Tres fugas y 100 evasiones detrás de la salida del comandante en Santa Marta

Abelardo de la Espriella anunció el relevo del coronel Yeison López tras la fuga de 41 detenidos. Los antecedentes revelan otros 59 casos de evasión desde marzo y una crisis que va más allá de un cambio de mando.

La salida del comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Yeison López, anunciada este lunes festivo 12 de octubre por el presidente Abelardo de la Espriella, tiene detrás un historial de fugas que pone en evidencia los problemas de seguridad y custodia en los centros de detención transitoria de la capital del Magdalena. En menos de siete meses se han reportado tres episodios de evasión masiva que suman 100 fugas: 34 detenidos escaparon en marzo, otros 25 en junio y 41 corresponden al episodio que motivó la decisión presidencial. Aunque las cifras no representan necesariamente el número de personas que permanecen prófugas, sí reflejan la reiteración de acontecimientos que han comprometido la capacidad de respuesta de las autoridades.

El mandatario responsabilizó al oficial por la fuga más reciente, por no haber informado oportunamente sobre lo sucedido y por su actuación frente al bloqueo de la carretera entre Santa Marta y Barranquilla, a la altura de Tasajera, ocurrido el domingo 11 de octubre. La decisión, que incluye el nombramiento de un nuevo comandante, abre interrogantes sobre las responsabilidades institucionales en una problemática que ya había dejado dos fugas masivas, un motín con víctimas mortales y reiteradas advertencias por hacinamiento.

De la Espriella ordena relevar al comandante de Santa Marta

El presidente Abelardo de la Espriella anunció mediante su cuenta oficial de X que el coronel Yeison López será llamado a calificar servicios, al considerar que no respondió adecuadamente a los hechos relacionados con la fuga de 41 detenidos del Centro de Traslado por Protección. En su pronunciamiento, el jefe de Estado expresó que no acepta dentro de la Fuerza Pública a quienes, a su juicio, carezcan de determinación para enfrentar la delincuencia y las alteraciones del orden público. «En este Gobierno, la cobardía no tiene cabida», manifestó el mandatario, quien también cuestionó la falta de información oportuna sobre los acontecimientos y las medidas adoptadas por el comandante frente al bloqueo de la Troncal del Caribe.

De la Espriella aseguró que las personas fugadas estaban detenidas por delitos como hurto y microtráfico, entre otras conductas, y sostuvo que no se trataba de delincuentes de alta peligrosidad. Asimismo, informó que se desplegaron las capacidades necesarias para localizarlas y recapturarlas. Como parte de los cambios, el coronel Urriago, segundo al mando, asumirá temporalmente la comandancia, mientras que esta semana llegará el coronel Jimmy Belalcázar como nuevo responsable de la Policía Metropolitana. El llamamiento a calificar servicios constituye una medida administrativa de retiro y no debe confundirse automáticamente con una destitución disciplinaria.

Marzo: 34 detenidos escaparon durante un violento motín

El primer antecedente de las fugas en Santa Marta durante 2026 se remonta a la noche del 16 de marzo, cuando un motín en el Centro Transitorio Norte, conocido como La Norte y ubicado en pleno Centro Histórico de la ciudad, desencadenó graves enfrentamientos y permitió la evasión de 34 personas privadas de la libertad. La situación dejó un interno muerto, varios heridos y policías lesionados, mientras las alteraciones del orden se extendieron hacia las calles aledañas. La magnitud del episodio obligó a desplegar operativos de búsqueda y llevó a las autoridades a ofrecer recompensas de hasta cinco millones de pesos por información que permitiera localizar a los fugados.

Durante los días siguientes comenzaron a registrarse entregas voluntarias y recapturas. Ocho de los evadidos se habían presentado ante las autoridades para el 24 de marzo y posteriormente fue recapturado otro de los implicados en La Guajira. Sin embargo, el motín dejó al descubierto una problemática que venía acumulándose desde tiempo atrás: el hacinamiento, las dificultades de custodia y las condiciones de funcionamiento de un establecimiento que había sido cuestionado por organismos de control, comerciantes y habitantes del sector.

Junio: otros 25 detenidos se fugaron cerca de la Terminal

Menos de tres meses después, durante la noche del 4 de junio, Santa Marta volvió a registrar una fuga masiva. Esta vez, 25 personas privadas de la libertad escaparon de un centro de detención transitoria situado cerca de la Terminal de Transportes, después de una alteración del orden dentro de las instalaciones. La Policía Nacional puso en marcha operativos para localizar a los fugitivos y, durante las primeras horas, consiguió recapturar a ocho de ellos. Los 17 restantes continuaban prófugos al momento del balance inicial conocido el 5 de junio.

La repetición de estos hechos evidenció que las dificultades de custodia no estaban concentradas exclusivamente en La Norte. Aunque los episodios ocurrieron en instalaciones distintas y bajo circunstancias que deben examinarse individualmente, ambos terminaron con un número considerable de detenidos fuera del control de las autoridades. También dejaron preguntas sobre los protocolos de vigilancia, las condiciones de seguridad y las medidas correctivas adoptadas después del motín de marzo para impedir nuevas evasiones.

Octubre: 41 fugados precipitan un cambio en la comandancia

El tercer episodio salió a la luz pública este lunes 12 de octubre, cuando el presidente anunció la fuga de 41 detenidos del Centro de Traslado por Protección y atribuyó responsabilidad al comandante de la Policía Metropolitana. A diferencia de los acontecimientos anteriores, la información divulgada hasta el momento no permite reconstruir con precisión la fecha de la evasión, la manera como escaparon las personas, las condiciones de vigilancia existentes o el número de recapturas efectuadas. Tampoco se ha conocido un informe técnico detallado que establezca las causas de lo sucedido ni la participación específica de cada autoridad encargada de la custodia.

La suma de los tres acontecimientos arroja 100 evasiones reportadas entre marzo y octubre: 34 en el primer episodio, 25 en el segundo y 41 en el más reciente. Esta cifra corresponde al número acumulado de fugas registradas, no a un balance de prófugos actuales, pues durante los meses anteriores se produjeron entregas voluntarias y recapturas. También está pendiente establecer si alguna persona estuvo involucrada en más de uno de los episodios. Por ello, resulta necesario que las autoridades presenten una relación consolidada que precise cuántos detenidos escaparon, cuántos regresaron a custodia y cuántos continúan siendo buscados.

El hacinamiento ya había provocado el cierre de La Norte

Los antecedentes de las fugas en Santa Marta están relacionados con una crisis que no se limita a las actuaciones de un comandante policial. En septiembre de 2026 fue desocupado el Centro Transitorio Norte, después de años de denuncias por hacinamiento, motines y problemas de seguridad. La Defensoría del Pueblo había advertido que las instalaciones, con capacidad aproximada para 100 personas, llegaron a albergar a más de 300 detenidos. La situación generó preocupación entre los residentes y comerciantes del Centro Histórico, quienes reclamaban soluciones ante las alteraciones del orden y las consecuencias del funcionamiento del establecimiento en una zona comercial y turística.

La desocupación se produjo mediante el traslado de internos a otros establecimientos, incluida la cárcel Rodrigo de Bastidas y el Centro Transitorio Sur, como parte de gestiones entre la administración distrital y las autoridades penitenciarias. Sin embargo, el cierre de La Norte no eliminó los interrogantes sobre las condiciones generales del sistema de detención transitoria de Santa Marta. Los acontecimientos posteriores obligan a revisar la capacidad de las instalaciones que continúan funcionando, los mecanismos de vigilancia, la distribución de responsabilidades entre instituciones y el cumplimiento de las medidas anunciadas después de cada emergencia.

Tasajera: una protesta por agua potable también influyó en el relevo

La decisión presidencial incluyó un segundo hecho ocurrido el domingo 11 de octubre, cuando habitantes del corregimiento de Tasajera, jurisdicción de Puebloviejo, bloquearon la carretera entre Santa Marta y Barranquilla para reclamar soluciones por la falta de agua potable. La manifestación provocó extensas filas de vehículos, dificultades para transportadores y viajeros, y afectaciones a la movilidad en plena semana de receso escolar. El presidente cuestionó la respuesta policial frente al cierre vial y vinculó esa actuación con su decisión de relevar al comandante, aunque se trata de un acontecimiento diferente al relacionado con la fuga de detenidos.

El bloqueo también deja planteada una discusión sobre las obligaciones de las autoridades frente a las protestas sociales y las necesidades que las originan. Mientras los viajeros y transportadores reclamaban el restablecimiento de la circulación por uno de los principales corredores del Caribe colombiano, los habitantes de Tasajera exigían respuestas a las dificultades de acceso al agua potable. La actuación policial debe ser examinada en relación con sus responsabilidades de garantizar la seguridad y la movilidad, sin perder de vista que el origen de la manifestación fue una reclamación comunitaria por un servicio básico cuya solución corresponde a las entidades competentes.

¿El relevo policial resolverá una crisis de varios meses?

La salida anunciada del coronel Yeison López representa una respuesta del Gobierno nacional a los acontecimientos más recientes, pero los antecedentes muestran que las fugas masivas comenzaron mucho antes de su llegada a la comandancia. Según la información publicada sobre su trayectoria, el oficial llevaba poco más de un mes al frente de la Policía Metropolitana de Santa Marta cuando se conoció la decisión presidencial. Por tanto, los episodios registrados en marzo y junio ocurrieron bajo otras administraciones policiales, una circunstancia que resulta fundamental para establecer responsabilidades sin atribuirle al comandante saliente hechos anteriores a su gestión.

El historial de evasiones plantea una problemática que involucra la seguridad de los establecimientos, las condiciones de reclusión, el funcionamiento de los centros transitorios y la coordinación entre la Policía, las autoridades distritales y el sistema penitenciario. Aunque el presidente anunció un nuevo comandante y operaciones para recapturar a los 41 detenidos, sigue pendiente conocer qué ocurrió dentro de las instalaciones, cuáles fueron las fallas concretas y qué medidas se adoptarán para prevenir nuevos episodios. La pregunta de fondo es si el cambio de mando estará acompañado de soluciones a los problemas que permitieron registrar tres fugas masivas y 100 evasiones reportadas en menos de siete meses.

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