Mientras el desarrollo se concentraba en las ciudades, Luis Alberto Monsalvo Gnecco puso la lupa en el territorio invisible: los 165 corregimientos del Cesar. En este capítulo, descubra cómo la gestión rompió barreras históricas enviando docentes a Canadá y otorgando becas de alto nivel para que el talento local regresara a transformar sus comunidades. Una apuesta por el capital humano y la justicia territorial que llevó obras reales hasta donde nunca antes había llegado el Estado.
En un acto cargado de simbolismo y respeto, familias del Cesar recibieron los restos de sus seres queridos tras años de búsqueda. Un paso crucial hacia la verdad y la paz en el departamento.