Ríos del Cesar pierden caudal y crece riesgo de desabastecimiento

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La reducción de lluvias ya empieza a sentirse en varias fuentes hídricas estratégicas del Cesar. Los monitoreos de Corpocesar muestran descensos importantes en ríos y quebradas que abastecen acueductos, sistemas veredales y actividades productivas.

El panorama genera preocupación porque las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose. Por ello, las autoridades mantienen vigilancia sobre la disponibilidad de agua para los próximos meses.

Chiriaimo perdió más del 42 % de su caudal

Uno de los casos más críticos corresponde al río Chiriaimo, fuente de abastecimiento para La Paz y San Diego.

Entre julio y agosto, su caudal disminuyó 42,2 %. Esta reducción lo convierte en uno de los afluentes que más preocupa a las autoridades ambientales.

Su importancia radica en que abastece a comunidades y también sostiene diferentes actividades en su área de influencia.

Aguachica, San Martín y San Alberto también registran caídas

La situación no se limita al norte del departamento.

La quebrada Buturama, que abastece a Aguachica, presenta una disminución cercana al 22 %.

Por su parte, el río Torcoroma, utilizado para el suministro de San Martín, registra una reducción aproximada del 16 %.

En San Alberto, el río del mismo nombre reportó una caída cercana al 37 % de su caudal.

Estas cifras muestran que la disminución de la oferta hídrica empieza a extenderse por diferentes zonas del Cesar.

Río Sicarare registra puntos sin caudal

Monitoreo de Corpocesar a los ríos del Cesar ante reducción de caudales
Corpocesar intensifica el seguimiento a las fuentes hídricas ante la disminución de caudales registrada en diferentes municipios del Cesar.

Otro caso que genera preocupación es el río Sicarare, importante para comunidades rurales y predios de Agustín Codazzi.

Durante las mediciones, Corpocesar encontró sectores específicos donde no había caudal.

La situación evidencia la presión que empieza a ejercer la temporada seca sobre algunas fuentes superficiales del departamento.

Además, la corporación mantiene seguimiento sobre los ríos Socomba, Maracas, Sororia y Tucuy, entre otros.

Guatapurí entra bajo vigilancia en Valledupar

Desde agosto, Corpocesar también comenzó a monitorear el río Guatapurí, principal fuente de abastecimiento de Valledupar.

El objetivo es detectar a tiempo cualquier variación que pueda comprometer la disponibilidad de agua durante la temporada de menores lluvias.

La corporación cuenta con un sistema permanente de vigilancia sobre la oferta hídrica superficial y subterránea en su jurisdicción.

Para Valledupar, el comportamiento del Guatapurí será especialmente importante durante los próximos meses.

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El Niño aumenta la preocupación

La reducción de caudales coincide con el fortalecimiento de las condiciones de El Niño en Colombia.

El Ideam informó el 13 de agosto que estas condiciones completaban tres trimestres móviles consecutivos.

Además, existe una probabilidad superior al 90 % de que persistan hasta el primer trimestre de 2027.

También se estima una probabilidad del 69 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre, noviembre y diciembre.

Ese escenario podría favorecer nuevas reducciones de caudales, temperaturas más altas e incendios de cobertura vegetal.

Pozos y aljibes también empiezan a secarse

Corpocesar viene adoptando medidas preventivas desde mayo ante una posible reducción más fuerte de la disponibilidad de agua.

La preocupación aumenta porque en algunas zonas del departamento ya se han reportado pozos y aljibes de poca profundidad secos.

Por ello, octubre, noviembre y diciembre aparecen como meses especialmente sensibles.

Durante ese periodo, el seguimiento a las fuentes hídricas será clave para anticipar posibles problemas de abastecimiento.

Valledupar deberá vigilar de cerca el Guatapurí

El escenario también refuerza las alertas existentes para Valledupar frente al fenómeno de El Niño.

La capital del Cesar depende en buena medida del río Guatapurí para su abastecimiento. Por eso, cualquier reducción sostenida de su caudal podría elevar la presión sobre el sistema.

Las decisiones que adopten las autoridades durante los próximos meses serán determinantes para enfrentar posibles episodios de estrés hídrico, altas temperaturas y menor disponibilidad de agua.

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