Economía plateada: el Cesar envejece y abre un nuevo mercado

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Más de 144.000 personas mayores de 60 años viven en el Cesar. El envejecimiento de la población empieza a transformar el empleo, el consumo y las necesidades de servicios, mientras surge una pregunta que el departamento todavía no termina de responder: ¿está preparado para convertir la longevidad en una oportunidad económica?

Valledupar envejece y, con ella, todo el Cesar. Durante décadas, llegar a la tercera edad se entendió casi exclusivamente desde la pensión, la enfermedad, el subsidio o el retiro. Pero una nueva realidad demográfica obliga a cambiar esa mirada: los mayores también son consumidores, trabajadores, emprendedores, transmisores de conocimiento y potenciales generadores de riqueza.

Eso es lo que propone la llamada economía plateada en el Cesar: reconocer que vivir más años no representa solamente mayores necesidades de asistencia y cuidado, sino también la aparición de un mercado con demandas específicas y de una población que conserva conocimientos, experiencia, capacidad productiva y poder de decisión.

El cambio ya puede medirse. Según las proyecciones de población del DANE para 2025, el Cesar tenía alrededor de 144.297 personas mayores de 60 años, equivalentes al 9,8 % de sus habitantes. De ellas, 76.524 eran mujeres y 67.773 hombres.

Valledupar concentra una parte considerable de esa población. Para 2025 tenía aproximadamente 59.578 adultos mayores, equivalentes al 9,7 % de sus habitantes, con una mayor participación femenina. Ya no se trata, por tanto, de un segmento pequeño ni marginal: casi uno de cada diez habitantes de la capital cesarense tiene 60 años o más.

Valledupar tiene menos nacimientos y más personas que llegan a edades avanzadas

El envejecimiento ocurre mientras también cambia la estructura de las familias vallenatas. El Informe de Calidad de Vida 2025 de Valledupar Cómo Vamos encontró una reducción sostenida de los nacimientos: mientras en 2015 nacieron 9.489 niños, en 2025 fueron 5.937, una caída cercana al 37,5 % en una década.

Menos nacimientos, hogares más pequeños y una población que vive durante más años están modificando progresivamente la pirámide demográfica de Valledupar. Lo que hoy parece un cambio silencioso terminará teniendo consecuencias sobre el mercado laboral, el sistema de salud, la vivienda, las pensiones, el transporte, el comercio y hasta la forma como se diseñan las ciudades.

Por eso, hablar de economía plateada en el Cesar no debería ser una conversación reservada para dentro de veinte años. El fenómeno ya comenzó.

Más de 41.000 beneficiarios muestran otra dimensión del envejecimiento en el Cesar

La dimensión social también permite entender la magnitud del fenómeno. Prosperidad Social informó que en octubre de 2025 el programa Colombia Mayor atendía a 41.130 personas en el Cesar y destinaba más de $7.900 millones para el ciclo de transferencias correspondiente.

En Valledupar, la cobertura también creció durante 2025. La administración municipal informó que el número de beneficiarios pasó de 10.907 en 2024 a 22.103, mientras el monto de la transferencia para los grupos priorizados aumentó hasta $230.000 mensuales.

A esto se suman los programas departamentales dirigidos a la población mayor. En 2024, por ejemplo, la Gobernación puso en marcha Envejecer en Marcha, con una inversión anunciada cercana a $32.164 millones para atender a 15.000 personas mediante 107 comedores distribuidos en los 25 municipios, incluyendo alimentación, orientación psicosocial, salud, deporte, cultura, recreación y actividades productivas.

Son inversiones necesarias para proteger a la población vulnerable. Sin embargo, revelan también otra realidad: buena parte de la conversación pública sobre los mayores en el Cesar continúa concentrándose en cuánto cuesta atenderlos, y mucho menos en cuánto conocimiento, consumo, emprendimiento y actividad económica pueden generar.

El abuelo no puede convertirse en una pieza de museo

Adultos mayores y crecimiento de la economía plateada en el Cesar
La población mayor representa un mercado creciente para servicios, emprendimientos, cuidado, recreación y nuevas oportunidades económicas en el Cesar.

Existe, además, una dimensión que las estadísticas difícilmente retratan. En algunas familias, alcanzar determinada edad significa dejar de participar en decisiones, perder responsabilidades e incluso ser apartado de actividades que durante décadas hicieron parte de la vida cotidiana.

El problema aparece cuando cuidar termina significando inmovilizar. Un padre o un abuelo puede tener techo, alimentación y medicinas y, al mismo tiempo, sentirse innecesario.

Convertir al adulto mayor en una especie de pieza de museo dentro de su propia casa —alguien querido, pero al que ya no se consulta ni se le permite aportar— significa desaprovechar conocimiento acumulado durante décadas.

La economía plateada propone justamente lo contrario: no reducir la vejez a dependencia, sino construir condiciones para que quien pueda y quiera continuar activo encuentre oportunidades para hacerlo.

¿Dónde están los negocios plateados del Cesar?

Esta es probablemente la pregunta que empresarios, comerciantes, universidades y gobiernos locales tendrán que empezar a responder.

En un territorio de más de 144.000 personas mayores de 60 años existe demanda potencial para servicios de salud domiciliaria, fisioterapia, nutrición, recreación, turismo, tecnología accesible, servicios financieros, vivienda adaptada, transporte, formación digital, cuidado especializado y actividades culturales.

Valledupar tiene, además, características que podrían darle una identidad propia a ese mercado. La ciudad puede desarrollar turismo cultural y musical para viajeros mayores, rutas patrimoniales alrededor del vallenato, experiencias gastronómicas, programas recreativos de baja exigencia física y servicios turísticos adaptados a personas con movilidad reducida.

También existe una oportunidad alrededor de los oficios tradicionales. En los municipios del Cesar permanecen mayores con décadas de conocimientos en agricultura, ganadería, cocina tradicional, artesanías, música, comercio y saberes populares. Una política de economía plateada podría conectarlos con jóvenes emprendedores mediante mentorías, escuelas de oficios y procesos de transmisión generacional.

En lugar de jubilar ese conocimiento, el departamento podría convertirlo en capital productivo.

El talento sénior también puede trabajar y emprender

El debate que ya ocurre en Colombia refuerza esa posibilidad. Durante el Primer Congreso Empresarial El Futuro es Plateado, realizado en Bogotá en julio de 2026, expertos nacionales e internacionales plantearon que el envejecimiento debe ser incorporado a las decisiones empresariales sobre empleo, consumo e innovación.

Miguel Largacha Martínez, presidente de Porvenir, advirtió que Colombia tiene 8,3 millones de personas mayores de 60 años y que la reducción de nacimientos y la salida de población joven harán cada vez más importante el talento sénior.

Las cifras del Monitor de Inclusión Senior muestran que la tasa de ocupación de las personas mayores pasó del 27,7 % en 2021 al 32,5 % en 2025. Sin embargo, tres de cada cinco mayores ocupados trabajan por cuenta propia, lo que evidencia tanto una capacidad para mantenerse productivos como las dificultades que enfrentan para acceder al empleo formal.

El consultor español Juan Carlos Alcaide insistió durante el encuentro en que las empresas deben abandonar los estereotipos asociados con la edad y entender que los consumidores sénior no constituyen un grupo homogéneo. Detrás de las canas existen diferentes ingresos, estilos de vida, capacidades, expectativas y formas de consumir.

Una oportunidad para un Cesar que necesita diversificar su economía

Para el Cesar, la discusión adquiere todavía mayor importancia por una razón adicional: el departamento lleva años buscando nuevas fuentes de crecimiento y empleo ante las transformaciones que enfrenta su economía tradicional.

La economía plateada puede convertirse en una pequeña pero creciente pieza de esa diversificación.

No sustituirá sectores como la agroindustria, el turismo, la energía o los servicios, pero puede atravesarlos a todos. Puede significar nuevos productos financieros, empresas de cuidado, servicios médicos domiciliarios, emprendimientos tecnológicos, turismo especializado, alimentos funcionales, vivienda adaptada y programas de capacitación y empleo para mayores.

Incluso puede generar oportunidades para otra población: los jóvenes. Una sociedad que envejece demanda cuidadores, fisioterapeutas, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, programadores, diseñadores de productos accesibles, guías turísticos y emprendedores capaces de atender nuevas necesidades.

La paradoja es interesante: la economía de los mayores también puede crear empleo para los jóvenes.

Del subsidio a la participación económica

El Cesar ha avanzado en programas sociales dirigidos a sus mayores y debe continuar protegiendo especialmente a quienes se encuentran en pobreza, dependencia o abandono.

Pero la siguiente etapa exige ampliar la conversación.

No todos los mayores necesitan únicamente asistencia. Algunos necesitan oportunidades de trabajo; otros, capital para emprender; otros quieren estudiar, viajar, comprar, invertir, enseñar un oficio o continuar participando de las decisiones de su comunidad.

La vejez tampoco es una sola. No enfrenta las mismas condiciones un agricultor de 70 años de Chimichagua que una comerciante de 62 en Valledupar, un pensionado de Aguachica o una artesana de Pueblo Bello.

Por eso, una verdadera economía plateada en el Cesar tendrá que reconocer esas diferencias y construir respuestas desde el territorio.

La discusión apenas comienza, pero las cifras ya están sobre la mesa: más de 144.000 cesarenses superan los 60 años. Seguir viéndolos solamente como receptores de subsidios o usuarios del sistema de salud sería quedarse con una parte de la historia.

Detrás de esas canas existe un mercado, una fuerza de trabajo, memoria empresarial, conocimiento rural, experiencia profesional y capacidad de consumo.

El Cesar no solo está envejeciendo. También está descubriendo una economía que hasta ahora casi no había mirado.

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