El candidato presidencial Iván Cepeda lanzó desde la Plaza Alfonso López una tesis que ha encendido las alarmas en el sector productivo. Cepeda propone eliminar la explotación de carbón en el Cesar. Sin embargo, su discurso carece de una alternativa real para reemplazar la principal fuente de ingresos del departamento. Proponer el fin de la minería sin un sustituto económico es, en términos técnicos, una sentencia de muerte financiera para nuestra región.
El carbón: el sustento de un departamento entero
La realidad del Cesar es innegable: nuestra economía depende en su gran mayoría de este mineral. El carbón no solo representa regalías para los alcaldes. El carbón mueve el transporte, el comercio minorista y el empleo formal en Valledupar. Si se elimina esta actividad de tajo, el departamento entraría en una fase de estancamiento inmediata. La falta de una materia prima o industria que iguale el flujo de caja del carbón tiraría a la quiebra a miles de familias que hoy viven de la cadena de servicios mineros.
Un fracaso económico anunciado
La propuesta de Iván Cepeda es inviable y peligrosa por tres factores categóricos:
- Déficit Fiscal Insalvable: Sin las regalías del carbón, el Cesar perdería la capacidad de inversión en vías y escuelas. El Estado quedaría paralizado.
- Destrucción del Empleo: No existe hoy una industria en Valledupar capaz de absorber la mano de obra calificada y no calificada que dejaría la minería.
- Improvisación en la Transición: Hablar de «economía verde» sin plantas de procesamiento o infraestructura agrícola lista es destinar al departamento al fracaso económico.
Condenar al Cesar a la miseria bajo una bandera ideológica, sin proponer con qué se va a comer mañana, es una irresponsabilidad que el pueblo vallenato no puede ignorar.

