A 25 años del secuestro de ‘La Cacica’: el día que Valledupar quedó herida

Este 24 de septiembre se cumplen 25 años del secuestro de Consuelo Araújo Noguera, ‘La Cacica’, uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del Cesar y de la cultura vallenata. Aquella jornada de 2001 comenzó con una celebración religiosa en Patillal y terminó con su retención por hombres de las Farc cuando regresaba hacia Valledupar. Seis días después sería asesinada en la Sierra Nevada.

Araújo Noguera había viajado desde temprano al corregimiento de Patillal para participar en los actos de la Virgen de las Mercedes, patrona de esa población. Una cronología publicada en la época señala que salió hacia las 8:00 de la mañana y asistió a la misa celebrada dos horas después. Para ella, Patillal no era un lugar ajeno: estaba ligado a su historia familiar, afectiva y a buena parte del universo cultural que defendió durante su vida.

El regreso de Patillal que terminó en secuestro

La situación cambió en horas de la tarde. Integrantes del frente 59 de las Farc instalaron un retén ilegal en el sector conocido como La Ye de la Vega, en la carretera entre Valledupar y Patillal. Hacia las 5:00 p. m. llegó al sitio el vehículo en el que viajaba Consuelo Araújo junto con sus acompañantes.

Los guerrilleros habían detenido numerosos vehículos y posteriormente seleccionaron a decenas de personas que fueron obligadas a internarse hacia la Sierra Nevada. Los secuestrados pasaron por sectores como La Mina, Atánquez y Guatapurí durante las primeras horas del cautiverio. Los registros periodísticos de entonces describen una Valledupar sumida en la incertidumbre mientras familiares y autoridades intentaban establecer quiénes habían sido retenidos y hacia dónde habían sido llevados.

El secuestro de ‘La Cacica’ ocurrió, además, en uno de los momentos más críticos de violencia en el Cesar. Para 2000, el departamento había registrado 284 secuestros, una cifra que lo ubicaba entre los territorios más golpeados proporcionalmente por este delito en Colombia.

Seis días de cautiverio y un desenlace que estremeció al país

La presión militar sobre el grupo que mantenía a los secuestrados aumentó durante los días siguientes. Algunos de los retenidos fueron liberados, pero Consuelo Araújo permaneció en poder de la guerrilla.

Seis días después de su secuestro, ‘La Cacica’ fue asesinada durante el desplazamiento de sus captores por la Sierra Nevada. Investigaciones y reconstrucciones posteriores establecieron que recibió varios impactos de arma de fuego cuando los guerrilleros se encontraban bajo presión de las operaciones militares. Su cuerpo fue hallado en la zona de La Nevadita.

La noticia provocó una conmoción nacional y golpeó especialmente a Valledupar. El sepelio reunió a miles de personas y se convirtió en una manifestación colectiva de duelo en una región que para entonces sufría de manera cotidiana los efectos del secuestro y del conflicto armado.

Mucho más que una exministra

Consuelo Araújo Noguera nació en Valledupar el 1 de agosto de 1940. Fue periodista, escritora, investigadora, gestora cultural y ministra de Cultura, pero en la memoria vallenata su nombre está ligado principalmente a la defensa de un folclor que ayudó a documentar y proyectar fuera de las fronteras regionales.

Su trabajo alrededor de la música vallenata y del Festival de la Leyenda Vallenata convirtió a ‘La Cacica’ en una de las figuras centrales de la historia cultural del Cesar. También investigó las raíces, los juglares, las tradiciones y los distintos aires de esta música cuando todavía no gozaba del reconocimiento nacional e internacional que alcanzaría décadas después.

Después de su muerte, su nombre quedó incorporado a varios símbolos de Valledupar. El Parque de la Leyenda Vallenata lleva su nombre y fue reconocida como Pilonera Mayor, en homenaje al papel que desempeñó en la recuperación y promoción de esta danza tradicional.

Valledupar vuelve a recordar a ‘La Cacica’

El aniversario número 25 ocurre mientras Valledupar desarrolla durante septiembre una programación especial denominada ‘La Cacica Vive’, diseñada para recordar su legado cultural. El pasado 17 de septiembre se realizó la reapertura de La Casona, en la Plaza Alfonso López, como espacio de memoria alrededor de su vida y pensamiento.

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La agenda continuará este 25 de septiembre con el concierto inmersivo ‘La Cacica Vive’ en la Plaza Alfonso López, y el 29 de septiembre incluirá una ofrenda floral en el monumento a la Pilonera Mayor y el conversatorio Del juglar a la memoria: la cadena que salvaguarda el vallenato.

Veinticinco años después, el 24 de septiembre no representa únicamente la fecha de un secuestro. Para Valledupar sigue siendo el recuerdo del día en que la violencia alcanzó a una de las mujeres que más trabajó por convertir el vallenato en patrimonio, identidad y motivo de orgullo para toda una región.

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