¡Los bolsillos de los colombianos no aguantan más y las cifras oficiales acaban de confirmarlo! La economía del país sigue sin levantar cabeza y ha chocado de frente contra un muro de concreto. El más reciente informe del Dane (Indicador de Seguimiento a la Economía – ISE) arrojó un baldado de agua helada sobre las finanzas de la nación: el crecimiento económico sigue atrapado y no logra ni siquiera rozar la miserable barrera del 2%.
¡El campo y la industria en caída libre!
Lo que reveló el reporte de febrero de 2026 es el retrato de una crisis que asfixia a los sectores que tradicionalmente mueven al país. Las actividades primarias y secundarias están en picada. ¡Así como se lee! El sector agropecuario, la explotación de minas y canteras, la industria manufacturera y la construcción se contrajeron de manera alarmante. El motor productivo y el campo colombiano se están hundiendo bajo el peso del estancamiento.
Un «salvavidas» que apenas nos mantiene a flote
¿Cómo es que la economía no ha colapsado por completo? Todo el peso ha recaído sobre las actividades terciarias. Los sectores de servicios y comercio fueron los únicos que lograron sacar la cabeza del agua y registrar un crecimiento, convirtiéndose en el salvavidas a medias que evitó una catástrofe total en los indicadores.
En números crudos, la actividad económica apenas registró una expansión anual de 1,65 % (y un penoso 1,55 % en cifras ajustadas). Un repunte tan mínimo que los ciudadanos de a pie, que sufren la inflación y el costo de vida diario, ni siquiera logran sentir. ¡La alerta roja está encendida y la promesa de reactivación sigue siendo un espejismo!