Desde el pasado 24 de enero hasta el 1 de febrero, los bosconenses celebran la devoción a San Juan Bosco, el santo patrono del municipio de Bosconia, pilar de su identidad. En el marco de las fiestas se adelanta una variada programación religiosa y cultural a través del cual se busca mantener las tradiciones de la población: Eucaristía, procesión, cabalgata, desfiles de caballitos de palo, entre otras actividades en la que los bosconenses participan cada año.
El día principal es el 31 de enero, fecha en la que se conmemora el fallecimiento del santo y su legado como “Padre y maestro de la juventud”. Es el momento solemne en el que la población se vuelca al templo para participar de la eucaristía y en la tarde, el santo deja su nicho para caminar entre su gente durante la procesión. Bajo el sol incandescente que funde el asfalto de la Ruta del Sol, allí donde el Cesar se abraza con el Magdalena, Bosconia no solo despierta; se estremece, porque no es una fecha cualquiera, es el día en que el pueblo venera a su santo patrono.
Programación cultural, tradiciones que se mantienen
En el marco de las fiestas, la administración municipal desarrolla una programación cultural que conmina a los bosconenses a preservar sus tradiciones y a tener mayor sentido de pertenencia.
En esta edición 45 de las fiestas patronales se rinde homenaje a los exalcaldes Betty Saavedra, Juan Bermúdez y Amada Castillo.

Foto: Alcaldía de Bosconia
Los bosconenses vivieron con alegría las corralejas, evento taurino tradicional, lo mismo que la cabalgata de caballitos de palo y primera edición del Fandanguito, una jornada que contó con la participación de más de cinco mil niños y niñas que disfrutaron y demostraron que las tradiciones siguen vivas.
Los adultos también celebrarán el gran Fandango este 29 de enero desde las 5:00 pm, donde participará la reina departamental del Turismo, en un recorrido de música, baile y tradición, que ya es costumbre disfrutar por estas fechas.y en las noches, destacados artistas realizarán sus presentaciones musicales en la plaza central, en un derroche de alegría y folclor.
El Despertar de la Fe, un río de devoción

Desde los distintos barrios y corregimientos de Bosconia llegarán los feligreses a celebrar a San Juan Bosco. Anualmente cada 31 de enero, el calor intenta doblegar las voluntades, pero la fe en el Cesar es de acero. En horas de la tarde sale la imagen, que avanza sobre los hombros de sus hijos adoptivos, el sudor corre por las frentes, pero nadie suelta el paso, para los bosconenses es un orgullo y un honor participar en esta fiesta religiosa.
En Bosconia, la religión y el folclor bailan pegados. La misa solemne y la procesión son un recordatorio de que este pueblo no es solo una parada técnica en el mapa, sino una comunidad con alma salesiana.
Bosconia celebra su identidad, se mueve y se dinamiza la economía de la población durante esos días de jolgorio.Las fiestas patronales terminan en la plaza, con sabor a chicharrón y el encuentro de familias que el resto del año están dispersas. San Juan Bosco regresa a su altar, pero se queda en las oraciones de los conductores que cada mañana volverán a cruzar el país, encomendándose al santo de la eterna juventud.
Al final de la fiesta, Bosconia vuelve a ser ese nudo de caminos, pero con el corazón renovado. Porque mientras San Juan Bosco camine por sus calles, este pueblo seguirá siendo, como dicen sus hijos, «el corazón del Cesar que late más fuerte».
