La granja solar en Gamarra busca reducir los costos de energía de Empugam y convertirse en una salida a la crisis que mantiene el racionamiento de agua en el municipio.
La imagen simboliza una transición energética lenta y amigable, planteada como una alternativa para incorporar energías limpias sin afectar de manera abrupta el empleo ni la economía de las comunidades.
En Antequera, corregimiento de Tamalameque, un grupo de mujeres convierte la tarulla —planta invasora de la ciénaga de Zapatosa— en artesanías que generan ingresos, identidad y cuidado ambiental.
La energía limpia comienza a transformar la vida rural en el Cesar. En municipios como Astrea, los paneles solares llevan luz, oportunidades y bienestar a comunidades históricamente olvidadas.