La Gobernación del Cesar y comunidades campesinas de la zona rural de Pelaya avanzan en la construcción de acuerdos para gestionar un proyecto de electrificación rural que permita llevar energía eléctrica a familias que durante años han enfrentado limitaciones para acceder a este servicio básico.
El proceso es liderado desde la Secretaría de Minas del Cesar, que viene realizando acercamientos con habitantes de zonas apartadas, alcaldías y operadores del servicio, con el propósito de estructurar soluciones viables para territorios donde la falta de energía no solo afecta la vida cotidiana, sino también la productividad del campo.
El secretario de Minas del Cesar, Carlos Arturo Ríos, explicó que en Pelaya las conversaciones ya muestran avances importantes, especialmente con familias campesinas ubicadas en sectores de difícil acceso, donde llevar redes eléctricas implica superar retos técnicos, administrativos y financieros.

Durante los encuentros comunitarios, la Gobernación consultó a los habitantes sobre el tipo de energía que consideraban más conveniente para sus necesidades. Según el funcionario, a las comunidades se les explicaron las ventajas de la energía a través de redes eléctricas y también las posibilidades de los sistemas solares o paneles fotovoltaicos.
Tras escuchar las alternativas, los campesinos decidieron que se comenzara a explorar la opción de electrificación mediante redes, al considerar que este sistema puede responder mejor a las necesidades de largo plazo y al uso de equipos productivos en el campo.
Ríos señaló que en una de las reuniones participaron aproximadamente 100 personas, quienes manifestaron su interés en avanzar con una solución estable que les permita mejorar sus condiciones de vida y fortalecer actividades agropecuarias.
En este proceso también ha sido clave el acompañamiento de la Alcaldía de Pelaya, liderada por el alcalde José Fabio Valencia, quien, según el secretario, ha mostrado disposición para articular esfuerzos y facilitar la formulación del proyecto.
Como parte de esa gestión, la Gobernación y la Alcaldía activaron contactos con Centrales Eléctricas de Norte de Santander, con el fin de obtener información sobre el punto de conexión y avanzar posteriormente en los diseños técnicos y en la estructuración del proyecto.
Uno de los puntos abordados con las comunidades fue la responsabilidad de los usuarios frente al pago del servicio una vez entre en funcionamiento. Según el secretario de Minas, a las familias se les explicó que los proyectos incluyen medidores y que el acceso a la energía también implica el compromiso de pagar la factura correspondiente.
No obstante, el funcionario indicó que estas comunidades podrían acceder a subsidios cercanos al 60 % sobre el valor del consumo de energía, especialmente sobre los primeros 173 kilovatios, lo que haría más manejable el pago mensual para las familias rurales.
La elección de redes eléctricas sobre sistemas solares también responde a las necesidades productivas del territorio. De acuerdo con Ríos, aunque la energía solar puede instalarse de manera más rápida, hay equipos agrícolas que requieren una capacidad técnica más robusta y permanente, como picapastos u otras herramientas utilizadas en labores del campo.
Por eso, aunque la estructuración de proyectos por redes puede ser más compleja y tomar más tiempo, la Gobernación considera que esta alternativa ofrece mayores garantías para comunidades que buscan no solo iluminar sus viviendas, sino también impulsar actividades productivas.
El secretario de Minas también señaló que este tipo de acercamientos se adelantan en otros municipios del Cesar. Mencionó procesos iniciales en La Paz, acercamientos previstos con González y conversaciones pendientes con Curumaní, donde también existen necesidades históricas de electrificación rural.
Sin embargo, advirtió que la formulación de estos proyectos requiere trabajo conjunto entre la Gobernación y los municipios, debido a que las alcaldías deben aportar documentos, información técnica e insumos necesarios para avanzar en la radicación y gestión de los recursos.
La electrificación rural sigue siendo una de las principales deudas sociales en el campo cesarense. Para muchas familias, contar con energía eléctrica significa mejorar la calidad de vida, conservar alimentos, estudiar en mejores condiciones, acceder a conectividad, fortalecer emprendimientos y darle mayor valor a la producción agropecuaria.
Con estos acuerdos, las comunidades campesinas de Pelaya esperan que la gestión avance hacia una solución concreta y que el acceso a la energía deje de ser una promesa pendiente en territorios donde el desarrollo rural depende, en buena parte, de contar con servicios básicos garantizados.

