La raya negra del Tigre para el carbón

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Refrescando la memoria del vicepresidente José Manuel Restrepo

Por Carbonero

Con la reapertura de las relaciones entre Colombia e Israel, empezó a soplarle un viento fresco al carbón que Gustavo Petro proscribió en su gobierno. Esa decisión aumentó el desempleo y el hambre que decía combatir. Además, provocó una crisis en las finanzas de territorios de alta producción carbonífera como los departamentos del Cesar y La Guajira.

Se observa, no obstante, desgano, pereza o poca motivación en el Gobierno de Abelardo De la Espriella frente a ese mineral. Esto ocurre pese a los anuncios de campaña, según los cuales el carbón tendría una nueva oportunidad. Así lo ratificaron, en más de una ocasión, el vicepresidente José Manuel Restrepo y el propio presidente De la Espriella. Ambos motivaron el voto en sectores mineros de estas regiones, donde el petrismo, inexplicablemente, casi barría.

Creemos en el futuro del carbón

El entonces candidato a la Vicepresidencia, tanto en la primera como en la segunda vuelta, invitó a los electores del corredor minero a votar por la fórmula Tigre y Tigrillo. Lo hizo bajo la promesa de que ellos cambiarían la historia de la región.

A menos de un mes de la posesión, se han visto más anuncios que realidades. Sin embargo, ninguno ha sido para el carbón, amén de la reapertura de las relaciones con Israel, que tampoco resuelve nada.

¿Por qué? Sencillamente, Israel debió acudir a otros proveedores mundiales para sustituir las importaciones de carbón que hacía desde Colombia. Ahora, de buenas a primeras, no puede renunciar a los negocios que pactó. Gustavo Petro nos dejó, a ellos y a los cesarenses y guajiros, viendo un chispero, pero no de carbón colombiano.

Las escasas exportaciones de este mineral que se van a producir hacia Israel, después de la reactivación de las relaciones comerciales con Colombia, no superarán el 15 %. Esto, siendo bueno, no lo es tanto si comparamos las 300 mil toneladas que, al parecer, podrían comprarnos frente a los tres millones de toneladas que importaba.

Gas y petróleo

Durante la campaña presidencial, José Manuel Restrepo pregonó el despertar del carbón en programas radiales transmitidos por emisoras del Cesar y La Guajira. También lo hizo a través de las redes sociales.

“A los habitantes de los departamentos del Cesar y La Guajira les digo que la minería ocupará un lugar importante en nuestro gobierno. Creemos en el futuro del carbón que en nuestro gobierno generará empleo y regalías”.

Recientemente, el mismo señor vicepresidente, durante un encuentro con empresarios en Cartagena, recalcó que crecer significa volver a prender los motores de crecimiento “que se apagaron en la economía durante los últimos cuatro años”.

Restrepo insistió en que el crecimiento necesita del sector de hidrocarburos y de gas. Asimismo, señaló que es necesario volver a tomar decisiones estratégicas para firmar contratos de exploración.

También enfatizó en que es crucial reconocer el valor del sector minero, debido a que “los minerales críticos significan el futuro de la transición energética”. Sin embargo, omitió la palabra mágica para los departamentos del Cesar y La Guajira. Es muy sencilla, pero significa mucho para estos territorios: CARBÓN, que también apagó el Gobierno de Gustavo Petro.

Preocupa, asimismo, que los anuncios de apertura al sector privado y de mejores relaciones con los empresarios no cuadren con lo ocurrido hasta ahora. En la práctica, diálogos directos y concretos con ellos no ha habido hasta el momento.

Un empresario, que pidió omitir su nombre, expresó que las relaciones entre los empresarios y el Gobierno De la Espriella están debilitadas. Según dijo, esto ocurre desde el rechazo del Gobierno a Carolina Soto, luego de que fuera escogida para presidir la CCI.

Las puertas para hablar con los ministros están entreabiertas o casi cerradas. Al mismo tiempo, el reciente anuncio del Gobierno central, que prohíbe declaraciones y la presencia de sus ministros y altos funcionarios en eventos empresariales, alertó mucho más el escenario.

Agroindustria: realidad o ficción

Van y vienen gobiernos que anuncian que el sector agropecuario migrará hacia la agroindustria, y el del Tigre no podía ser la excepción. En palabras del vicepresidente José Manuel Restrepo: “Hay que prender otros motores y hacer una apuesta en materia de agroindustria porque Colombia debe comprender que tiene oportunidad en casi 40 millones de hectáreas, de las cuales utiliza 14 millones”.

Y aunque Restrepo circunscribió esta apuesta a la Altillanura, es oportuno recordarle a él, al ministro Indalecio Dangond y a Orlando Dangond que Cesar y La Guajira sueñan, esperan y necesitan superar el estadio primario de su sector agropecuario.

La agroindustria es una urgencia. Ese clúster que anuncia el vicepresidente para la Altillanura necesita una réplica en el Caribe. Para ello, se debe partir de la dotación de estas tierras para la producción agropecuaria y de la experiencia exitosa de este sector de la economía en esta zona del país.

“Lo mismo en los temas de ganadería sostenible y en el tema de biocombustibles. Este país tiene que convertirse genuinamente en una despensa del mundo en materia agroindustrial, con tecnología”, dijo.

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