El Cesar prepara a sus 17 cuerpos de bomberos para enfrentar los efectos de El Niño, ante el aumento del riesgo de incendios de cobertura vegetal, desabastecimiento de agua y emergencias asociadas con las altas temperaturas. La Oficina Departamental de Gestión del Riesgo reunió a los organismos de socorro para socializar el plan de preparación y respuesta durante la temporada seca.
Petra Romero, jefe de Gestión del Riesgo del Cesar, explicó que el departamento trabaja además en proyectos para fortalecer la dotación y capacidad operativa de los bomberos. El objetivo es anticiparse a las emergencias en lugar de esperar a que los incendios, la escasez de agua o las temperaturas extremas superen la capacidad de respuesta municipal.
El Niño entra en una fase más fuerte
La preparación coincide con un escenario climático que exige especial atención. El Ideam informó que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y señaló una probabilidad superior al 70 % de que alcance una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
Un evento de esa magnitud puede traducirse en reducción de lluvias y caudales, mayores temperaturas y aumento de la probabilidad de incendios de cobertura vegetal. Para el Cesar estos riesgos ya dejaron señales durante los últimos meses, especialmente en zonas rurales de la serranía del Perijá y municipios afectados por problemas de abastecimiento de agua.
Noticias del Cesar ha venido documentando este escenario. En agosto, Valledupar alcanzó temperaturas de hasta 42,9 °C, mientras el departamento registraba alertas por incendios y reducción de fuentes hídricas. También se ha advertido a los ciudadanos sobre la necesidad de ahorrar agua y prepararse para una etapa más intensa del fenómeno.
Bomberos ya recibieron $1.387 millones en equipos
El fortalecimiento actual tiene un antecedente reciente. En diciembre de 2025, la Gobernación entregó a los 17 cuerpos de bomberos una dotación por $1.387 millones, compuesta por 21 kits y 707 elementos de protección personal y herramientas especializadas.
La entrega incluyó 13 kits para incendios forestales, dos para incendios estructurales, dos de extricación y cuatro de protección respiratoria. Entre los equipos distribuidos estuvieron trajes ignífugos, cascos, sistemas de respiración autónoma y botas especializadas para estaciones de municipios como Valledupar, Aguachica, Agustín Codazzi y San Alberto.
El desafío ahora será determinar si esa capacidad resulta suficiente frente a un fenómeno climático que podría prolongarse hasta comienzos de 2027 y producir emergencias simultáneas en distintos puntos del departamento.
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Incendios y falta de agua, entre las prioridades
Gestión del Riesgo identificó como prioridades para la temporada seca la atención de incendios de cobertura vegetal, posibles dificultades de abastecimiento de agua y emergencias derivadas del calor. La estrategia requiere coordinación entre bomberos, alcaldías, Gobernación, organismos de socorro y entidades nacionales.
A nivel nacional, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo también priorizó los incendios forestales dentro del plan frente a El Niño. Desde septiembre, el país contará con dos helicópteros Firehawk especializados en combate de incendios, mientras se fortalecen mecanismos de monitoreo de puntos de calor y áreas quemadas.
Para el Cesar, la prevención tendrá un componente adicional: evitar las quemas agrícolas y prácticas como las llamadas “socolas”. Gestión del Riesgo ha advertido que estas actividades están entre las principales causas de incendios rurales y pueden convertirse rápidamente en emergencias mayores bajo condiciones de altas temperaturas, vegetación seca y fuertes vientos.
Con El Niño entrando en una de sus etapas de mayor intensidad, los próximos meses pondrán a prueba tanto la dotación entregada a los bomberos como la capacidad de coordinación de los municipios. La prevención comunitaria será también determinante para evitar que quemas controlables terminen convertidas en incendios de grandes proporciones.


