Casa de Nariño será museo durante gobierno de Abelardo

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El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que no despachará desde la Casa de Nariño durante su mandato y que el histórico edificio será convertido en un museo abierto al público. El Palacio de San Carlos funcionará como sede presidencial en Bogotá, mientras Barranquilla tendrá dos despachos permanentes y Medellín y Cali albergarán sedes alternas del Ejecutivo.

La Casa de Nariño dejará de ser sede presidencial

De la Espriella confirmó que impartió instrucciones a la designada ministra de Cultura, Paola Holguín, para preparar la transformación de la Casa de Nariño en un museo durante el cuatrienio que comenzará el próximo 7 de agosto.

“No voy a despachar desde la Casa de Nariño, pero voy a ir a Bogotá”, manifestó el presidente electo durante una transmisión difundida por sus redes sociales. Agregó que el Palacio de San Carlos, donde actualmente funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores, será su sede de trabajo cuando permanezca en la capital del país.

La decisión supone que el principal símbolo del poder Ejecutivo colombiano dejará de albergar el despacho presidencial, las reuniones del mandatario y buena parte de las actividades oficiales que tradicionalmente se realizan en sus salones.

Aunque la Casa de Nariño ya permite visitas guiadas en determinados horarios, continuará pendiente conocer cómo funcionará el museo, qué colecciones exhibirá y cuáles dependencias administrativas deberán trasladarse. Tampoco se han informado el presupuesto, el cronograma de adecuaciones ni las condiciones de acceso para los visitantes.

Barranquilla tendrá dos sedes permanentes

El nuevo esquema presidencial tendrá uno de sus centros principales en Barranquilla. De la Espriella confirmó que despachará desde el Batallón Paraíso, ubicado dentro de las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército, y desde el Palacio de la Aduana.

En esos lugares espera realizar consejos de ministros, atender reuniones de gobierno y recibir delegaciones nacionales e internacionales. Las adecuaciones en la sede localizada dentro del complejo militar ya habían sido inspeccionadas por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano.

El presidente electo también reiteró que presentará un proyecto de acto legislativo para reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia. Según explicó, la propuesta no pretende quitarle a Bogotá su condición de capital, sino permitir que una parte de las decisiones nacionales se adopte permanentemente desde el Caribe.

La Presidencia contará, además, con sedes alternas en Medellín y Cali. De la Espriella ha presentado este modelo como una ruptura con el centralismo y como un mecanismo para acercar el Gobierno nacional a las regiones.

El Palacio de San Carlos vuelve a recibir al presidente

El traslado del despacho presidencial al Palacio de San Carlos tiene un importante antecedente histórico. El inmueble fue adquirido por el Gobierno de Simón Bolívar en 1828 y funcionó durante varios periodos como sede del poder Ejecutivo.

En 1908, el presidente Rafael Reyes trasladó la Presidencia al entonces llamado Palacio de la Carrera, construido en los terrenos donde había nacido Antonio Nariño. Ese edificio se convirtió posteriormente en la actual Casa de Nariño.

Sin embargo, el general Gustavo Rojas Pinilla decidió regresar la sede presidencial al Palacio de San Carlos en 1954. Allí permanecieron los presidentes colombianos hasta 1979, cuando concluyeron las obras de restauración y ampliación de la Casa de Nariño.

Por consiguiente, la decisión de De la Espriella no representa el estreno del Palacio de San Carlos como sede presidencial. En realidad, recupera una función que el edificio tuvo durante buena parte de la historia republicana y hasta finales de la década de 1970.

Sanclemente gobernó entre Bogotá y Villeta

La historia colombiana también registra, al menos, un antecedente claro de un presidente que administró el país desde una población diferente a Bogotá.

Manuel Antonio Sanclemente, quien gobernó entre 1898 y 1900, trasladó buena parte de su actividad presidencial a Villeta, Cundinamarca. Su avanzada edad y sus problemas de salud hicieron que escogiera esa población, de clima más cálido, para ejercer sus funciones.

El Gobierno terminó funcionando entre Bogotá y Villeta, una división que dificultó la comunicación con los ministros y complicó la administración pública en medio de la rebelión liberal que desembocó en la Guerra de los Mil Días. Sanclemente fue derrocado mediante el golpe de Estado encabezado por su vicepresidente, José Manuel Marroquín, en julio de 1900.

Ese episodio demuestra que no sería la primera vez que un presidente colombiano despacha fuera de Bogotá. Sin embargo, las circunstancias resultan muy diferentes: Sanclemente trasladó su actividad por razones de salud y en medio de una crisis nacional, mientras De la Espriella propone un sistema permanente de sedes regionales como parte de su modelo político.

La capital alterna requiere una reforma constitucional

La creación de despachos presidenciales regionales puede ejecutarse mediante decisiones administrativas. No obstante, otorgarle formalmente a Barranquilla la condición de capital alterna exigirá modificar la Constitución.

El artículo 322 establece expresamente que Bogotá es la capital de la República. Por esa razón, la inclusión constitucional de otra ciudad con una categoría semejante deberá tramitarse mediante un acto legislativo aprobado por el Congreso.

Todavía falta conocer el contenido concreto de la reforma, las funciones que asumiría Barranquilla y si la denominación de capital alterna tendría efectos administrativos, presupuestales o solamente simbólicos.

Un modelo sin precedente comparable

La investigación histórica permite concluir que De la Espriella no será el primer mandatario que trabaje fuera de Bogotá. Tampoco será el primero en utilizar el Palacio de San Carlos como sede de la Presidencia.

Lo verdaderamente novedoso será la combinación de varias decisiones: retirar durante cuatro años el despacho presidencial de la Casa de Nariño, convertir el edificio en museo, establecer dos sedes permanentes en Barranquilla y operar simultáneamente desde Bogotá, Medellín y Cali.

De concretarse completamente, el modelo modificará la geografía tradicional del poder político colombiano y convertirá a la Casa de Nariño, por primera vez desde su restauración en 1979, en un espacio dedicado principalmente a visitantes y no al ejercicio cotidiano de la Presidencia.

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