188 homicidios: la violencia creció 5 % en el Cesar

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El Cesar registró 188 víctimas de homicidio intencional durante el primer semestre de 2026, nueve más que las contabilizadas en el mismo periodo de 2025. El incremento fue del 5 % y estuvo acompañado por cambios importantes en la distribución municipal y en las modalidades presuntas de los hechos violentos.

Cesar registró 188 víctimas durante el primer semestre

Las cifras muestran que la violencia homicida no se concentró únicamente en los principales centros urbanos. Aunque Valledupar encabezó ampliamente el consolidado, varios municipios del centro y sur del departamento presentaron una participación relevante de hechos atribuidos a grupos armados.

Valledupar cerró los primeros seis meses de 2026 con 66 víctimas, equivalentes al 35,1 % del total departamental. En la capital del Cesar fueron registrados 38 homicidios bajo la modalidad de sicariato, 11 relacionados con riñas, cinco con atracos y cinco que todavía estaban por establecer.

La base también reportó en Valledupar tres víctimas en hechos atribuidos a GAO o GAO-R, dos con signos de violencia física o tortura, una por violencia intrafamiliar y una bajo la modalidad de linchamiento.

Después de Valledupar aparecieron San Martín, con 14 víctimas; Pelaya, con 11; y Aguachica, con nueve. El Paso, La Paz, Pailitas y San Alberto registraron siete víctimas cada uno.

Agustín Codazzi, Bosconia, La Gloria y San Diego contabilizaron seis homicidios cada municipio. Chimichagua y El Copey tuvieron cinco, mientras Chiriguaná, Gamarra y Río de Oro reportaron cuatro.

Astrea registró tres víctimas. Becerril, Curumaní, La Jagua de Ibirico, Manaure Balcón del Cesar y Tamalameque tuvieron dos cada uno. González presentó una víctima y Pueblo Bello no tuvo registros en la lista analizada.

Homicidios en Cesar por municipio y modalidad durante el primer semestre de 2026
Valledupar concentró 66 de las 188 víctimas de homicidio registradas en el Cesar durante el primer semestre de 2026.

GAO y GAO-R concentraron la principal modalidad

La modalidad con mayor número de víctimas fue “atacados por GAO o GAO-R”, con 70 casos, correspondientes al 37,2 % del total. El sicariato quedó en segundo lugar con 68 víctimas, equivalentes al 36,2 %.

Las siglas GAO significan Grupos Armados Organizados. La Ley 1908 de 2018 los define como estructuras que actúan bajo un mando responsable y cuentan con capacidad para desarrollar operaciones militares sostenidas y concertadas. La sigla GAO-R corresponde a Grupos Armados Organizados Residuales, denominación utilizada institucionalmente para identificar estructuras armadas residuales.

Los ataques atribuidos a GAO o GAO-R tuvieron una presencia especialmente fuerte en varios municipios. San Martín registró 11 víctimas bajo esta modalidad y Pelaya presentó otras 11. La Gloria tuvo seis, Chimichagua cinco y San Alberto cuatro.

Pailitas, Bosconia, Gamarra, Río de Oro, Aguachica y Valledupar reportaron tres víctimas cada uno por ataques de estas estructuras. También aparecieron registros en Agustín Codazzi, Astrea, Chiriguaná, El Copey, El Paso, Curumaní, La Jagua de Ibirico y Manaure Balcón del Cesar.

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Comparación entre el primer semestre de 2025 y 2026

En el primer semestre de 2025, el Cesar contabilizó 179 víctimas de homicidio. En el mismo periodo de 2026 la cifra aumentó a 188, lo que representa nueve víctimas adicionales y un crecimiento aproximado del 5 %.

El resultado departamental estuvo marcado por aumentos considerables en algunos municipios, aunque otros presentaron reducciones.

Valledupar pasó de 56 víctimas en 2025 a 66 en 2026, con un incremento de diez. Pelaya subió de tres a 11, lo que significó ocho víctimas adicionales. Pailitas aumentó de uno a siete y La Paz pasó de tres a siete.

San Martín aumentó de 11 a 14 casos. El Paso subió de cuatro a siete, mientras La Gloria, San Diego y Gamarra registraron tres víctimas más cada uno.

Manaure Balcón del Cesar y Tamalameque, que no presentaban víctimas en el consolidado de 2025, registraron dos cada uno durante el primer semestre de 2026. Astrea pasó de uno a tres homicidios.

En contraste, Aguachica presentó la reducción más pronunciada. El municipio pasó de 23 víctimas en 2025 a nueve en 2026, lo que representa 14 casos menos.

La Jagua de Ibirico bajó de ocho a dos; Bosconia disminuyó de 11 a seis; y Río de Oro pasó de nueve a cuatro. San Alberto bajó de diez a siete y El Copey de ocho a cinco.

Pueblo Bello pasó de dos víctimas a ninguna. Chiriguaná disminuyó de cinco a cuatro y Curumaní bajó de tres a dos. Agustín Codazzi, Chimichagua, Becerril y González conservaron las mismas cifras en ambos periodos.

Comparación de homicidios en Cesar entre el primer semestre de 2025 y 2026, con 179 y 188 víctimas
El Cesar pasó de 179 víctimas de homicidio en el primer semestre de 2025 a 188 durante el mismo periodo de 2026, un aumento del 5 %.

Cambió la forma como fueron clasificados los homicidios

La comparación también muestra una transformación en las modalidades presuntas. Durante 2025, el sicariato fue la categoría predominante, con 99 víctimas. En 2026 disminuyó a 68, es decir, 31 menos.

Al mismo tiempo, los homicidios atribuidos a ataques de GAO o GAO-R pasaron de 20 víctimas en 2025 a 70 durante 2026, un aumento de 50.

Las riñas bajaron de 23 a 21 casos y los homicidios vinculados con atracos disminuyeron de 14 a siete. Por el contrario, los hechos cuya modalidad estaba por establecer aumentaron de dos a 13.

Los casos con signos de violencia física o tortura pasaron de uno a cuatro, mientras los registros bajo la modalidad de terrorismo aumentaron de uno a dos.

En el consolidado de 2025 también aparecían 14 víctimas por enfrentamientos entre crimen organizado, dos por enfrentamientos entre delincuencia común y una por desmembramiento. Esas denominaciones no figuran en la lista de 2026.

Esta diferencia debe analizarse con prudencia. La ausencia de una categoría no demuestra necesariamente que el fenómeno haya desaparecido, pues también puede responder a cambios en la clasificación inicial utilizada por las autoridades.

¿Cómo afecta este panorama al departamento del Cesar?

El aumento de los homicidios afecta al Cesar, en primer lugar, porque profundiza la sensación de inseguridad entre sus habitantes. Cuando la violencia se mantiene o crece, las familias modifican sus rutinas, evitan determinados sectores, reducen sus desplazamientos nocturnos y perciben que el riesgo ya no está limitado a hechos aislados.

También incrementa la presión sobre la capacidad institucional del departamento. Cada homicidio exige investigaciones, inspecciones judiciales, labores forenses, protección de testigos y procesos penales. Esto obliga a la Policía, la Fiscalía, el Ejército y las administraciones locales a destinar más personal y recursos a la atención de la violencia, restándolos de otras labores preventivas y sociales.

La situación puede tener un impacto económico directo. En municipios afectados por el sicariato o por acciones atribuidas a grupos armados, los comerciantes pueden reducir horarios, aumentar gastos de seguridad o desistir de nuevas inversiones. El miedo también afecta el transporte, el turismo, la actividad nocturna y la circulación de trabajadores entre zonas urbanas y rurales.

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Homicidios en Cesar durante el primer semestre de 2026

Valledupar enfrenta una afectación especial porque concentró 66 de las 188 víctimas. La persistencia del sicariato, las riñas y los atracos deteriora la percepción de seguridad de la capital, afecta la convivencia y exige intervenciones específicas en barrios, comunas y horarios donde se repiten los hechos violentos.

En municipios como San Martín, Pelaya, La Gloria, Chimichagua y Pailitas, el alto número de casos atribuidos a GAO o GAO-R muestra que el departamento enfrenta dinámicas diferentes según el territorio. Mientras Valledupar requiere respuestas urbanas contra el sicariato y las riñas, otras localidades necesitan mayor presencia estatal, inteligencia y control de corredores rurales.

La violencia también debilita la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Si los homicidios aumentan y una parte de los casos permanece sin esclarecer, puede crecer la percepción de impunidad. Durante el primer semestre de 2026, 13 homicidios quedaron con modalidad por establecer, lo que dificulta identificar patrones y diseñar acciones preventivas más precisas.

En conjunto, este panorama afecta la seguridad, la economía, la movilidad, la convivencia y la confianza institucional del Cesar. El aumento de nueve homicidios frente a 2025 confirma que el departamento necesita una estrategia diferenciada: prevención urbana en Valledupar, control territorial en las zonas rurales y mayor capacidad investigativa para esclarecer los crímenes.

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