En el Cesar, la seguridad alimentaria se juega en el campo: pequeños productores enfrentan costos crecientes, clima impredecible y barreras para vender sin intermediarios. El reto es fortalecer la base campesina para garantizar abastecimiento y desarrollo rural.
El cambio climático ya se siente en el Cesar con lluvias intensas, sequías prolongadas e inundaciones que golpean primero a barrios vulnerables y comunidades rurales.