De Omar Geles a Fabio Torres: las pérdidas recientes del vallenato

Share

Entre la muerte de Omar Geles y la de Fabio Torres transcurrieron exactamente 825 días. En poco más de dos años, el vallenato perdió compositores, acordeoneros, músicos, hombres de radio, gestores y promotores que representaban distintas formas de crear, preservar y proyectar esta cultura. La pregunta no es solamente quiénes se fueron, sino qué conocimiento desapareció con ellos y quién quedó para continuarlo.

El 21 de mayo de 2024, Valledupar recibió una noticia que parecía difícil de asimilar. Omar Geles, Rey Vallenato, acordeonero, cantante, productor y autor de centenares de canciones, murió a los 57 años después de sufrir un problema cardíaco. El 24 de agosto de 2026, otra muerte inesperada volvió a estremecer a la ciudad: Fabio Torres Molina, ‘El Rector’, publicista y empresario que durante décadas había trabajado alrededor de los grandes lanzamientos de la música vallenata, falleció en Valledupar.

Entre una fecha y la otra pasaron 825 días. En ese periodo también murieron Luis Egurrola, Egidio Cuadrado, Leonidas Moya, Juan Carlos ‘Cao’ Mendoza, Wiston Muegues, Cenén Vásquez, Ovidio Granados y Darío Pavajeau. Diez nombres que no desarrollaban el mismo oficio, pero que permiten dimensionar una pérdida más compleja: el vallenato no solamente ha despedido personas; también ha perdido formas de componer, tocar, armonizar, contar historias, reparar acordeones, hacer radio, organizar festivales y convertir un disco en un acontecimiento.

Este recuento no pretende ser una lista exhaustiva de las figuras vinculadas al folclor fallecidas desde mayo de 2024. La selección busca otra cosa: identificar diez personas que representaban diez saberes diferentes dentro del universo vallenato.

Omar Geles: cuando se va un creador total

Omar Geles, compositor y acordeonero del vallenato
Omar Geles fue acordeonero, compositor, cantante y productor, y dejó una de las obras más amplias e influyentes del vallenato contemporáneo.

Resulta difícil encerrar a Omar Geles dentro de una sola categoría. Fue acordeonero, compositor, cantante, productor y empresario musical. Había sido coronado Rey Vallenato Profesional en 1989 y fundó junto a Miguel Morales Los Diablitos, una de las agrupaciones decisivas en la expansión del vallenato romántico. Según Billboard Colombia, más de 900 composiciones suyas llegaron a ser grabadas por otros intérpretes.

Con Omar se perdió, por tanto, mucho más que un catálogo de canciones. Había desarrollado la capacidad poco frecuente de entender simultáneamente la composición, el acordeón, la voz, los arreglos, la producción y aquello que podía conectarse con el público. De su creación salieron canciones que atravesaron generaciones y voces tan diferentes como las de Patricia Teherán, Diomedes Díaz o Silvestre Dangond.

En su caso, sin embargo, existen señales visibles de transmisión. El Festival de la Leyenda Vallenata de 2025 fue realizado en su homenaje y reunió bajo el concepto El Legado a Los Diablitos, su hijo Daniel Geles y La Gente de Omar Geles, agrupación que continuó bajo la dirección de Maren García. Sus hijos menores José Juan y José Mario también han aparecido interpretando el acordeón, mientras Isabella los ha acompañado musicalmente.

Hay una obra que permanece y una familia que comenzó a asumir parte de la herencia. Otra pregunta es si puede heredarse aquello que hizo excepcional a Omar: el instinto para descubrir una canción donde otros todavía no la escuchaban.

Luis Egurrola: una manera de escribir el amor

Luis Egurrola, compositor homenajeado de la música vallenata
Luis Egurrola fue uno de los compositores más sensibles e influyentes del vallenato, recordado por su aporte a la canción romántica y poética del folclor.

Cuatro meses después, el 16 de septiembre de 2024, murió en Valledupar Luis Egurrola Hinojosa. Tenía 60 años y había construido desde San Juan del Cesar una obra que terminó en las voces de Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Silvio Brito, Beto Zabaleta, Binomio de Oro, Los Diablitos, Jorge Oñate y otros intérpretes.

Canciones como Al final del sendero, Sin saber qué me espera, Ven conmigo, Cómo te olvido, Tú vas a volar e Ilusiones ayudan a explicar el lugar que ocupó. Egurrola pertenecía a esa tradición de compositores guajiros capaces de construir una historia sentimental con imágenes, conversación y poesía sin desprenderse de la estructura narrativa del vallenato.

Las canciones permanecen y seguirán siendo grabadas. Pero una obra conservada no equivale necesariamente a un saber transmitido. ¿Quién hereda la mirada desde la cual fueron escritas? Ese interrogante empieza a repetirse a medida que avanza este recorrido.

Egidio Cuadrado: cuando una muerte cierra una época

Egidio Cuadrado, Rey Vallenato y acordeonero de Carlos Vives
Egidio Cuadrado, Rey Vallenato 1985, fue durante tres décadas el acordeonero de Carlos Vives y una figura clave en la proyección internacional del vallenato.

El 21 de octubre de 2024 murió Egidio Cuadrado, Rey Vallenato de 1985 y durante tres décadas compañero musical de Carlos Vives. Su acordeón estuvo en el centro de una fórmula que mezcló la tradición musical del Caribe con elementos urbanos y llevó aquella sonoridad a escenarios internacionales.

La reacción de Vives permitió entender la dimensión de la pérdida. Al conocer su muerte escribió que había muerto La Provincia y, posteriormente, explicó que la agrupación había nacido con Egidio y que aquel momento de su historia terminaba con él. No habló simplemente de buscar otro acordeonero: habló del final de una etapa.

Ese caso introduce una diferencia esencial. Hay conocimientos que pueden transmitirse mediante una escuela y técnicas que pueden enseñarse. Pero existen sociedades musicales que dependen de la manera particular en que dos personas se entienden. Egidio no fue solamente quien tocaba el acordeón detrás de Carlos Vives: era uno de los componentes que definían qué sonaba cuando sonaba La Provincia.

Leonidas Moya: la voz que estaba detrás de las voces

Leonidas Moya, segunda voz y guitarrista del vallenato
Leonidas Moya fue guitarrista y una de las segundas voces más reconocidas del vallenato, acompañando a figuras como Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Iván Villazón y Beto Zabaleta.

El 27 de mayo de 2025 falleció Leonidas Moya Fula, guitarrista y una de las segundas voces reconocidas del vallenato. Durante su trayectoria acompañó a artistas como Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Iván Villazón, Beto Zabaleta y Farid Ortiz. Radio Nacional lo describió como “el guardián de la segunda voz del vallenato”.

Su historia permite mirar hacia un lugar que pocas veces ocupa la portada. En una grabación vallenata no todo depende del cantante, el acordeonero o el compositor. Existen músicos cuyo trabajo construye armonías, coros y matices que terminan formando parte de canciones conocidas por millones de personas, aunque sus nombres no siempre tengan la misma notoriedad.

Leonidas, además, había recibido una herencia: era hijo del compositor Sergio Moya Molina y junto a sus hermanos Sergio Jr. y Freddy creó Los Hijos de Sergio Moya, agrupación con la que preservó parte del repertorio de su padre.

Fue, entonces, heredero y transmisor al mismo tiempo. Su muerte deja otra pregunta acerca de aquellas técnicas vocales que durante décadas se aprendieron escuchando, repitiendo y grabando, muchas veces sin manuales ni partituras.

Cao Mendoza: cuando la memoria estaba en una persona

Juan Carlos Cao Mendoza, folclorista y memoria del vallenato
Juan Carlos ‘Cao’ Mendoza fue folclorista, narrador oral y gestor cultural, reconocido por preservar la memoria vallenata y la tradición de Villanueva.

Juan Carlos ‘Cao’ Mendoza murió el 17 de junio de 2025 y con él aparece una dimensión distinta del vallenato. No necesitó ser una estrella de los estudios de grabación para convertirse en una figura de la cultura musical de Villanueva.

Fue folclorista, folclorólogo, poeta, narrador oral, expresidente del Festival Cuna de Acordeones, fundador de la Parranda Blanca y cofundador del tertuliadero Los Compadres. En sus últimos tiempos había impulsado incluso La Tertulia de Cao, un espacio dedicado a conversar sobre acontecimientos, personajes y memoria.

Con Cao surge quizá una de las preguntas más delicadas de este especial. Una canción puede quedar registrada y un disco puede digitalizarse. Pero ¿cómo se conserva todo lo que sabía un hombre que durante décadas escuchó historias directamente de sus protagonistas?

Parte de su legado continúa en el Festival Cuna de Acordeones, en las tertulias, en quienes compartieron con él y en las historias que alcanzaron a ser escritas. Pero la memoria oral tiene una fragilidad particular: hay datos, anécdotas, versiones y detalles que pueden desaparecer cuando muere la última persona que los conocía.

Wiston Muegues: el vallenato que observaba la vida cotidiana

Wiston Muegues Baquero, compositor costumbrista del vallenato
Wiston Muegues Baquero fue compositor y docente, reconocido por llevar a la canción vallenata historias de barrios, personajes y escenas de la vida cotidiana.

Menos de un mes después, el 16 de julio de 2025, murió Wiston Muegues Baquero en Manaure, Cesar. Fue docente y compositor, pero especialmente un representante de la narrativa costumbrista dentro de la canción vallenata.

Ganó dos veces el concurso de Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata: en 1999 con Los barrios del Valle y en 2001 con La estratificación. Su obra convirtió barrios, personajes, costumbres, diferencias sociales y escenas aparentemente sencillas en temas para cantar. La novia del Valle, Las mujeres de mi tierra y El yerbatero forman parte de ese universo.

Su hija Jadith recordó durante su despedida que su padre encontraba versos en aquello que veía y vivía diariamente. Esa observación resume una forma de componer que hoy resulta especialmente valiosa: mirar el entorno antes que las tendencias y convertir la cotidianidad en memoria colectiva.

La obra quedó. La pregunta vuelve a ser si quedó también la escuela.

Cenén Vásquez: medio siglo contando el vallenato por radio

Cenén Vásquez Villariaga Brito, periodista y voz del vallenato
Cenén Vásquez Villariaga Brito dedicó más de cinco décadas a la radio y a la difusión del vallenato tradicional, convirtiéndose en una voz reconocida del folclor.

El 15 de mayo de 2026 murió el periodista y locutor Cenén Vásquez Villariaga Brito. Su oficio permite incorporar a quienes hicieron posible que el vallenato saliera de las parrandas, las plazas y los discos para entrar diariamente en hogares y vehículos a través de un transistor.

Su carrera sumó 54 años en la radio y estuvo marcada por la promoción de los cuatro aires tradicionales: paseo, merengue, son y puya. Fue conductor de espacios especializados y transmitió durante décadas acontecimientos relacionados con el folclor. Fue una de las voces más representativas del vallenato clásico y referente indiscutible de la radiodifusión en Bogotá y Cundinamarca.

Cuando desaparece una voz de radio con medio siglo de trayectoria no se pierde únicamente el sonido de esa voz. Se va también un archivo humano construido con entrevistas, festivales, conversaciones, discos escuchados, datos aprendidos y relaciones directas con varias generaciones de protagonistas.

Y aparece una pregunta que el vallenato debería hacerse con más frecuencia: ¿cuánto de esa memoria radial está digitalizado y cuánto existió solamente mientras alguien hablaba frente a un micrófono?

Ovidio Granados: conocer el acordeón por dentro

Ovidio Granados, El Viejo Villo, acordeonero y maestro del vallenato
Ovidio Granados, ‘El Viejo Villo’, fue acordeonero, reparador de instrumentos y cabeza de una de las grandes dinastías del vallenato.

Veintiún días después murió Ovidio Granados, ‘El Viejo Villo’. A los 84 años se fue uno de esos personajes para quienes el acordeón no terminaba en la interpretación. Fue músico, reparador de instrumentos y cabeza de la dinastía Granados. En el primer Festival de la Leyenda Vallenata, en 1968, ocupó el segundo lugar y décadas después recibió reconocimiento como Rey Vallenato Vitalicio. Pero su fama dentro del mundo musical estuvo también asociada a su capacidad para reparar y entender el instrumento, hasta ser conocido como el “cirujano del acordeón”.

Este es uno de los casos en los que puede hablarse con mayor claridad de continuidad. Sus hijos Juan José y Hugo Carlos Granados son Reyes Vallenatos, y alrededor de la familia creció una dinastía vinculada al instrumento.

Aun así, ninguna transmisión es absoluta. Quienes durante décadas reparan un instrumento desarrollan conocimientos que no siempre pueden explicarse mediante instrucciones: un sonido que indica una falla, una presión determinada, una afinación reconocida por el oído o una solución descubierta después de miles de acordeones abiertos sobre una mesa.

Ovidio dejó descendencia musical. La pregunta es cuántos de sus secretos de taller alcanzó a dejar también.

Darío Pavajeau: el vallenato como institución y encuentro

Darío Pavajeau Molina, gestor del Festival de la Leyenda Vallenata
Darío Pavajeau Molina fue uno de los históricos promotores del Festival de la Leyenda Vallenata y una figura clave en la preservación y difusión del folclor.

El 1 de agosto de 2026 falleció Darío Pavajeau Molina, a los 85 años. Su historia estaba ligada a otra dimensión fundamental: la organización y promoción cultural. Fue miembro directivo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y durante décadas estuvo relacionado con la preservación y promoción del certamen. También hizo parte del grupo de gestores que acompañó el nacimiento del Festival en 1968 y quedó en la memoria de Valledupar como anfitrión de parrandas tradicionales en las que coincidieron figuras como Rafael Escalona, Colacho Mendoza, Leandro Díaz e Ivo Díaz.

En Darío la transmisión tiene una particularidad: parte de su legado quedó incorporado a una institución que continúa existiendo. El Festival conserva estructuras, archivos, concursos, rituales y personas capaces de prolongar una tarea colectiva.

Pero las instituciones tampoco almacenan todo. Alrededor de la parranda vallenata existe una historia hecha de conversaciones privadas, amistades, anécdotas, encuentros y códigos sociales que pocas veces entran completos a un acta o a un archivo.

Fabio Torres: cuando el vallenato se convirtió también en marca y espectáculo

Fabio Torres, publicista y empresario de la industria vallenata
Fabio Torres, conocido como ‘El Rector’, fue publicista, empresario y estratega creativo detrás de importantes lanzamientos y campañas de artistas vallenatos.

Y entonces, el 24 de agosto de 2026, murió Fabio Torres Molina. No tocaba el acordeón ni necesitaba componer una canción para formar parte del ecosistema vallenato. Desde Zona Creativa desarrolló durante años proyectos de artes gráficas, diseño, publicidad, mercadeo y producción de eventos, y participó en campañas, lanzamientos y estrategias de posicionamiento de importantes artistas del género.

Su vínculo con Silvestre Dangond fue uno de los más conocidos, pero su trabajo trascendió esa relación. Fabio perteneció a una generación que entendió que alrededor de un nuevo álbum no solamente había canciones: había que construir una imagen, una expectativa, una campaña, un escenario y una experiencia capaz de movilizar al público.

Hasta pocos días antes de morir seguía conectado con ese oficio. Entre sus trabajos recientes estuvo el lanzamiento de Pluma Blanca, de Jorge Iván ‘Churo’ Díaz. Con él termina el recorrido iniciado con Omar Geles 825 días atrás y aparece una simetría reveladora. Omar representaba buena parte de lo que ocurre antes de que una canción salga al mundo: imaginarla, escribirla, producirla y convertirla en música. Fabio representaba parte de lo que sucede después: darle imagen, comunicarla, posicionarla y convertir su lanzamiento en acontecimiento.

Entre ambos estaba, prácticamente, toda una cadena cultural.

¿Quién heredó lo que ellos sabían?

Las diez historias producen respuestas diferentes. Omar Geles dejó canciones, agrupaciones y una familia en la que ya aparecen nuevas expresiones musicales. Ovidio Granados dejó una dinastía de acordeoneros. Leonidas Moya fue él mismo continuador de una herencia familiar. Darío Pavajeau trabajó dentro de una institución que permanece.

En otros casos, resulta mucho más difícil encontrar un heredero. No existe otro Egidio Cuadrado que pueda reconstruir exactamente la relación musical que durante tres décadas tuvo con Carlos Vives. La dinastía musical de Egidio Cuadrado es la de Los Cuadrados, originaria del municipio de Villanueva, en el departamento de La Guajira. Creció en una familia de 11 hermanos donde varios compartían la afición por tocar el acordeón, destacándose su hermano Hugues (quien lo inspiró de niño) y Everth (quien lo acompañaba en la caja). Esta dinastía se consolidó en la región y el folclor vallenato gracias al amor por el instrumento que les inculcó su madre, Cristina Hinojosa, y a la consagración de Egidio como Rey Vallenato Aficionado (1976) y Rey Vallenato Profesional (1985).

Tampoco puede suponerse que la memoria oral acumulada por Cao Mendoza haya quedado completa en otra persona, que alguien escribirá el costumbrismo exactamente como Wiston Muegues o que las cinco décadas de radio de Cenén Vásquez puedan transferirse como un archivo de un computador a otro.

Lo mismo ocurre ahora con Fabio Torres. Zona Creativa continúa como estructura empresarial y quedan compañeros, clientes y personas que aprendieron trabajando junto a él. Pero apenas un día después de su muerte sería irresponsable señalar a una persona como heredera de una manera de concebir la promoción y los grandes lanzamientos que se construyó durante décadas.

Quizá ahí esté la advertencia que dejan estas pérdidas. El vallenato fue reconocido mundialmente como patrimonio cultural no solamente por sus canciones, sino porque alrededor de esa música existe un conjunto de prácticas y conocimientos transmitidos entre generaciones. Parte de ese patrimonio está grabado. Otra parte está escrita. Pero una proporción difícil de calcular continúa viviendo únicamente en la memoria, las manos, el oído y la experiencia de las personas.

Entre Omar Geles y Fabio Torres pasaron 825 días. En medio de ellos se fueron un poeta de la canción romántica, el acordeonero de una de las propuestas que internacionalizó el vallenato, una segunda voz, un guardián de la memoria oral de Villanueva, un compositor costumbrista, un hombre de radio, un conocedor de las entrañas del acordeón y uno de los históricos gestores del Festival de la Leyenda Vallenata.

Por eso, el saldo de estos poco más de dos años no debería calcularse solamente contando muertos. El vallenato perdió conocimiento. Parte de ese conocimiento encontró hijos, alumnos, agrupaciones e instituciones capaces de continuarlo. Otra parte permanece en grabaciones, canciones y archivos. Y sobre otra todavía queda una pregunta que vale la pena hacer antes de que nuevas ausencias obliguen a repetirla: ¿Quién heredó lo que ellos sabían?

Leer más

Más Noticias