De Juliana Guerrero a Cenaida Alvis en la UPC: giro hacia el perfil académico

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La representación del Presidente de la República ante la Universidad Popular del Cesar tendrá un marcado cambio de perfil. Cenaida Alvis, académica vallenata con experiencia docente en Colombia y Estados Unidos, ocupará la silla que hasta julio tuvo Juliana Guerrero en el Consejo Superior Universitario, CSU. La decisión abre una nueva etapa en uno de los órganos con mayor poder dentro de la UPC.

El presidente Abelardo de la Espriella designó a Cenaida Rubiela Alvis Barranco mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto de 2026. La medida hace parte de una renovación de los representantes presidenciales ante los consejos superiores de 15 instituciones públicas de educación superior del país.

Sin embargo, en el caso de la UPC el relevo tiene una lectura adicional. Cenaida Alvis llega con una hoja de vida construida principalmente alrededor de la docencia y la educación superior. Su antecesora, Juliana Guerrero, dejó el CSU el 27 de julio para concentrarse en las investigaciones que cursan en su contra.

Cenaida Alvis: una trayectoria construida en la academia

Cenaida Alvis es licenciada en Lenguas Modernas, con énfasis en español e inglés, de la Universidad del Atlántico. Además, cursó una especialización en Enseñanza del Inglés en la Universidad del Norte y obtuvo una maestría en Literatura Hispana en la Universidad de Arkansas, Estados Unidos.

Su hoja de vida también registra formación doctoral en Literatura Latinoamericana y Literatura Comparada en Indiana University. A ello se suma una extensa experiencia como docente de lenguas, literatura e investigación. Una ficha académica de la UNAD registra su paso por la Universidad de Arkansas, Indiana University, Hampden-Sydney College y University of Pennsylvania.

Además, Cenaida Alvis conoce de cerca la Universidad Popular del Cesar. Ha estado vinculada como docente de inglés y también ha trabajado en diferentes escenarios educativos de Valledupar. Su trayectoria incluye la dirección del Instituto de Lenguas Modernas del Cesar y labores relacionadas con bilingüismo en el SENA.

Ese recorrido marca una diferencia evidente frente al perfil que tuvo la anterior representación presidencial. No se trata de establecer quién merece o no ocupar la silla, sino de observar el cambio: el nuevo Gobierno escogió para el CSU a una mujer cuya carrera profesional se ha desarrollado, durante décadas, alrededor de la educación.

De aspirante a rectora a representante del Presidente

Además, Cenaida Alvis no llega como una desconocida a las discusiones internas de la UPC. A finales de 2025 se inscribió como candidata a la Rectoría para el periodo 2026-2030. Su nombre apareció entre los 27 aspirantes que participaron en el proceso.

Durante esa campaña, Alvis defendió propuestas como una mayor internacionalización de la Universidad Popular del Cesar, convenios de doble titulación y fortalecimiento de la planta docente. También cuestionó el bajo porcentaje de profesores formalmente vinculados y planteó que la UPC debía buscar mayores niveles de calidad académica.

Por eso, su llegada al Consejo Superior tiene un elemento particular. Hace apenas unos meses buscaba convertirse en rectora de la institución. Ahora tendrá voz y voto desde el máximo órgano de dirección universitaria como representante directa del jefe de Estado.

Una defensora de la autonomía universitaria llega al CSU

Hay otro antecedente que cobra especial interés con su nombramiento. En junio de 2024, Cenaida Alvis escribió sobre la autonomía universitaria y comparó las controversias ocurridas en la Universidad Nacional con procesos de elección vividos anteriormente en la UPC.

En ese análisis habló de las tensiones que pueden surgir por la intervención gubernamental y por la construcción de mayorías dentro de los consejos superiores. También pidió que los futuros procesos de la Universidad Popular del Cesar mostraran avances en materia de autonomía y reglas claras.

Ahora Alvis estará precisamente en una de las sillas que representan al poder Ejecutivo dentro de ese órgano. Por tanto, su actuación en el CSU permitirá medir en la práctica una posición que ya había defendido desde el debate público: preservar la autonomía universitaria incluso frente a los intereses de los gobiernos.

De Juliana Guerrero a Cenaida Alvis

El contraste con Juliana Guerrero resulta inevitable. Guerrero ejerció como delegada del entonces presidente Gustavo Petro ante el Consejo Superior de la UPC mientras crecían los cuestionamientos sobre su trayectoria académica y su paso por el Gobierno nacional.

En noviembre de 2025, la Fundación Universitaria San José anuló los títulos de Tecnología en Gestión Contable y Tributaria y Contaduría Pública que había otorgado a Guerrero. La institución informó que no encontró registros de actividad académica, participación en clases ni evaluaciones dentro de esos programas.

Pese a esas controversias, Guerrero continuó representando al Gobierno Petro ante la UPC. Finalmente, el 27 de julio de 2026 presentó su renuncia irrevocable. En la comunicación difundida por sus abogados explicó que dedicaría su tiempo y atención a las investigaciones que cursaban en su contra. Para ese momento afrontaba dos investigaciones de la Fiscalía.

Por eso, el tránsito de Juliana Guerrero a Cenaida Alvis va más allá de un relevo administrativo. También representa un cambio visible en el perfil elegido por la Presidencia para intervenir en las grandes decisiones de la Universidad Popular del Cesar.

Un nuevo papel para Cenaida Alvis en la UPC

La nueva delegada encontrará una institución que conoce y sobre la cual ya ha expresado públicamente sus posiciones. Sin embargo, su papel será distinto. Ya no estará únicamente en el terreno académico, docente o electoral. Ahora hará parte del órgano que adopta algunas de las decisiones más importantes para el rumbo de la universidad.

De esta manera, Cenaida Alvis pasa de aspirar a dirigir la UPC a representar al presidente Abelardo de la Espriella dentro de su Consejo Superior. Su formación académica genera expectativas, pero también le plantea una responsabilidad: demostrar desde esa silla que la experiencia universitaria puede traducirse en decisiones que fortalezcan la calidad, la autonomía y el futuro de la principal universidad pública del Cesar.

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