El ganadero Julio Morón Pérez, esposo de la exalcaldesa de La Paz Andrea Ovalle, recuperó la libertad durante la madrugada de este viernes 11 de septiembre. El hombre llegó en motocicleta a la vivienda de su madre, después de permanecer aproximadamente tres días en poder de sus captores. Morón arribó cerca de las 6:00 de la mañana a la residencia, ubicada en el barrio Las Delicias de La Paz. Según información entregada por sus familiares, presentaba debilidad, cansancio y signos de deshidratación. Sin embargo, se encontraba consciente y fuera de peligro tras regresar por sus propios medios.
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Dos versiones sobre el final del secuestro
Las primeras versiones coinciden en que las operaciones de la Fuerza Pública ejercieron presión sobre los responsables del secuestro. La presencia militar habría dificultado el suministro de alimentos y otros elementos básicos al grupo que mantenía retenido al ganadero. Javier Morón, hermano de la víctima, manifestó a Caracol Radio que Julio Morón habría sido dejado en libertad debido a esa presión militar. Entretanto, otra versión difundida por medios regionales señala que el ganadero habría logrado escapar de sus captores. Por ahora, las autoridades no han precisado oficialmente cómo terminó el cautiverio.
El ganadero habría tenido que caminar durante dos días por trochas y sectores cubiertos de vegetación. Posteriormente, logró conseguir una motocicleta y se dirigió hasta la casa de su madre. Allí se reencontró con sus familiares y fue valorado para establecer su condición de salud.
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Fue secuestrado cuando llegaba a su finca en Manaure
El secuestro ocurrió el martes 8 de septiembre, cuando Morón Pérez llegaba a la finca Veracruz, ubicada en zona rural de Manaure, Cesar. Trabajadores del predio encontraron su camioneta abandonada cerca del portón principal, con los vidrios abajo y varias de sus pertenencias en el interior. Además, el teléfono celular del ganadero fue localizado dentro de la propiedad. Estos elementos fueron incorporados a la investigación que adelantan el Gaula, la Policía Nacional y el Ejército para esclarecer lo sucedido e identificar a los responsables.
Después de conocerse la desaparición, las autoridades activaron los protocolos de búsqueda y desplegaron unidades en las salidas hacia Manaure, La Paz, San Diego y Valledupar. También realizaron recorridos e intervenciones en la zona rural donde presuntamente permanecía retenido. Hasta el momento, las autoridades no han identificado públicamente a los captores. Tampoco han confirmado si existió alguna exigencia económica o si se produjo el pago de dinero para conseguir la libertad del ganadero.
El regreso de Julio Morón generó alivio entre sus familiares y habitantes de La Paz. No obstante, el caso mantiene la preocupación por el resurgimiento del secuestro en el norte del Cesar, una zona donde este delito llevaba varios años sin presentar episodios de semejante repercusión.


