¿Qué está pasando realmente en el balneario Hurtado?

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Lo encontrado en el balneario Hurtado obligó a las autoridades a adoptar una decisión que sorprendió a comerciantes, visitantes y habitantes de Valledupar: mantener cerrado temporalmente uno de los lugares turísticos más representativos de la ciudad mientras avanzan las labores de recuperación ambiental.

La medida no responde únicamente a la presencia de basura. Las intervenciones también buscan retirar ocupaciones de la ronda hídrica, restaurar zonas afectadas y reducir los riesgos sobre el río Guatapurí, fuente que abastece de agua a miles de hogares de la capital del Cesar.

El Guatapurí, fuente de agua y símbolo de Valledupar

El río Guatapurí nace en la laguna Curigua, ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta, y recorre aproximadamente 85 kilómetros antes de desembocar en el río Cesar. En su trayecto bordea el costado oriental de Valledupar y alimenta el sistema utilizado por Emdupar para suministrar agua potable a la población.

En sus riberas también se encuentra el balneario Hurtado, declarado patrimonio ecológico por el Concejo de Valledupar mediante el Acuerdo 017 del 8 de agosto de 2000. Esta condición convierte su protección en una responsabilidad compartida entre las autoridades, los ciudadanos, comerciantes y turistas.

Durante décadas, el lugar ha sido uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad. Sin embargo, la alta presencia de visitantes y el uso inadecuado de algunas áreas terminaron ejerciendo presión sobre el ecosistema.

Residuos y estructuras afectaron el entorno

Entre los problemas documentados aparecen residuos sólidos, escombros, vertimientos, tala, pérdida de vegetación y ocupaciones sobre la ronda del río. El expediente judicial también señaló al balneario Hurtado como un punto crítico por la cantidad de basura abandonada en sus orillas y las deficiencias en el manejo de residuos.

A esta situación se sumó la instalación de carpas, polisombras, mesas, terrazas y otras estructuras utilizadas para actividades comerciales o recreativas. Parte de estas ocupaciones se encontraba dentro del cauce o en la faja paralela que integra la ronda hídrica y protege el afluente.

Los informes incluidos en el proceso señalaron que algunas terrazas ocupaban entre 20 y 35 metros cuadrados por negocio. Además, las obras se habían extendido progresivamente durante varios años, alterando espacios naturales y zonas sometidas a la dinámica del río.

Cierre permitirá adelantar la recuperación

Ante el nivel de deterioro, las autoridades mantendrán cerrado el balneario mientras adelantan jornadas de limpieza, retiro de residuos, recuperación del espacio público y restauración de las áreas afectadas.

También se contempla el desmontaje de ocupaciones indebidas y la recuperación de sectores cercanos al cauce. El objetivo es impedir que la presencia masiva de visitantes interfiera con las actividades y que el daño ambiental continúe creciendo.

Las intervenciones son lideradas conjuntamente por la Alcaldía de Valledupar, la Gobernación del Cesar, Corpocesar y Emdupar. Cada entidad participa de acuerdo con sus competencias en materia de ordenamiento, vigilancia ambiental, saneamiento y prestación del servicio de agua.

Un fallo obliga a proteger toda la cuenca

Las acciones tienen como soporte una sentencia emitida el 26 de septiembre de 2022 por el Tribunal Administrativo del Cesar, dentro de una acción popular presentada contra el Departamento del Cesar, el municipio de Valledupar, Corpocesar y Emdupar.

El Tribunal amparó los derechos colectivos de los habitantes a un ambiente sano, al equilibrio ecológico y a la salubridad pública, al considerar que estaban siendo amenazados y vulnerados por la continuidad de la contaminación del río.

Además, ordenó a las cuatro entidades proteger, conservar, mantener y restaurar la cuenca del Guatapurí desde su nacimiento hasta su desembocadura. La sentencia exige una actuación coordinada bajo principios de concurrencia y desarrollo sostenible.

Entidades deben evaluar avances cada tres meses

El fallo estableció que las instituciones involucradas deben celebrar cada tres meses un comité de trabajo conjunto para revisar el cumplimiento de las órdenes. Las actas deben remitirse al comité encargado de verificar la ejecución de la sentencia.

La decisión también ordenó entregar un cronograma con las responsabilidades de cada entidad y pidió a la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la Personería de Valledupar hacer seguimiento a las medidas adoptadas.

Entre las obligaciones aparecen evitar vertimientos, disponer adecuadamente los residuos sólidos y escombros, impedir desviaciones del cauce, recuperar la ronda hídrica y adelantar procesos de reforestación y concientización ciudadana.

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El balneario estaba incluido en las alertas

La sentencia no se limitó a las zonas ubicadas aguas abajo. El expediente hizo referencia directa al balneario Hurtado y a las terrazas levantadas por comerciantes sobre espacios vinculados con la ronda hídrica.

Los estudios técnicos recomendaron retirar construcciones ubicadas dentro del cauce, reglamentar el uso del espacio público y ordenar las áreas destinadas a carpas, mesas y ventas. También plantearon mejorar la disposición de residuos y recuperar espacios subutilizados para fortalecer el entorno paisajístico.

El Tribunal concluyó que las actuaciones realizadas hasta ese momento no habían ofrecido soluciones definitivas, pues continuaban la contaminación, la pérdida de vegetación y las alteraciones sobre la margen derecha del río.

Proteger el agua que consume la ciudad

La recuperación del balneario Hurtado tiene una relación directa con la seguridad hídrica de Valledupar. Emdupar capta agua del Guatapurí para tratarla y distribuirla en la zona urbana, por lo que cualquier deterioro de la cuenca puede aumentar los riesgos para la calidad y continuidad del servicio.

Por esta razón, las autoridades buscan que la intervención no se limite a mejorar la apariencia del lugar. El propósito es restaurar funciones ecológicas, proteger el cauce y evitar que nuevas ocupaciones o prácticas inadecuadas vuelvan a afectar el ecosistema.

La reapertura dependerá del avance de las actividades y de las condiciones ambientales y de seguridad que determinen las entidades responsables.

La ciudadanía también tiene responsabilidad

La recuperación del río Guatapurí no depende exclusivamente de decisiones administrativas o fallos judiciales. También requiere que visitantes y comerciantes eviten arrojar residuos, respeten las áreas protegidas y cumplan las reglas establecidas para el uso del balneario.

El cierre representa una oportunidad para recuperar uno de los patrimonios naturales más importantes del Cesar, pero su conservación solo será sostenible con vigilancia institucional y compromiso ciudadano.

Cuidar el Guatapurí significa proteger el agua que consume Valledupar, conservar un símbolo de identidad regional y garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando del balneario Hurtado.

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