martes, marzo 3, 2026

La Paz, el Rincón de la Almojábana donde el sol besa la Sierra

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Por: Lida Mendoza Orozco

“La Paz es mi pueblo

Con sus calles raras

Donde tanto tiempo allá

Canté en madrugadas”

Tema: La Paz ( Emiro Zuleta)

Así plasmó el compositor Emiro Zuleta su amor por el municipio de La Paz, una canción que se convirtió en un himno y que todo habitante de esta tierra canta con el alma, sobre todo cuando el municipio se viste de gala para celebrar su fiesta.

En el corazón del Cesar, donde la Serranía del Perijá se yergue imponente, allí, se levanta La Paz, municipio fundado el 24 de enero de 1775 con el nombre de Robles, un pueblo que huele a leña de café y sabe a tradición bendita. No es solo un punto en el mapa del Cesar; es el epicentro de una estirpe que aprendió a convertir el maíz en poesía y el silencio de la sierra en cantos de acordeón. La Paz, es hoy el testimonio vivo de una identidad que se resiste al olvido.

Su paisaje es un cuadro de verdes infinitos. Desde la plaza principal, la vista se pierde en el Perijá, esa mole guardiana que no solo provee el agua cristalina de sus arroyos, sino que resguarda los secretos de los antiguos pobladores. Es una geografía que impone respeto y que ha moldeado el carácter recio, pero hospitalario, de los pacíficos.

Han pasado 251 años y los pacíficos aprovechan cada celebración de aniversario para hacer remembranza de sus orígenes, de su identidad, su gastronomía y su cultura.

El Ritual Sagrado: La Almojábana

Si Valledupar tiene su vallenato, La Paz tiene su almojábana. Hablar de este municipio es evocar el humo blanco que sale de los hornos de barro en plena madrugada. No es solo comida; es una coreografía ancestral.

Almojábana tradicional del municipio de La Paz, Cesar
La almojàbana es el producto insigne de este muincipio. Decenas de familias derivan su sustento de la venta de estos deliciosos panecillos . FOTO: Lida Mendoza

La Paz ha tejido su historia en torno a la harina de maíz, el queso y la pasión de sus mujeres, que en su mayoría se dedicó a la preparación de la almojábana, producto insigne de esta tierra, que llena de orgullo a los pacíficos que lo califican como «el segundo mejor pan del mundo» y que fue declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial del departamento en 2019.

Las «almojabaneras» son las verdaderas heroínas, con sus bateas en la cabeza y su andar elegante, han educado a generaciones enteras a punta de vender este manjar que es, sin duda, el ADN comestible de la región.

La almojábana, ese bollito de masa esponjosa que se deshace en la boca, es más que un alimento en La Paz, es un legado, un ritual, un abrazo de la tierra. En cada hogar la masa se amasa con amor, se rellena con queso fresco y se hornea en hornos de leña que despiden un aroma que enamora. “La almojábana es nuestra carta de presentación”, dice Zulma Márquez Mieles, una de las maestras de la masa, que ha dedicado más de 45 años a este oficio y ha sostenido a su familia sacando adelante a sus seis hijos. “Esta es una tradición que aprendí de mi madre, esto es un encanto para mi porque yo amo mi trabajo y con esto saqué adelante a mi familia”, dice con orgullo esta almojabanera.

Pero la riqueza de este municipio va más allá de la harina y el queso. La Paz es folclor, donde el vallenato se baila en las plazas, los acordeones suenan en las calles y la música se respira en cada plaza, en varias calles, donde se aprecian monumentos de dinastías vallenatas y murales que cuentan historias de sus máximos exponentes.

Personajes representativos

La Dinastía López y Jorge Oñate, figuras del vallenato nacidas en La Paz
a dinastía López y el cantante Jorge Oñate son entre otros, personajes representativos de La Paz. FOTO: tomada de internet

PIE DE FOTO: La dinastía López y el cantante Jorge Oñate son entre otros, personajes representativos de La Paz. FOTO: tomada de internet

La idiosincrasia del pacífico es una mezcla de picardía y devoción. Aquí la palabra vale más que un papel firmado. Esa nobleza se tradujo en música a través de la Dinastía López. De estas calles salieron dedos mágicos que le dieron al vallenato su esencia más pura. Personajes como el gran Miguel López, Pablo López y gran parte de los miembros de esa familia no solo tocaron el acordeón y la caja; le dieron a La Paz un asiento permanente en el Olimpo del folclor, junto a ellos, Jorge Oñate, que partió en dos la historia del vallenato con el surgimiento de la figura del cantante en las agrupaciones, con una voz que cautivó y traspasó fronteras dejando un importante legado musical.

Turismo natural

Balneario El Chorro, atractivo turístico de La Paz, Cesar
Si de disfrute se trata, los invitamos a conocer El Chorro, uno de los atractivos turísticos del municipio. FOTO: tomada de instagram de Comfacesar

Los paisajes naturales llaman la atención de quienes visitan este municipio. A solo 20 minutos del casco urbano, el balneario El Chorro es un remanso de paz donde el agua cristalina se despeña en cascadas y forma pozos de un verde que parece irreal. Es el lugar perfecto para un baño refrescante o para perderse en el verdor de la vegetación. El Chorro es un tesoro natural donde la gente llega a olvidar el ruido de la ciudad y a encontrar la paz que solo da la naturaleza.

Leyendas

Entre susurros, en medio de los tiempos modernos sobreviven las leyendas. Aún se escuchan especialmente en la zona rural. Se dice que en las noches de luna clara, por los senderos que suben a la sierra, se siente el rastro de la «Llorona» o los duendes que cuidan los tesoros escondidos por los indígenas, el Mohán , la Pata Sola o la dama verde que se resisten a desaparecer del imaginario popular y siguen merodeando estas tierras. Son historias que los abuelos cuentan en las mecedoras, mientras el fresco de la tarde-noche espanta el calor del día.

Cultura y futuro

Celebración de San Francisco de Asís en La Paz, Cesar
Pacifico que se respete participa en el mes de octubre de la celebración del santo patrono San Francisco de Asis. FOTO: Lida Mendoza

PIE DE FOTO: Pacifico que se respete participa en el mes de octubre de la celebración del santo patrono San Francisco de Asis. FOTO: Lida Mendoza

La riqueza de La Paz no está en el oro, sino en su gente. Un pueblo que celebra sus fiestas patronales de San Francisco de Asís cada 4 de octubre con una fe inquebrantable pero que también disfruta en medio de la alegría, el entusiasmo y el jolgorio del Festival Voces y Canciones que promueve el folclor vallenato.

La idiosincrasia del pacífico es la de una persona que saluda al vecino, que comparte el tinto y que se enorgullece de su origen humilde pero digno.

La Paz es un lugar donde la tradición y la modernidad se encuentran en cada esquina. Donde la almojábana es un símbolo de identidad, y el folclor, la música y la naturaleza, un legado que se cuida con amor. Un rincón del Cesar que, por su hospitalidad y su riqueza cultural, invita a quedarse. Aquí el tiempo parece detenerse cuando se siente el delicioso aroma caliente de la almojábana que invita a probarla y a dejarse llevar por la magia de esta bendita tierra.

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