De la Espriella descarta una Constituyente y promete que su Gobierno terminará dentro de cuatro años. El presidente convirtió la defensa de la Constitución, la alternancia y los límites del poder en uno de los mensajes centrales de su primer discurso como mandatario.
Desde el Cantón Militar Pichincha, en Cali, Abelardo de la Espriella cerró la puerta a cualquier iniciativa de su Gobierno destinada a convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
De la Espriella descarta una Constituyente y fija un límite al poder
El anuncio fue directo. “En mi Gobierno no se abrirá camino a una constituyente de ninguna naturaleza”, afirmó el presidente durante su intervención de este viernes 7 de agosto.
La declaración estuvo acompañada por otro mensaje político: su administración tendrá como límite los cuatro años establecidos para el periodo presidencial.
De esta manera, el mandatario vinculó tres conceptos que pueden marcar el comienzo de su administración: Constitución, cuatro años y alternancia.
No se trata solamente de rechazar una reforma constitucional. De la Espriella también buscó enviar una señal sobre la duración de su paso por la Casa de Nariño y el respeto por las reglas institucionales.
La Constitución Política establece que el presidente de la República es elegido para un periodo de cuatro años. Por eso, el mensaje del nuevo mandatario adquiere una dimensión política adicional: ejecutar su programa dentro del tiempo establecido y entregar posteriormente el poder.
Una promesa que De la Espriella hizo durante la campaña
La posición no apareció por primera vez durante la posesión presidencial.
Durante la campaña, De la Espriella ya había rechazado la posibilidad de promover una Asamblea Constituyente. También había descartado cualquier interés en mantenerse durante más tiempo en la Presidencia.
El pasado 28 de mayo fue todavía más explícito al hablar sobre su futuro político. “Cuatro años, la doy toda y me retiro de la vida pública”, aseguró entonces.
Ese antecedente permite leer su declaración de este 7 de agosto como la ratificación de una promesa que acompañó su candidatura.
Noticias del Cesar también había registrado varias de sus propuestas durante la campaña presidencial. Seguridad, reducción del Estado, economía y lucha contra la corrupción aparecieron entre los principales asuntos de su plataforma.
Ahora comienza otra etapa. El desafío para De la Espriella será convertir esas promesas en decisiones y resultados durante el periodo 2026-2030.
La Constituyente sí existe como mecanismo constitucional
El anuncio presidencial también exige una precisión. Una Asamblea Constituyente no es, por sí misma, una figura contraria a la Constitución colombiana.
La propia Carta Política contempla ese mecanismo para realizar reformas constitucionales. Su convocatoria debe seguir un procedimiento que incluye al Congreso y la participación de los ciudadanos.
Por eso, la relevancia del pronunciamiento de De la Espriella está en otro punto. El presidente anuncia que su Gobierno no utilizará ese camino para modificar las instituciones ni promover cambios dirigidos a prolongar su ejercicio del poder.
El asunto ocupó buena parte del debate político durante el Gobierno de Gustavo Petro. Sectores cercanos al entonces mandatario impulsaron una iniciativa para promover una Asamblea Nacional Constituyente.
Sin embargo, el comité ciudadano que promovía esa propuesta suspendió en junio de 2026 el proceso de recolección de firmas.
Constitución, cuatro años y alternancia
El primer día del nuevo Gobierno deja, por tanto, una promesa que podrá ser evaluada con el paso del tiempo.
De la Espriella no solo deberá cumplir su programa. También tendrá que demostrar que las instituciones, la independencia de los poderes y las reglas democráticas serán respetadas durante su administración.
El poder presidencial no se mide únicamente por lo que un gobernante puede hacer. También se mide por los límites que está dispuesto a respetar.
Ese fue uno de los mensajes que dejó la jornada.
Cuatro años para gobernar. Cuatro años para cumplir las promesas. Y, al terminar el periodo, entregar nuevamente a los colombianos la decisión sobre quién deberá conducir el país.


