla al mandatario, exigiéndole respeto absoluto por la Registraduría y advirtiéndole que con las reglas de la democracia no se juega.
En los últimos días, el país ha sido testigo de cómo el jefe de Estado enfila baterías para deslegitimar el software de escrutinio, ataca el diseño de los formularios E-14 y siembra un manto de dudas antes de que se deposite el primer voto. Frente a este panorama de zozobra orquestado desde la misma Casa de Nariño, el procurador decidió ponerle un tatequieto a la narrativa de fraude.
¿Fraude? Si tiene pruebas, preséntelas en los estrados
Para decirlo sin rodeos, Eljach desarmó por completo el discurso presidencial de que se está cocinando un robo en las urnas. Mientras Petro exige acceso total al código fuente de Thomas Greg & Sons y habla de un supuesto «desacato», el jefe del Ministerio Público fue tajante al respaldar el trabajo del registrador nacional, Hernán Penagos.
«No tengo motivo, prueba, argumento jurídico o elemento fáctico para poner en duda el proceso que viene adelantando el registrador con todo esmero y pulcritud», sentenció el procurador. En buen romance, le está diciendo al presidente que no se puede incendiar a un país a punta de suposiciones; si hay un fraude real, que muestre las evidencias concretas y deje el show mediático.
El descabellado intento de meter a los soldados en las urnas

Pero el frenazo no paró ahí. Eljach también sepultó una de las ideas más polémicas y peligrosas que soltó Petro recientemente: la sugerencia de que los soldados de Colombia actúen como testigos electorales en las mesas de votación.
El procurador calificó esta idea como una «cercanía bastante provocativa a las urnas», recordando que para vigilar los votos ya existen los partidos, la sociedad civil y los observadores internacionales. Las Fuerzas Militares están para garantizar la seguridad frente a los violentos, no para hacerle de veedores a ninguna facción política. Tratar de politizar los fusiles del Estado es cruzar una línea roja inaceptable que la Procuraduría no va a permitir.
Un llamado urgente a la cordura presidencial
A menos de dos semanas de las elecciones, lo que menos necesita Colombia es que su máximo mandatario actúe como jefe de debate o como un activista sembrando desconfianza en el mismo sistema que lo eligió a él en 2022.
Eljach garantizó que las elecciones se celebrarán en la fecha establecida, sin modificaciones de última hora, y bajo la estricta lupa de la Procuraduría y la comunidad internacional. Ahora la pelota está en la cancha del Gobierno: o el presidente asume su rol de garante de la paz y la democracia, o pasará a la historia como el primer saboteador de su propio Estado.
