La noche vallenata se vistió de luto, pero también de una profunda solidaridad. En medio de un silencio sobrecogedor, roto únicamente por el llanto de los familiares y el sonido de las trompetas militares, cientos de ciudadanos se congregaron en la plaza de armas del Batallón La Popa para rendir un sentido homenaje a los soldados del Cesar que perdieron la vida en el trágico accidente del avión Hércules.
La velatón, convocada espontáneamente por la comunidad y respaldada por las Fuerzas Militares, se convirtió en un abrazo colectivo para las familias de Jainer David Navarro, Luis Ángel Ochoa y Julio Orozco, los tres jóvenes oriundos de Aguachica y Valencia de Jesús que fallecieron en las selvas del Putumayo.
Con velas blancas en las manos y fotografías de los militares en alto, los asistentes formaron un camino de luz que iluminó la entrada de la guarnición militar. Compañeros de tropa, amigos de la infancia, autoridades locales y vallenatos que no conocían a las víctimas, pero que sintieron como propio el dolor de la tragedia, se unieron en una cadena de oración.
«Hoy no solo despedimos a tres soldados de la patria, despedimos a tres hijos del departamento del Cesar. Esta luz representa que su sacrificio y su memoria nunca se apagarán en nuestros corazones«, expresó uno de los oficiales durante el solemne acto, instantes antes de que se rindieran los honores militares de rigor.
El momento más conmovedor de la jornada se vivió cuando se entonó el tradicional ‘Toque de Silencio’. Las lágrimas fueron incontenibles entre los asistentes, dejando claro que el dolor que hoy embarga a Aguachica y a Valencia de Jesús es compartido por todo un departamento.
Las llamas de cientos de velas en el Batallón La Popa enviaron un mensaje inquebrantable a las familias destrozadas: en el Cesar, a nuestros héroes no se les despide en soledad.