Un nuevo manto de duda sacude las entrañas de Ecopetrol. Una denuncia anónima que ya reposa en los despachos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y otros organismos de control, ha encendido las alarmas del sector energético nacional. El protagonista del escándalo es Bayron Triana Arias, actual vicepresidente de Energías para la Transición de la petrolera estatal, quien estaría presuntamente inmerso en un complejo entramado de relaciones empresariales y familiares que apuntan a un grave conflicto de intereses.
La gravedad de la denuncia, que ya circula en las altas esferas de la industria de los hidrocarburos, advierte sobre un posible caso de colusión y corrupción. Según el escrito ciudadano, existirían indicios de conflictos de intereses no declarados vinculados a proyectos de gasificación estratégicos para el país, en los cuales Triana y su círculo íntimo tendrían voz o incidencia directa.
El entramado familiar y empresarial
De acuerdo con las investigaciones y actas reveladas, el nodo central de la red es el propio Bayron Triana. Tras su llegada a Ecopetrol —poco después de la asunción de Ricardo Roa en la presidencia— Triana ha escalado rápidamente. Sin embargo, su historial empresarial ha levantado fuertes sospechas:
- Enlighten S.A.S. (Antes JTL Consultores): Fundada por Triana en 2018. Aunque cedió las acciones en 2020, actas recientes (julio de 2024) demuestran que, ya siendo alto directivo de Ecopetrol, volvió a ser el dueño del 100% de la compañía. Su objeto social es idéntico al sector que hoy regula desde la petrolera: consultoría en energía eléctrica, gas, combustibles e hidrocarburos.
- Decisiones Inteligentes D-Avante S.A.S.: Fundada por su esposa, Ana María López Tobón (quien también ingresó al grupo Ecopetrol en 2025 como gerente encargada en la filial Hocol). Esta empresa comparte dirección física con la de Triana y tiene estatutos casi calcados en materia energética.
- Las primas y el sector eléctrico: El cerco se cierra con María Fernanda y Juli Paola Espinel Arias, primas del vicepresidente. Ellas, junto al esposo de Juli, fundaron y participaron en empresas como Duck Energy S.A. E.S.P. y Julia RD S.A. E.S.P., las cuales manejan importantes proyectos energéticos en la región Caribe y han incursionado recientemente en la comercialización y transporte de gas combustible.
El temor de los denunciantes es que esta red familiar facilite escenarios de «coordinación de intereses, intercambio de información estratégica o direccionamiento de oportunidades de negocio» que distorsionen la libre competencia en Colombia.
La defensa del Vicepresidente: «Todo está declarado»
Frente a la tormenta mediática e institucional, Bayron Triana no guardó silencio. En su defensa, el alto ejecutivo aseguró categóricamente que no existe ningún conflicto de interés, argumentando que declaró su participación como accionista de Enlighten desde el mismo momento en que ingresó a Ecopetrol.
«Mi condición de accionista no implica, por sí misma, la existencia de relaciones comerciales con terceros distintos a los propios del objeto social de la compañía», señaló Triana. Además, aclaró que su esposa ya no mantiene ningún vínculo societario con D-Avante y se desmarcó de los negocios de sus primas, afirmando desconocer su actual actividad económica.
El punto más fuerte de su defensa es que ninguna de las empresas mencionadas en el entramado tiene, ni ha tenido jamás, contratos, relaciones comerciales o registros vigentes con el Grupo Ecopetrol ni sus filiales.
Por el momento, la Superintendencia de Industria y Comercio tiene la denuncia en su poder pero no ha emitido decisiones de fondo. No obstante, en un país donde la transparencia de los recursos energéticos es vital, los hilos que conectan a altos ejecutivos con empresas privadas del mismo sector siguen bajo la lupa de la opinión pública.