Se destapó la olla podrida en plena recta final de las elecciones. En un movimiento que tiene temblando a las toldas del Pacto Histórico, el expresidente Álvaro Uribe acaba de lanzar un misil directo a la yugular de Iván Cepeda. En una explosiva entrevista radial, el líder del Centro Democrático no solo cuestionó al candidato izquierdista, sino que lo acusó de frente de haber trabajado a sueldo para la extinta guerrilla de las Farc.
Uribe sacó del baúl de los recuerdos una de las pruebas más polémicas y temidas de la historia reciente de Colombia: los computadores del abatido cabecilla guerrillero ‘Raúl Reyes’. Según el expresidente, la información contenida en esos discos duros —que en su momento fue certificada por la mismísima Interpol como inalterada— es la prueba reina que desenmascara el oscuro papel de Cepeda en el conflicto armado.
El «edecán» de la guerrilla y cómplice de las disidencias

Las palabras de Uribe cayeron como un baldado de ácido. No lo bajó de ser el «edecán» de los altos mandos de las Farc, y fue más allá al responsabilizarlo de uno de los capítulos más vergonzosos del posconflicto: la fuga de los exjefes guerrilleros ‘Jesús Santrich’ e ‘Iván Márquez’.
«Cepeda dice que es una trampa, es el edecán de ellos, ayuda a que salgan a Venezuela y se recompone toda esa Segunda Marquetalia», sentenció Uribe. Es decir, lo está acusando de haber orquestado la huida de criminales pedidos en extradición por narcotráfico para que volvieran a armarse desde el país vecino. Una acusación que, de probarse en los estrados, representaría una traición monumental al país.
¿Un lobo vestido de demócrata?
Pero el ataque no se quedó solo en el pasado guerrillero. Uribe aprovechó para quitarle la careta de «conciliador» que Cepeda ha intentado vender en su campaña presidencial. Según el exmandatario, mientras muchos izquierdistas hoy intentan disimular, Cepeda es un «castrista, chavista y madurista de frente».
Lo tildó de ser el enemigo número uno de la empresa privada y del sector agropecuario, advirtiendo que su verdadero plan es llevar a Colombia hacia el abismo de la estatización total, convirtiendo a los ciudadanos en «esclavos del Estado», al mejor estilo del régimen cubano. Y para rematar, le clavó la estocada final: «Hoy es candidato de grupos criminales».
Un reto a la justicia
Uribe, quien ha tenido que enfrentar su propia tormenta judicial, retó públicamente a su archienemigo a dar la cara. «Yo no sé qué haría Cepeda sentado frente a un juez en ese momento, frente a la Corte y que le saquen esos computadores», aseveró, dejando en el aire la pregunta de por qué la justicia colombiana parece haber ignorado estas pruebas durante tanto tiempo.
A pocos días de las elecciones, esta gravísima denuncia enciende todas las alarmas. ¿Responderá Iván Cepeda a estas acusaciones o seguirá guardando silencio frente a los fantasmas de Raúl Reyes que hoy lo persiguen? Los colombianos tienen derecho a saber a quién le están entregando las llaves del país.