Desde este 15 de julio de 2026, la jornada laboral máxima en Colombia quedó fijada en 42 horas semanales para los trabajadores del sector privado vinculados bajo las reglas del Código Sustantivo del Trabajo. La reducción debe aplicarse sin disminuir el salario, las prestaciones sociales ni los derechos adquiridos.
El cambio completa el calendario gradual establecido por la Ley 2101 de 2021. La jornada pasó inicialmente de 48 a 47 horas, luego a 46, posteriormente a 44 y finalmente llegó al límite de 42 horas semanales.
¿Cómo pueden distribuirse las 42 horas?
La ley permite que empleadores y trabajadores acuerden la distribución de la jornada en cinco o seis días por semana, garantizando siempre un día de descanso.
También se pueden pactar horarios flexibles con jornadas diarias de mínimo cuatro y máximo nueve horas, siempre que el promedio semanal no supere las 42 horas. Trabajar nueve horas en un día no genera automáticamente horas extras cuando hace parte de este esquema flexible y se respeta el máximo semanal.
La reducción no significa que todas las empresas deban adoptar una semana laboral de cuatro días. Ese modelo corresponde a decisiones particulares de algunas organizaciones y no constituye la regla general ordenada por la Ley 2101.
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Algunas empresas ya trabajan cuatro días
Un estudio de la Federación Colombiana de Gestión Humana, Acrip, consultó a 166 organizaciones de diferentes tamaños y sectores económicos para conocer cómo estaban enfrentando la reducción.

El informe encontró que el 52 % de las empresas opera cinco días por semana, el 44 % mantiene actividades durante seis días y solo el 4 % funciona bajo un esquema de cuatro días laborales.
Antes de entrar en vigor la última reducción, el 71 % de las compañías consultadas todavía aplicaba una jornada de 44 horas. Un 14 % ya trabajaba 42 horas, mientras el 9 % había adoptado jornadas de 40 horas y el 6 % reportó semanas de 43 horas.
Empresas reorganizan turnos y procesos
Para ajustarse al nuevo límite, el 51,2 % de las empresas encuestadas reprogramó los turnos de sus trabajadores. Otro 48,2 % inició cambios en su cultura organizacional y el 30,1 % realizó reestructuraciones internas.
El estudio también mostró que el 55,4 % de las organizaciones cuenta con horarios flexibles de ingreso y salida. El 44,6 % restante todavía conserva horarios rígidos para sus colaboradores.
Aunque nueve de cada diez empresas consideran que trabajar menos horas favorece el equilibrio entre la vida personal y laboral, el 68 % teme que la medida reduzca su rentabilidad. Las principales preocupaciones están relacionadas con la productividad, los costos adicionales, la reorganización de turnos y la continuidad del servicio.
Menos días podrían reducir la rotación
Acrip identificó además una diferencia en la permanencia de los trabajadores. Las empresas con jornadas distribuidas durante seis días registraron una rotación promedio del 17,1 %, mientras que en aquellas que trabajan cinco días el indicador bajó al 15,9 %.

El desafío será mantener la producción y la calidad del servicio en menos tiempo. Para lograrlo, las organizaciones deberán revisar procesos, incorporar herramientas tecnológicas y mejorar la planificación de sus equipos.
La jornada de 42 horas se aplica principalmente a las relaciones laborales del sector privado. Los empleados públicos continúan sujetos a normas especiales y conservan, como regla general, una jornada máxima de 44 horas semanales.


