El sector agropecuario fue la actividad que más empleos perdió en Colombia durante julio de 2026, una señal que merece especial atención en un departamento como el Cesar, donde la agricultura y la ganadería siguen siendo pilares de la economía rural. Según el más reciente reporte de mercado laboral, agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca pasó de 3,44 millones de ocupados en julio de 2025 a 3,23 millones en julio de este año, una reducción de aproximadamente 204.000 puestos de trabajo, equivalente al 5,9 %.
El retroceso contrasta con el comportamiento general del empleo nacional. Colombia terminó julio con unos 24,54 millones de ocupados, 578.000 más que un año atrás, mientras la población desocupada descendió a 2,16 millones. La tasa nacional de desempleo se ubicó en 8,1 %. El agro, sin embargo, restó empleo mientras sectores como administración pública, comercio y construcción avanzaron.
¿Qué significa esta caída para el Cesar?
El dato de los 204.000 empleos perdidos corresponde al total nacional y no exclusivamente al Cesar. Esta precisión es fundamental. El DANE todavía no ha publicado una cifra para julio de 2026 que permita determinar cuántos trabajadores agropecuarios ganó o perdió específicamente el departamento. El último informe oficial con indicadores laborales departamentales corresponde al balance anual de 2025.

Ese reporte mostró una mejora importante para el Cesar. La tasa de desempleo departamental bajó de 11,3 % en 2024 a 9,9 % en 2025, mientras la tasa de ocupación aumentó de 52,1 % a 53,1 %. La tasa global de participación pasó de 58,8 % a 58,9 %. Es decir, el departamento cerró 2025 con mejores indicadores generales, aunque la caída nacional del agro en julio introduce ahora un factor que deberá vigilarse durante los próximos meses.
El agro tiene un peso especial en el departamento
Para el Cesar, una contracción prolongada del empleo agrícola tendría un impacto mayor que en territorios con economías predominantemente urbanas. La UPRA calcula que la frontera agrícola del departamento alcanza cerca de 1,69 millones de hectáreas, equivalentes al 74,8 % de su territorio. Además, el agro representaba alrededor del 10,2 % del PIB departamental en la última medición estructural citada por esa entidad.
La economía rural cesarense reúne actividades como ganadería bovina, palma de aceite, maíz, café, arroz, cacao, plátano, yuca, frutas y hortalizas. El Plan Departamental de Extensión Agropecuaria registra, entre otros referentes productivos, cerca de 95.000 hectáreas de palma, 43.000 de maíz, 23.500 de café y más de 1,6 millones de bovinos. Estas cadenas demandan mano de obra tanto directamente en las fincas como en transporte, comercialización, transformación y servicios asociados.
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De un 2025 positivo a una señal de alerta en julio
El comportamiento reciente también demuestra que el mercado laboral rural puede cambiar rápidamente. Durante todo 2025, agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca había generado 103.000 ocupados adicionales en Colombia y cerrado con 3,4 millones de trabajadores, equivalentes al 14,2 % de todos los ocupados del país.
Incluso en junio de 2026 las cifras mantenían una tendencia positiva. La UPRA reportó que la población ocupada en centros poblados y zonas rurales dispersas llegó a 5 millones de personas, con 183.000 ocupados adicionales frente a junio de 2025. Un mes después, sin embargo, la comparación interanual del sector agropecuario registró una pérdida de 204.000 puestos.
Este cambio no significa necesariamente que el sector haya entrado en una crisis permanente. Parte del empleo agropecuario responde a ciclos de cosecha, condiciones climáticas y temporadas productivas. Sin embargo, la magnitud de la caída obliga a observar qué ocurre con las contrataciones durante agosto, septiembre y el cierre del año.
El reto del Cesar será proteger el empleo rural
Para el departamento, el desafío está en evitar que la caída nacional termine reflejándose con fuerza en municipios donde las actividades agropecuarias representan una parte importante de los ingresos familiares. Allí serán claves factores como acceso al crédito, disponibilidad de agua, costos de insumos, precios pagados al productor y comercialización de cosechas.
El contexto climático añade presión. El Ministerio de Agricultura pidió recientemente a la banca flexibilizar los créditos para productores afectados por eventos climáticos y ajustar los pagos a los ciclos reales del campo. La solicitud incluye ampliar plazos y mejorar el flujo de caja de productores agroexportadores.
Para el Cesar, el próximo informe departamental del DANE será especialmente importante. Permitirá establecer si la mejora registrada en 2025 logró mantenerse o si la pérdida de puestos en el agro comenzó a golpear el mercado laboral regional.
Por ahora, el balance deja una conclusión clara: el desempleo general del Cesar venía mejorando, pero la caída de 204.000 empleos agropecuarios a nivel nacional representa una advertencia para un departamento que todavía depende profundamente del campo como fuente de trabajo, producción e ingresos.


